Los mismos que quieren aparentar defender las libertades, tranquilamente complotan contra ella, cuando “la fuerza de la verdad” va en contra de sus intereses. Usando una forma muy sutil que solo perciben los afectados, y es cuando se cierran las puertas, para evitar que el saber fluya e influya en la conciencia nacional.
Es triste ver que la denominada ética situacional, sea la clave en todos estos procesos, donde reina la hipocresía y hace falta tanta transparencia y honestidad.
Se produce con sonrisas un verdadero ultraje a la verdad y a la conciencia nacional, y todo queda disfrazado con la tenue mirada de un mouse que acata las instrucciones, para sencillamente con un click bloquear las intenciones sanas pero reveladoras de sus pretendientes.
Ahora todo parece más claro, pues no sabes en quien creer ni confiar, aunque queda clarísimo como se usa el poder, y como este sabe dar alas pero también las sabe cortar, dejando entonces a los que juran no ser serviles, como perfectos tontos útiles.
El ultraje a la verdad, es un objetivo perentorio no negociable, en los ambientes de estado que coexisten dentro de la república. Es una mutual que conspira, una mancuerna odiosa, que se nutre de los acuerdos por debajo de la mesa, como recompensa vital al político y que se camufla con apoyo popular.
Por eso la verdad es un pecado y es tanto un pecado, que preferimos dar cabida al criterio malicioso de la post verdad, para seguir intentando tapar el sol con un dedo.
Los bucaneros y los filibusteros se encargaron en sus tiempos de tomar por asalto los buques en muchas tierras maltratadas, las devastaciones de Osorio también hicieron lo propio, y más adelante, “los ciclones batateros” anunciados en narrativas políticas, se encargaron de erosionar los recursos naturales del Estado.
Intentar defender al país, es sin lugar a dudas una labor titánica aunque “patriótica”, pues los intereses envueltos, permiten a los siempre cuatreros, arribar al próximo tren del oeste para su asalto. Esto implica necesariamente, el olvido del debe ser de un político, que es buscar lo mejor para la nación y no en convertirse en un mercenario más, al servicio de los depredadores por excelencia de los recursos del Estado.
Mantener en la opresión y en el espejismo de libertad al pueblo dominicano ha sido la clave, sumados a algunas migajas que se expresaban en funditas, luego en tarjetitas y más recientemente a la entrega de cuatro huevos y una mano de guineo a una fila de menesterosos. A pesar de que vamos rumbo al “hambre cero” según la FAO, aunque parece más un foul por la línea de la derecha del Quisqueya.
¡Pero solo se necesitan dos huevos no cuatro, para desterrar para siempre los abusos contra la nación dominicana!. Esa cofradía que se ha mantenido reforzando la mancuerna del robo, la corrupción, la malversación, el enriquecimiento ilícito, la justicia selectiva, la inmunidad del congreso aliada vital de la impunidad en el cuello blanco, los crímenes de estado, el narco tráfico, el crimen organizado y el lavado en el país, auspiciado por los depredadores e intocables de siempre. Pero protegidos por los círculos de poder uniformados o no, y de la inteligencia del país, coautora o cómplice de estos delitos. ¡Esto sí o sí, debe terminar!.
La farsa de que tenemos funcionarios honorables pero que solo saben abusar del poder y repartirse el botín de guerra, debe quedar desterrada de la práctica política nacional. Pero lamentablemente esto no tiene una solución institucional, sino una solución social, patriótica y popular.
Las medidas que se vienen tomando en su conjunto, parecen ser coincidentes, con el mismo enfoque globalista, que busca mantener bajo control a toda la sociedad: con desuso del efectivo, bancarización, facturación electrónica, semáforos inteligentes, calieses de las multas, cédula y pasaporte biométrico, sistema de reconocimiento facial, sicariato fiscal integral y el populismo rampante desde el gobierno.
En resumen la implementación de un neo feudalismo y una esclavitud avasallante junto a una Inteligencia Artificial, que dejara a mucha gente ociosa. Si todo parte de un mismo proyecto, la sociedad corre gran peligro. Estamos rodeando al pueblo dominicano, y no estamos dejando una válvula de escape, y sin darnos cuenta, podríamos encender la mecha y volver a la época de los incontrolables.
Pero los bucaneros y filibusteros están al acecho, y no ceden un milímetro porque al parecer no hay espacio para la luz y la oscuridad al mismo tiempo. “Estos patriotas sangran por la herida”, a pesar de la fortaleza quebradiza de sus mancuernas.
La mentira y la carencia de un discurso político plausible está latente, las colas que se tienen son tan largas, que no pueden existir propuestas sin doble moral. Aunque se piensa que ya las elecciones del 2028 fueron negociadas, y que los dragones que seguirán con la destrucción de la república ya afilan sus cuchillos, para abrir con orgullo y arrogancia, los hoyos de la triste piñata: el erario.
El ultraje a verdad y a las libertades en la nación dominicana va en progreso. Y todos los que tienen el chance de gobernar en el 2028 están de acuerdo con esto.
No solo se imponen las mordazas con leyes que castigarán a los que se atrevan a decir “la verdad”. Sino que también se implementa ese control de la comunicación desde el mismo centro de los círculos de poder, redes sociales, o en la utilización de bots invertidos, para crear una disonancia cognitiva en los interlocutores, quienes en honor a la verdad se constituyen en desafectos de los perversos intereses y planes contra la patria.
La suerte está echada y si “El Soberano Mandante” no asume con rapidez el control del rol que le corresponde, seguirá durmiendo en los brazos de Morfeo mientras seguimos haciendo hoyos al barco la nación.
Por Julián Padilla
