RESUMEN
De un destino bonito a una marca global
Durante décadas, la República Dominicana ha gozado de un privilegio natural que pocos destinos pueden igualar: playas espectaculares, un clima cálido todo el año y una hospitalidad que conquista a cualquiera. Sin embargo, surge una pregunta que merece análisis: ¿nuestro éxito turístico es fruto de una estrategia bien pensada o simplemente de las ventajas que la naturaleza nos regaló?
En un mundo donde los destinos compiten con estrategias de marketing cada vez más sofisticadas, la República Dominicana parece desafiar la lógica. Mientras otros países invierten millones en reposicionarse, el nuestro sigue creciendo año tras año. Pero, ¿es este crecimiento el resultado de una planificación estructurada o de un mercado que nos favorece por inercia? Esa es la interrogante que hoy divide opiniones dentro y fuera del sector.
Cifras que hablan por sí solas
De acuerdo con el Banco Central de la República Dominicana, el país cerró el 2024 con más de 11.2 millones de visitantes, de los cuales 8.1 millones llegaron por vía aérea y más de 3 millones fueron cruceristas. Esa cifra, la más alta en la historia del país, consolida a la República Dominicana como líder del Caribe y América Central en llegada de turistas.
Y los números de 2025 confirman la tendencia: entre enero y agosto, más de 8.4 millones de viajeros visitaron el país, representando un crecimiento interanual cercano al 9 %. Lo notable no es solo el crecimiento, sino la consistencia con la que se ha alcanzado. Durante gestiones anteriores (2016–2019), el país promediaba 6.5 millones de turistas al año, con un incremento anual del 3 % al 4 %. Hoy, bajo esta administración, ese crecimiento se ha más que duplicado, incluso en medio de desafíos globales.
La alianza público-privada: el motor silencioso del éxito
Uno de los grandes aciertos de esta administración ha sido la inclusión activa del sector privado como aliado estratégico del Estado. Por primera vez, empresarios hoteleros, operadores turísticos, aerolíneas, agencias de viaje y asociaciones trabajan bajo una misma agenda nacional, compartiendo visión, recursos y objetivos.
Este modelo de cogestión ha permitido decisiones más técnicas, inversiones más focalizadas y un impacto más sostenible. La sinergia entre lo público y lo privado se ha convertido en el verdadero motor del éxito turístico dominicano.
Más allá del sol y la playa
Otro punto clave ha sido la diversificación de mercados. Collado ha priorizado la expansión hacia nuevos segmentos: turismo de lujo, ecológico, de aventura, cultural y de congresos, rompiendo la dependencia histórica del turista tradicional que solo buscaba playa.
La participación estratégica en ferias internacionales como FITUR (España), ITB Berlín (Alemania), Top Resa (Francia) y ANATO (Colombia) ha fortalecido la presencia de la marca país en mercados emergentes de América del Sur, Europa y Norteamérica. Destinos como Pedernales, Samaná, Miches y Puerto Plata hoy forman parte de una narrativa de expansión equilibrada, atrayendo inversión y desarrollo fuera del tradicional eje Punta Cana–La Romana.
Gestión con visión y resultados
La transparencia en la ejecución presupuestaria, la profesionalización de las campañas y el uso de herramientas de marketing digital han sido pilares fundamentales. El turismo dominicano hoy se comunica con lenguaje moderno, contenido audiovisual de clase mundial e influencia digital estratégica.
No es casualidad que la ONU y la Organización Mundial del Turismo (OMT) reconocieran recientemente a David Collado por su liderazgo y capacidad para convertir al país en un referente de sostenibilidad y resiliencia en el Caribe.
El turismo como política de Estado
Más allá de las cifras, la gestión actual ha devuelto dignidad y sentido de pertenencia al sector. Hoy, el taxista, el guía, el mesero y el empresario entienden que son parte de una gran cadena que impulsa la economía nacional. El turismo ya no se ve como una actividad de temporada, sino como una política de Estado que involucra a todos.
Y esa visión, integral y participativa, es lo que ha hecho posible que la República Dominicana se consolide no solo como destino, sino como ejemplo.
Una estrategia que conquista el mundo
Por todo esto, afirmar que “la República Dominicana se vende sola” es desconocer el nivel de planificación, diplomacia comercial y trabajo conjunto que hay detrás. El país no se vende solo: se vende con propósito, con estrategia y con orgullo.
El turismo dominicano no improvisa; planifica, ejecuta y conquista. Y esa es la diferencia entre un destino popular y una nación líder.
Porque hoy, más que nunca, en materia de turismo, la República Dominicana no se vende sola: se vende bien, y conquista el mundo.
Por Joan Feliz
Especialista en turismo, construcción y desarrollo inmobiliario
