EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Cada 28 de junio se celebra el Día Mundial del Árbol, como una forma de destacar la importancia de los árboles y de sensibilizar a la población sobre la necesidad de conservar el medio ambiente.
En el año 1840, Suecia fue el primer país que celebró este día, para generar conciencia sobre la importancia de los recursos forestales y de los árboles.
En vista de que los árboles proporcionan seguridad, purifican el aire, alimentos, materia prima entre otros beneficios, te invitamos a conocer La Ceiba, el árbol más grande, robusto y antiguo de República Dominicana.
En un parque en la carretera Los Peña, entre los municipios Licey y Tamboril, provincia Santiago, se encuentra La Ceiba, con una edad aproximada de mil años. Además, cuenta con 55 metros de altura (180 pies), su corona tiene 43 metros de diámetro y su tronco tiene 30 metros (100 pies).
En una visita al citado lugar, que fue declarado Monumento Natural Patrimonio Histórico Dominicano mediante el decreto 571-09 en el 2021, se pudo respirar un aire de paz acompañado del canto de las aves y una bella vista para los amantes de la naturaleza.
El área es idónea para estar en familia de pasadía, para una sesión de fotos o cualquier otra actividad que no perturbe la tranquilidad del lugar. Allí se puede apreciar una raíz del árbol, muy peculiar, que aparenta ser la cabeza completa de un elefante.

El nombre científico de la planta es Ceiba Petandra (L.) Gaern, de la familia bombacaceae, cuya distribución son los bosques húmedos y semisecos a baja elevación en toda la isla, América, Asia y África Tropical.
Sus raíces son tabulares, el tronco tiene algunas espinas y sus hojas son alternas palmaticompuestas. Mientras que sus flores son de color blancuzca o rosadas.
Creencias
Para los mayas y diversas culturas prehispánicas como los taínos, la ceiba era un árbol divino, por lo que lo consideran “el árbol de la vida”.
Se creía que la ceiba tenía una conexión con el cielo y la tierra, por lo que Edilí Martínez, supervisora de la fundación Eco Bahía, comentó al “Listín Diario”, que cuando los taínos tenían un hijo plantaban una ceiba que con el tiempo se convertía en su guía espiritual.




