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4 de enero 2026
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OpiniónFrancisco Rafael GuzmánFrancisco Rafael Guzmán

En el ocaso del gran imperio: se vislumbra posible entropía social en horizonte dominicano

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Si la palabra imperio la usamos hoy en día como sinónimo de imperialismo, pues sería esta última como el superlativo de aquella, la situación actual en la geopolítica nos llevaría a
pensar que un gran imperio está llegando a su final o se acerca a su ocaso. Se trata de una poderosa nación que comenzó a hacerse muy poderosa desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando ya en Europa comenzaban a verse los resultados de los avances de la Revolución industrial que se inició a finales del siglo XVIII con la invención y perfeccionamiento de la máquina de vapor. Aquella nación, colocada geográficamente en el lejano oeste y en pleno hemisferio occidental, separada de Europa por el inmenso mar que es el océano Atlántico, logró capitalizar por sus ventajas al poseer enormes fuentes de materias primas dentro de un área territorial de más de 9 millones de kilómetros cuadrados, por lo cual logró sobrepasar rápidamente a la que algunos llaman su “madre patria” (Inglaterra), pese a que esta fue la pionera de la llamada Revolución Industrial. Después de su independencia de 1776 y durante muchas décadas hasta que los esclavos fueron liberados, los Estados Unidos no sólo se valieron de la abundancia de materias primas para avituallar sus industrias emergentes y desarrollar sus fuerzas productivas materiales, si no que aprovecharon la explotación del trabajo de los esclavos para industrializarse, pues estos desgraciada e inicuamente no tenían derecho ni a su propia vida, pues mucho menos al producto de su trabajo.

George Washington, considerado el padre de la independencia de los EE. UU. no promovió la liberación de los esclavos, al parecer por sus mismos intereses personales, pues él mismo era dueño de esclavos. Abraham Lincoln fue presidente de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX y fue quien promovió la liberación de los esclavos, pero fue asesinado en 1865 mientras asistía a una función teatral. Los esclavos en Estados Unidos fueron muy maltratados al ser macerados mientras trabajaban en las plantaciones de cultivos como el algodón, maíz y otros. Es importante anotar que la esclavitud en los Estados Unidos fue tan cruel que hasta iglesias llegaron a vender esclavos, para cubrir algunas necesidades o mantener algunos servicios, como fue el caso de una iglesia que para mantener abierta una universidad vendió esclavos que recibiera como diezmos o limosna de la feligresía, se trata de la iglesia católica que administraba la Universidad de Georgetown en Washington D. C., fundada por John Carroll. Esta universidad fue fundada en 1789 y es la universidad católica más vieja de Estados Unidos administrada por la orden de los jesuitas (Compañía de Jesús), atravesando por una grave crisis hacia el 1838, para poderse mantener abierta vendió unos 272 esclavos. Es preciso señalar que los maltratados esclavos algunas veces tenían su ingenio dentro de sus habilidades mentales, pese a las vicisitudes que pasaban, por ejemplo: La marca de Whisky Jack Daniels, la cual la hizo muy popular el cantante Frank Sinatra porque le gustaba mucho.

Luego de la Guerra de Secesión los Estados Unidos se desarrollarían mucho en sus fuerzas productivas materiales, imponiendo posteriormente su hegemonía en América Latina, contando con grandes recursos para ello. Sin embargo, hoy día la industria norteamericana no es tan grande como lo fue en otros tiempos en las manufacturas ligeras, pues lo que busca el capitalismo es explotar la mano de obra barata, por eso desplaza sus instalaciones de Norteamérica a otros países. Es lo que viene ocurriendo con más frecuencia desde hace varias décadas, sobre todo después de algunos eventos en los inicios del presente siglos; la economía norteamericana parece ver dar signos del fin de la gran potencia que fue Estados Unidos, su petróleo cayó en picada en 1970, mientras su industria automotriz no cuenta con mucha demanda en otros países por los costosos que son sus automóviles, pese a que las exportaciones de su producción agropecuaria en América Latina fueron favorecidas por las intervenciones del FMI en las negociaciones de la deuda de los países deudores, hoy parece que la industria armamentista parece ser el fuerte de su economía. Es una economía en que el sector servicios parece ser muy fuerte.

Es una sociedad muy orientada al consumismo. Si no fuera así, como podría un jugador de béisbol ganar tanto dinero en Grandes Ligas. El ocio es muy tomado en cuenta sociedad muy consumista y el capital encuentra un modo de aumentar sus ganancias con los servicios y el consumismo a que esto induce. Las Olimpiadas fueron reiniciadas en Europa por las acciones emprendedoras del Barón Charles Pierre Fredy de Coubertin, fruto de los resultados logrados por los avances de la Revolución Industrial. Sin embargo, posteriormente más que la práctica sana de los deportes de alta competencia se buscaba reproducir el capital, al explotar los hábitos consumistas en el tiempo de ocio con que los ciudadanos, como ocurre hoy día en
nuestros países con la reproducción del turismo y los demás servicios. Por otro parte, mientras más consumistas y ociosos somos, más nos descuidamos con el uso racional de los recursos naturales pese a las amenazas que nos trae el cambio climático, el cual ha sido producto de las acciones humanas sobre la naturaleza.

El gobierno dominicano, encabezado por Luis Abinader y seguido de su cohorte de seguidores de su reeleccionismo sigue empeñado en mantener el modelo basado en las
construcciones y en la economía de servicios, pero por otra parte, no les preocupan el estado de los activos ambientales y la situación de la agricultura. Sigue el actual gobierno endeudando al país, mientras crece la inflación y los salarios reales se deterioran por la pérdida del poder adquisitivo del peso dominicano. Se le agotó al presidente Abinader su discurso contra la corrupción, porque ya casi nadie cree en esa propaganda política, pero pretende imponerse utilizando a más no poder la campaña publicitaria de sus “realizaciones” durante su gobierno, aparentemente se dedica a conquistar a la gran mayoría de columnistas de diarios y comunicadores. Quieren imponerse y su partido quiere vender la idea de que de cada 10 votante 7 votaría por él, pero no parece que pueda ser así.

Como muestra de que se ha agotado su discurso anticorrupción, veamos la información aparecida en el Diario Libre del lunes 29 de abril 2004 (digital) cuyo título en negrita es: El barrilito sigue vivo en el Senado a 4 años que se prometió eliminarlo (SIC), mientras que en un párrafo se lee: “Se trata del Fondo de Asistencia Social, creado en el 2006 a fin de regular los recursos que recibían los legisladores de forma discrecional y sobre los que no rendía cuenta. Este fondo le cuesta al Estado RD$21, 071,000.00, equivalente a RD$252,852,000.00 al año” (las comillas las agregamos: FRGF); ese reportaje o noticia parece es de la autoría Pedro M. Sánchez, los 21 millones setenta y un mil pesos parece que es el gasto mensual del gobierno por el barrilito. La corrupción es sistémica y si no se rompe con el modelo neoliberal, receta del FMI vigente desde hace 40 años y no se le pone límite al capital habrá corrupción. No es verdad que ese dinero, al cual supuestamente tres legisladores se han negado a tomarlo, se usa fundamentalmente en la asistencia social, esa es una excusa. Mientras tanto nos endeudamos tanto con Abinader, hasta desbordar los límites de la razón; según Haivan Joe Ng Cortiñas, por servicios (intereses) de la deuda pública el país tendría que pagar más 7,000 y más 10,000 millones dólares, respectivamente para los años 2025 y 2026 (Listín Diario 30 de abril 2024). Si a ese mismo autor y en la misma fuente Abinader ha llevado la deuda pública del sector no financiero de poco más de 39,000 millones a poco más de 55,000.

Por otro lado, lo de la situación de Haití no se sabe que es lo que pretende Abinader, porque no se nota una posición firme, la construcción del muro no ha evitado la entrada de haitianos sin documentos legales y por lo tanto parece se buscaba aparentar lo que no era el objetivo. El objetivo de la construcción del muro parece era hacer una inversión pública para que empresarios les vendan al gobierno materiales de construcción, aunque se quiera aparentar que quieren oponerse la migración descontrolada de haitianos. No importa quien gane las elecciones, la situación del país no parece que será fácil, pero a quien escribe le parece que con el actual presidente va a ser peor, porque quiere centralizar mucho las decisiones y se ve como si fuera un barco sin rumbo fijo (a la deriva) que no se sabe si va de estribor a babor o de babor a estribor. Pero además, Abinader parece quiere acabar con todo lo que es público.

Por: Francisco Rafael Guzmán F.

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