EL NUEVO DIARIO, VALENCIA.- Por octava vez en los últimos dieciséis días, el Valencia Basket, encabezado por el dominicano Jean Montero, se enfundo este lunes su camiseta de juego y, esforzado y fiel a su idea, supo gestionar y vencer al cansancio para arrollar a un Casademont Zaragoza, de Joel Soriano, mermado por las lesiones en un choque aplazado de la décima jornada de la Liga Endesa (115-73).
El equipo de Pedro Martínez asumió su falta de frescura física y mental y ni se agobió cuando los tiros no le entraron ni se dejó ir con la excusa del desgaste acumulado. Constante y con las ideas claras esperó su momento sin dejar venirse arriba a un Zaragoza que, tras desaprovechar su momento a mitad del segundo cuarto, vio cómo se le escapó el choque entre el final de la primera parte y el inicio de la segunda.
Llegaba el equipo de Jesús Ramírez tras dos victorias seguidas pero con bajas tan importantes como las de Bojan Dubljevic y Christ Koumadje y aunque se las arregló para mantener el tipo en la primera parte en la segunda se vio desbordado.
Dos triples seguidos de Sergio De Larrea iluminaron el inicio del Valencia y acobardaron al Zaragoza, al que le tembló la mano en los primeros tiros y se vio diez abajo en apenas cuatro minutos. Por un momento, pareció que el Casademont Zargoza no iba a lograr presentar batalla.
Pero el uruguayo Joaquín Rodríguez rescató al conjunto maño. Anotó y repartió hasta que contagió al dominicano Joel Soriano, extra motivado al enfrentarse al equipo que le cedió este verano al Casademont, coló nueve puntos y cuatro rebotes, y a Santi Yusta. Entre los tres ajustaron marcador y sensaciones (32-25, m.10).
Con el choque mucho más igualado emergió en los visitantes la figura de Devin Robinson, que con su juego a media distancia descolocó a los interiores locales. Seis puntos suyos casi seguidos pusieron al Zaragoza en disposición de asumir el mando. Pero le faltó algo más para hacerlo.
El Valencia, a falta de acierto (firmó un 42% en tiros de campo en los dos primeros cuartos), tuvo paciencia y tenacidad, consciente de sus propias limitaciones físicas y mentales en el que era su octavo partido en dieciséis días.
Con De Larrea de nuevo a los mandos, circuló con criterio, tal vez incluso con un pase de más, y cargó el rebote ofensivo para tratar de paliar sus errores y así llegó cómodo al descanso (50-42, m.20).
Regresó el Valencia a la pista sin Nate Reuvers, que sufrió un esguince en el primer cuarto y que aunque volvió a jugar en la primera parte, ya no lo hizo en la segunda. Pero el parón refrescó las piernas de los locales, que pudieron apretar algo más la primera línea y engordar su renta a la carrera con Omari Moore y Jean Montero de estiletes (64-46, m.23).
En el peor momento maño reaparecieron primero Joaquín Rodríguez y luego Robinson para tratar de levantar a los suyos, pero esta vez se turnaron, no se sumaron y la ventaja local se quedó en el entorno de los veinte puntos.
Fue Montero, quien anotó 21 puntos, con dos rebotes y una asistencia, se empeñó en llevar más allá la renta y poco a poco sus compañeros se fueron uniendo en el empeño. Le acompañaron De Larrea, Moore y López-Arostegui y el Roig Arena se llevó la alegría de la sexta victoria de los suyos en ocho encuentros y también la seguridad de que el equipo será fiel a su línea en el acierto y el desacierto, en la frescura y en el cansancio.
Por si fuera poco, el capazo de puntos que se llevó, el Zaragoza vio como Robinson y Bell-Haynes se retiraban en los últimos momentos con problemas físicos, así que la factura puede ser mayor.




