ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
20 de febrero 2026
logo
OpiniónJosé Peña SantanaJosé Peña Santana

Elevemos el debate por la democracia

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

En la política suelen ocurrir momento crítico, a veces no solo por la competencia entre partidos o por los liderazgos, sino por la degradación en que sectores del poder suelen llevar el debate y siguen dispuestos a ensuciarlo con recursos peligrosos. Para muestra, alcanzamos ver en república dominicana como traen al debate púbico, la reciente reaparición del exconvicto narcotraficante Quirino Ernesto Paulino Castillo, en una burda maniobra de descrédito contra el expresidente Leonel Fernández.

Es insólito que un hombre que fue procesado, juzgado y extraditado a los Estados Unidos durante el propio gobierno de Leonel Fernández, pretenda ahora posicionarse como autoridad moral para atacarlo públicamente. No es la primera vez que lo hace. Y es evidente que su motivación no es la justicia, ni la verdad, ni el remordimiento. Es, simple y llanamente, una pieza más de una estrategia de campaña sucia, dirigida a enlodar al principal líder de la oposición, en busca de distorsionar la voluntad del electorado.

En esta trama, adquiere gran valor la posición asumida por Guido Gómez Mazara, alto dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), quien no ha dudado en calificar de “rastreros” a los autores de esta operación mediática. Su pronunciamiento, más allá de cualquier simpatía o diferencia política, marca una línea clara entre la competencia democrática legítima y la guerra sucia sin escrúpulos.

Gómez Mazara descifra bien el escenario, y sabe que quién juega con fuego en política, termina quemando las bases del sistema democrático. Utilizar a un narcotraficante condenado para atacar a un expresidente no sólo banaliza el delito, sino que también debilita el Estado de derecho y envía una señal terrible a la juventud dominicana, que cualquier calumnia vale, si el objetivo es destruir al adversario.

Pero esta maniobra revela algo más grave aún, es que ciertos sectores están dispuestos a contaminar la política con las prácticas del crimen organizado, lo cual constituye una amenaza directa a la seguridad institucional del país. Si dejamos que la voz de los narcos pese más que la historia y los hechos, entonces nos dirigimos peligrosamente hacia un colapso moral y político.

Lo paradójico y, también revelador, es que al iniciar su segundo gobierno Leonel Fernández fue precisamente quien firmó y ejecutó la extradición de Quirino a los Estados Unidos, cuando la presión social y política era intensa. Fue una muestra de decisión frente al narcotráfico, no de complicidad. Los hechos no se borran por más campañas que se monten ni por más dinero que se gaste.

Este hecho debe servir como timbrazo de alerta. No solo para quienes defienden la institucionalidad democrática, sino también para el propio gobierno del PRM, que haría bien en marcar distancia de quienes, desde dentro o desde la periferia, promueven este tipo de ataques.

Como bien ha advertido Guido Gómez Mazara, no todo vale en política. La democracia se construye con ideas, con propuestas, con visión de futuro. No con comunicadores pagados por el lodo corruptor, ni con capos reciclados como operadores políticos.

La verdad se impone frente al descrédito manipulado, la dignidad se impone a la campaña sucia.

Y frente a las sombras del pasado, se impone la luz de una ciudadanía crítica, que ya no se deja engañar por pantomimas ni farsas prefabricadas. La historia podrá cada cosa en su lugar. Y los pueblos, cuando votan libres, también ponen cada cosa en su lugar. Estamos a tiempo aun de elevar el debate político en Republica Dominicana.

Por: José Peña Santana.

Comenta