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20 de marzo 2026
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OpiniónJosé Manuel JerezJosé Manuel Jerez

El uso de la fuerza en el Derecho Internacional: límites y contradicciones

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RESUMEN

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El uso de la fuerza constituye uno de los núcleos más sensibles y controvertidos del Derecho Internacional contemporáneo. Desde la creación de las Naciones Unidas, la comunidad internacional ha intentado establecer un marco normativo destinado a restringir la guerra como instrumento legítimo de la política exterior, sin lograr eliminar por completo su recurrencia.

La Carta de las Naciones Unidas consagra, en su artículo 2.4, la prohibición general del uso de la fuerza en las relaciones internacionales. Esta norma representa un hito en la juridificación del sistema internacional, al pretender sustituir la lógica de la guerra por mecanismos institucionalizados de solución pacífica de controversias.

No obstante, la propia Carta reconoce excepciones a esta prohibición. La legítima defensa individual o colectiva, prevista en el artículo 51, y las acciones autorizadas por el Consejo de Seguridad en el marco de la seguridad colectiva, constituyen las principales vías jurídicas para el empleo lícito de la fuerza.

La aplicación práctica de estas excepciones ha generado profundas controversias. La expansión interpretativa de la legítima defensa, la doctrina de la defensa preventiva y las intervenciones armadas sin autorización expresa del Consejo de Seguridad evidencian una tensión persistente entre legalidad formal y realismo estratégico.

Desde una perspectiva política, las grandes potencias han tendido a interpretar de manera flexible las normas sobre el uso de la fuerza, amparándose en argumentos de seguridad nacional o protección de intereses vitales. Esta selectividad normativa debilita la credibilidad del orden jurídico internacional.

El Derecho Internacional Humanitario surge como un intento de humanizar el conflicto armado cuando el uso de la fuerza ya se ha producido. Sin embargo, su aplicación no legitima la guerra, sino que busca limitar sus efectos más devastadores sobre la población civil.

La relación entre uso de la fuerza, derechos humanos y soberanía plantea desafíos adicionales. Las llamadas intervenciones humanitarias han sido utilizadas tanto para proteger poblaciones como para justificar acciones unilaterales que erosionan el principio de no intervención.

En conclusión, el uso de la fuerza en el Derecho Internacional se encuentra atravesado por límites jurídicos formales y contradicciones políticas reales. Comprender esta tensión es esencial para analizar la seguridad internacional, los conflictos armados y la eficacia del sistema jurídico internacional.

Por José Manuel Jerez 

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