La expresión de que el tiempo es oro se ha perdido con el crecimiento de la burocracia. Y en realidad el tiempo no tiene el valor del oro, vale más que el oro.
En verdad, podemos recuperar el oro que perdemos, no así el tiempo. Lo único que no podemos reponer es el tiempo que se pierde. Y podríamos decir que tampoco la vida, pero si la perdemos no necesitamos el tiempo.
Sin embargo, el simbolismo de esta expresión está referida a la eficacia en que hacemos las cosas. Y lógicamente es válida para todas las actividades de la cotidianidad. Tanto a las privadas como a las públicas.
El tiempo y la inteligencia están muy asociadas. Sobre todo, que la última entiende su valor para lograr mejores resultados.
