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23 de enero 2026
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OpiniónFernando DespradelFernando Despradel

Emely Tueni redactora veterana de temas sociales, culturales y artísticos plasma su existencia en un maravilloso texto: «Detalles de mi vida»

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Desde el primer párrafo se siente una prosa ágil, verosímil que logra atrapar al lector en los senderos de su vida.

La imagen de desolación, penurias y destrucción de una ciudad de Santo Domingo asolada por el huracán más terrible que haya castigado la urbe en el año1930.

Precisamente ese marco de tristeza y dolor es la primera impresión de su padre procedente del Libano, que arriba al país tras un futuro prometedor.

Farjallah Tueni, a quien aquí le cambian el nombre por Fernando Tueni, no perdió tiempo en fajarse, originalmente vendiendo chucherías en poblaciones aledañas a Ciudad Trujillo. 

Posteriormente se establece en un humilde local en  la Av. Mella habitada por sus compatriotas, aunque residían comerciantes de otras nacionalidades, judíos, españoles, etc.

La autora nos va describiendo las otras vías populares de la ciudad, calle El Conde, Av. Duarte, Zona Colonial.. y nos inserta los protagonistas y ocupantes de esas calles décadas atrás.

Desde su niñez la dama nos relata su cariño hacia las personas de su entorno. La niñera que la cuidó y la paseaba por las calles con un cuerpo monumental que provocaba todo tipo de piropos, especialmente los muy encendidos de parte de  los transeúntes y choferes.

Esta humilde mujer logró trasladarse a Nueva York, continuando una relación que duró hasta la muerte.

Su hermana y hermanos constituyeron desde tempranísima edad una alianza basada en amor y cariño.

Tueni tiene la valentía de acoger en su relato un gran defecto o enfermedad que ambargaba a su padre y afectaba   a toda la familia, su adicción a los juegos de azar.

Emely tiene la virtud de introducirnos en cada época transcurrida en su obra.

Sentimos la opresión de una agresiva dictadura, cuyos calieses vigilaban  día y de noche sin tregua, nadie decía nada por temor a.. se sentía el ambiente asfixiante  del régimen opresor.

El Colegio Quisqueya y luego el Serafín de Asis, donde inició su aficción por el piano, continuando en el Conservatorio Nacional con meritorios profesores.

Ese caudal de excelentes profesores representó la mejor base en la formación del estudiantado de la época.

Ella ingresa al Instituto Salomé Henriquez  Ureña, un centro docente que incluía lo mejor del profesorado nacional .

Es aquí donde toma más conciencia de la fuerza opresora y dañiña de la tiranía.

Fueron los tiempos de la invasión del 14 de Junio, el asesinato de las Mirabal..

Su padre avanza en sus negocios y amplía el área de confección de ropas masculinas, uniformes y textiles.

La escritora tiene mucho acierto al narrar el misterio, el temor, el silencio..de las horas que precedieron el anuncio formal de la muerte del tirano y las acciones sucesivas que sembraron tanto temor en la población.

En contraposición, se refiere a una foto publicada por El Caribe de una multitud compuesta por viejitas llorando desesperadamente ante el ataúd del sátrapa.

Los movimientos políticos y los gobiernos surgidos en la posteridad son manejados hábilmente por Emely, emitiendo sus juicios, sin profundizar en ellos  para no apartarse del objetivo del relato.

Su devoción y fé religiosa son bien descritas, y narra con mucho acierto todas las tradiciones y costumbres de la Semana Santa, incluyendo la visita a los templos, la quema de Judas y la celebración de la Resurrección.

Además de su pasión por el piano, posee una cultura que la acerca a otras manifestaciones artísticas, como la pintura, escultura, etc.

Es en esos tiempos que conoce y trata algunos grandes artistas, cuya amistad trasciende el tiempo, como Cándido Bidó, Elsa Núnez y otros.

Resulta divertido la descripción que hace de los cines ubicados en diferentes sectores de la ciudad, manifiesto en las diferencias en la oferta de los refrescos, hot dog, frituras en la parte alta.. donde acompañaba a su padre con regularidad.

 

El primer amor de su vida, ocurre a primera vista, el joven pintor Iván Tovar, quien parte a París para continuar sus estudios, rompiendo entonces con ese amor idílico.

En tanto, ingresa al Instituto de Periodismo  presidido por el excelente comunicador Salvador Pitaluga.

Surge un nuevo amor, el locutor de noticias Federico Astood y promotor de la música de los músicos, el jazz.

Resultó un gran compañero, teniendo sus dos hijas y un hijo con Astood.

Pero su decisión de ejercer el periodismo, determinó el fin de esta unión matrimonial.

Ella sola, padre y madre de tres niños a temprana edad.

Federico fallece a los 53 años de un fallo cardíaco.

Una anécdota que relata Emely es que estando en el velatorio tocan una de las selecciones predilectas de Astood y una lágrima brotó  de sus ojos, creando las espectativas de que estaba todavía vivo.

La recién graduada periodista ingresa en el prestigioso matutino Listín Diario, contando con el padrinazgo de su director, don Rafael Herrera.

Su capacidad de tejer buenas relaciones, encuentra terreno fértil en la sala de redacción del diario, cultivando amigos y amigas que fueron relaciones que han durado para siempre.

El trabajo era intenso, debía cubrir actividades culturales, sociales y las presentaciones artísticas, debiendo ir adecuadamente vestida para cada ocasión.

En ese trajín laboral estaba, añadido el cuidado y educación de tres niños cuando reaparece en su vida el pintor Iván Tovar, renovando un amor que se había perdido en la distancia.

Paralelamente a sus labores en el Listín Diario se desempeña como relacionista pública de la Galería de Arte Moderno, dirigida en ese entonces por Rosa Melendez, esposa del fogoso líder político Francisco Peña Gómez.

Amén de insertarse en un plan renovador de la Galería, con la inclusión de obras de los nuevos talentos y la celebración de la bienal anual, para premiar las obras sobresalientes, Emely entabla una sólida amistad con Rosa Melendez.

Además su ardua labor periodística, produce y funge de presentadora junto al maestro Rafael  Solano del programa de televisión Parejas.

El maestro Solano por sus compromisos artísticos abandona el espacio televisivo, siendo sustituído por su hija María Alexandra.

La relación con Tovar había desembocado en el matrimonio, entre experiencias primorosas y malos momentos, la relación se extiende por   años.

Cuenta la periodista que una vez él la acompañó a una presentación de la vedette boricua Iris Chacón y ésta invitó a un hombre del público para que la acompañara en el baile «de las maraquitas», en lo que vino a voltear la cara ya Iván estaba moviendo intensamente la cintura junto a la bailarina, siendo profusamente aplaudido por el público, el problema fué hacerlo bajar del escenario.

Tueni comenta que cuando el artista  bebía unos tragos de alcohol se descomponía, resultaba impredecible en sus actos posteriores.

Emely contribuyó de manera determinante en la instalación de los estudios  de pintura que llegó a establecer, incluyendo uno en Haina.

Relata la experimentada reportera que originalmente cuando el afamado pintor se instala en París, vive en un cuartucho, tan estrecho, que apenas cabe él y frente a frente existía un prostíbulo con mujeres exageradamente activas, ya que ejerciendo su oficio por prolongadas jornadas de manera continua, permitiendo sólo asearse las partes íntimas entre un cliente y otro.

La producción de Tobar era muy limitada, de 5 a 8 obras al año.

Emely conoció y trató un mercader de obras de arte, con base en Miami y su intuición de mujer determinó que el negociador era un farsante.

A Santo Domingo llegó una figura que estaba de capa caída en España, Encarna Sánchez perseguida allá por delitos de acariciar y abusar de menores.

Una poderosa agencia publicitaria dirigida por un publicista español, el cual había entablado compromisos de socorrer a la compatriota caída en desgracia en producir para  la televisión local, nada menos que un programa infantil.

La redactora del Listín se negó a realizar entrevista alguna a la pervesa figura y mucho menos referirse al programa naciente.

Desde la alta gerencia del periódico, pedían la cabeza de ella y en un gesto valiente y responsable el director del rotativo se pronunció indicando que si a ella la suspendían, él renunciaba del periódico.

Así era don Rafael Herrera de vertical y solidario.

Del programa infantil sólo se produjo una emisión, desapareciendo la cuestionable figura española del medio.

Posteriormente Emely Tueni acoge la tentadora oferta de participar en un nuevo periódico a todo color y un personal «All Stars»: Hoy, en el cual tendría varias columnas y además sería colaboradora de la revista semanal de El Nacional: Galería.

Me confiesa la escritora que ese paso le produjo mucho desaliento, ya que había perdido la atención de su amplia legión de lectores que de manera fiel le leía en el líder de la prensa nacional en ese tiempo.

Ella siempre ha actuado  apegada a sólidos principios morales, cuando ocurre la separación final con Toval le devuelve sanamente los títulos del terreno del estudio ubicado en Los Cacicasgos y varios cuadros que había corgado en las paredes de su apartamento.

Leer “Detalles de mi vida” de Emely Tueni es vivir la historia de su vida, recorrer la ciudad de Santo Domingo, amar sus diferentes zonas y saber cómo se construyen sólidas amistades para toda la vida.

Vivió en el bullicio de los recitares y celebraciones, sólo entregó con pasión y amor su alma a dos hombres.

Los lectores hubiéramos querido que este relato nunca terminara, porque resultó deleitante leer cada página de esta aleccionadora historia.

 

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