En Río Revuelto Ganancias de Pescadores

Por José Pérez Méndez viernes 13 de enero, 2017

El regreso de la democracia a la República Dominicana en el 1978 creó un escenario de libre expresión del pensamiento y de libertad de organización que se ha ido profundizando en el devenir de los años con la consolidación de la democracia como sistema de gobierno.

En la primera etapa de este ciclo democrático el país vivió lo que se conoce como la “democracia de elecciones” ya que durante la misma no se hicieron importantes reformas económicas, sociales y políticas que influyeran en el mejoramiento de las condiciones de vida de las mayorías dominicanas.

Un porcentaje importante del sector que generaba opinión pública en aquel entonces fue aliado incondicional del PRD, y lejos de reclamar reformas económicas y sociales prefirieron servir de asesores y consejeros a los gobiernos perredeistas de Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco.

Algunos fueron más lejos y ocuparon posiciones diplomáticas o fueron ejecutivos en instituciones del estado o del gobierno. Estaban sumamente identificados con aquella causa tan justa y tan noble que dirigía el Partido Revolucionario Dominicano.

La población desposeída y deseosa de inclusión realizaba huelgas y protestas aprovechando la libertad de expresión pero nunca le hicieron caso ni correspondieron sus pedidos y reclamos. Fue así como se fue diluyendo la lealtad a los símbolos de aquella organización que en nombre de la democracia y la libertad condenó a la población al hambre y la desnutrición por 8 años de gobiernos

Nunca se les escuchó criticar la corrupción por ningún medio. A lo mejor eso no existía en aquel entonces porque la misma fue engendro de Balaguer y crianza del PLD. Los hoy líderes de las organizaciones de la sociedad civil se interesaban más por la amenaza que representaba la posibilidad del retorno de Balaguer y decían que las protestas facilitarían el regreso al autoritarismo.

Con su política de estómagos vacíos el PRD le abrió el camino al retorno de Balaguer quien en el 1986 regresó al poder para continuar con su política de Varilla y Cemento para enriquecer más a los más ricos y boronear a los más pobres.

En el 1996 se produjo la llegada del PLD al poder lo que significó el inicio de las reformas económicas, sociales y políticas en la República Dominicana. El gasto social se reorientó a los fines de proteger a los más vulnerables que vivían en la pobreza extrema, mientras que el país se modernizaba a la velocidad de un rayo para beneficio de sus ciudadanos.

Entonces fue ahí cuando los hoy líderes de la sociedad civil y productores independientes de televisión se dieron cuenta que existía la corrupción y que la democracia estaba en peligro por la presencia en el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana.

Fue ahora cuando esos genios se vinieron a dar cuenta de que el 4% a la educación era necesario, mientras que en su momento el PRD no invirtió ni siquiera el 1% del PIB. Nunca plantearon una reforma a la constitución para adecuarla a los nuevos tiempos y ahora que el PLD lo hizo entonces critican que la misma es muy conservadora.

Ahora el tema es la impunidad y para ello inician una nueva jornada de lucha mientras mantienen y fortalecen sus nexos con personas que fueron funcionarios en el gobierno del PRD y a los que las evidencias señalan como autores de grandes actos de corrupción.

No se trata de descalificar a los acusadores para proteger a los culpables sino que ninguno de ellos han podido presentar un expediente creíble a la justicia sobre los actos de corrupción a que hacen mención sin aportar pruebas.

La sociedad merece saber la verdad detrás de esta lucha contra la corrupción ya que lo que menos les importa a estos señores es precisamente eso. Quienes los financian a ellos dejaron solo al Profesor Juan Bosch en su lucha contra la corrupción de los militares y de la Oligarquía. Si les hubieran interesado el tema jamás hubieran abandonado al Prof. Juan Bosch en su gobierno del 1963.

De lo que se trata es de hacer oposición encubierta sin revelar los verdaderos propósitos que se persiguen que son los de desestabilizar el país para así crear las condiciones para la salida del PLD del poder. Quienes los financian hoy fueron los mismos de auspiciaron el golpe a Bosch en el 1963.

Son personas al servicio de intereses oscuros de sectores domésticos y foráneos que se disfrazan de las posiciones que ostentan para pasar desapercibidos y ocultar sus propósitos anti nacionales y anti progreso.

Lo que persiguen es inquietar las aguas del río para tratar de capitalizar la turbulencia del mismo y en ese escenario tratar de hacer ganancias como lo hicieron en el 1963 contra el Prof. Juan Bosch, pero esta vez no se le va a dar porque sus propósitos han sido ya develados por la inteligencia y el instinto del pueblo y de quienes gobiernan y conducen al pueblo dominicano por los caminos de la democracia con bienestar social.

 

 

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