RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Desde el último domingo de enero, estaba desaparecida la joven mujer Elizabeth Peña. Diez días después reapareció «vivita y coleando» en Puerto Plata, allí donde reside con sus hijos y demás familiares.
En esos diez días, a la familia le metieron terror. Unos anónimos le mandaron a la madre unos mensajes siniestros y macabros, diciéndole que Elizabeth estaba muerta.
«Buenas tardes, usted es la madre de Elizabeth, porque yo me encontré su teléfono, pero ella está muerta», fue uno de los mensajes.
La misma voz, macabra y rota, seguía llamando para decir que Elizabeth estaba muerta, que no había nada que hacer para devolverle la vida. El cadáver estaría putrefacto, casi irreconocible.
El caso
La cosa sucedió ese domingo último de enero, cuando Elizabeth, madre de tres hijos, salió a darse una vuelta acompañada de una amiga, en el sector El Batey, en el turístico Sosúa.
El propósito era tantear a unos turistas, enredarlos en la voluptuosidad de un cuerpo despampanante y conseguir unos pesitos para mantener a los niños. Iba «a buscársela», le dijo a su familia.
La avistaron con su amiga saliendo de un lupanar y entrando a una yipeta blanca. Un tal Chelo es el que maneja ese negocio de placeres.
Salieron y vieron a Elizabeth en un centro nocturno en la antigua Copacabana, frente a frente al helipuerto, acompañada por un macho anónimo.
Sus hijos tienen 7, 8 y 13 años. Viven en el sector Padre Las Casas, en Puerto Plata.
La familia habló de negligencia policial, pero eso no era más que un grito de desesperación e incertidumbre. Elizabeth volvió trayéndole unos pesitos a sus hijos, luego de «buscársela» con unos turistas.-




