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1 de enero 2026
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OpiniónRolando RoblesRolando Robles

En la Lotería Política, todos los números salen

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Como las elecciones son “una cura” para la mayoría de la gente, consulté con un grupo de “gurúes”, de esos que siempre saben los posibles resultados y la mayoría me confesó que “Abinader gana de calle pero, hay que atender el cartón porsiaca, Jabalí”

Arreglar los sueños después que sale la lotería, decía mi viejo don Ramón Robles, es un trabajo de idiotas. Porque es que todo el mundo sabe, que los “buenos brujos”, los que a veces “aciertan”, lo que hacen es darle un margen mayor de posibilidad a los apostadores más desesperados, que casi siempre son los más entusiastas. A ellos el brujo les daba 10 números diferentes; a los otros les repartía los 100 números en grupos de tres por cada persona que pagaba su consulta.

Había un tercer grupo de “busca fortuna” a los que, por lo general, el brujo les daba un “palé”, o sea los incitaba a “jugar fuerte” porque podía ver que era gente muy humilde y que, si jugaba números sueltos, no se iban a sacar gran cosa, pero si la suerte los tocaba, con 5 pesos apostados, se podían sacar 6,000 pesos y él tenía oportunidad de conseguir cerca de 1,000 pesos (y a veces más) que el creyente agradecido le traería, siempre para limosna del “ser” que iluminaba al brujo o bruja que se “consultaba”

Yo traigo esta bizarra historia, solo para ilustrar sobre lo descabellado que resulta interpretar los resultados electorales con la visión del jugador que sueña con sacarse la lotería y no comprende -al momento del análisis postrero- que en la vida las cosas no suceden porque uno quiera que sucedan sino, porque uno tiene la manera de hacerlas suceder. Además, es esencial que usted “entienda” que las posibilidades de ganarse el premio siempre son ínfimas con relación al número de los jugadores o apostadores que participan. Eso es en juego de lotería, en la política, es otra cosa y muy diferente.

Es saludable, antes de entrar en detalles sobre “la vida real” y “el mundo de “fantasía” que resulta ser, apostar al matrimonio con la fortuna, apadrinado únicamente por la señorita “Suerte”. Se debe tener bien claro que, todo lo que usted pueda lograr en el transcurso de su vida será el resultado -en un 90% de su esfuerzo personal- aunque nadie niega que el 10% restante provenga de la casualidad, de una herencia, de sus “malas mañas” o su “buena suerte”.

Es también oportuno diferenciar la política de la casualidad. En las elecciones no hay “sorpresas”, lo que si hay es “gente sorprendida” por los resultados. Eso significa que hay que tener siempre presente que los votos: “ni se miden”, “ni se pesan”, solamente “se cuentan”; y por tanto, usted tiene que asegurarse de que vayan a votar “todos los que se comprometieron”, sean ricos, pobres, hombres, mujeres, jóvenes, viejos, serios, bebedores o abstemios. Una vez dentro de las urnas, los votos no tienen “calidad”, ni “categoría” y no se sabe -ni tampoco interesa- quién fue que lo depositó. Lo único importante es que sean muchos, y contarlos bien contados.   

 Ya en el terreno de interpretar lo que pasó el 14 de febrero, solo hay que recordar que, cuando los dirigentes de la campaña del Presidente te decían: “ganamos más del 75% de las alcaldías”, era porque tenían los números bien claros y confirmados; además, ya estaba montado el escenario para sacar a votar todo el que tuviera intención de apoyar a Luis Abinader. Sacar 135 de 158 alcaldías, nunca dependió de la suerte.

Ahora viene el reto mayor para los gobiernistas. Mantener el mismo ritmo de febrero 18 en mayo 19; es lo que todo el mundo espera. Porque si Luis Abinader pudo convencer a los votantes de que apoyaran sus candidatos a alcaldes, más fácil le resultará que lo hagan de nuevo, por sus senadores y diputados. Y ni se diga de su figura personal en la boleta presidencial. De hecho ya no se discute si se va en la primera vuelta, la gente sabe que no hay segunda. La interrogante es con qué porcentaje ganará el Presidente y se pronostica que es entre 55% (para los más conservadores) hasta 66% según los más aguerridos.

De todas formas, la bola está en la cancha del PRM, que está compelido a reeditar los resultados de febrero, no solo en RD sino también, en la comunidad residente en el exterior, donde se hace imperativo un triunfo contundente de Luis Abinader. Entender esta situación es de importancia capital para un partido que ha ido perdiendo el nivel de influencia en el Gobierno central y que tiene necesidad hoy, de recuperar el prestigio que una vez tuvieron las seccionales del exterior en vida de Peña Gómez.

Quiera Dios que los “dirigentes” locales capten la trascendencia de este momento y que actúen en consecuencia. Lo fundamental es que los resultados en las urnas sean contundentes en favor de Abinader, y en eso no se pueden equivocar. Hay un factor que favorece la comprensión del escenario y que debe ser aprovechado por la dirigencia, a fin de cumplir con su responsabilidad.

El hecho positivo es que al mando de los trabajos electorales se encuentra una dupla de ciudadanos de muy alto nivel y de reconocida capacidad gerencial y política, el  cónsul don Eligio Jáquez y el doctor Rafael Lantigua, un ícono de la dominicanidad; y están complementados con un dirigente de gran valía y experiencia al mando de las labores partidarias, como lo es don Yulín Mateo, el militante de mayor prestancia en el exterior.

Pero si la suerte “está echada” a los adentros del PRM, lo mismo sucede en las calles de Nueva York. Para muestra, les presento un caso muy significativo: en el KoKo’s Restaurant de Arturo y en el Cevico’s del amigo Chapeta -que es donde almuerzan mis amigos taxistas- hay consenso de que Abinader es imbatible en mayo. El asunto está tan claro que hasta Darío De León, el dirigente deportivo de la prestigiosa Liga que lleva su nombre, ya se alineó con el gobierno. No se sabe con certeza quién lo sacó de la FUPU, ni cuánto va a costar la hazaña, pero es una muy buena adquisición, porque ¡ese gordo rinde más que los espaguetis milano!

Por: Rolando Robles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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