ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
19 de enero 2026
logo
OpiniónJacoba HasbunJacoba Hasbun

El transporte urbano del Gran Santo Domingo un laberinto sin salida… la movilidad una lucha sin tregua…

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

El transporte de esta ciudad es un hormiguero de metal y frustración, donde cada semáforo es una tregua y cada bocina un grito de desesperación. el viaje más corto se convierte en una odisea. Vivimos en un eterno caos del transporte urbano, donde la movilidad es un nudo de vehículos, autobuses y muchos provocados en un 90% por los mal llamados agentes de tránsito de la DIGESETT, quienes operan sin coordinación y sin criterio. La congestión vehicular, los accidentes de tránsito y la contaminación ambiental, potenciadas por una inadecuada planificación urbana, por una deficiente conducción del tránsito y por un precario sistema de transporte vehicular, es un problema de gran relevancia, y repercute en la pérdida de tiempo, la cual tiene importantes costos para la economía, lo primero es que disminuye el consumo porque las personas evitan salir de sus casas y por ende arrastra toda la cadena de venta y producción y si a estos costos económicos se adicionan los efectos dañinos que ocasiona en el medio ambiente y en la salud de las personas las consecuencias son más preocupantes aun y ni hablar del stress y la impotencia que se genera el estar atrapado en un caos sin más alternativa que la paciencia y que decir cuando en nuestros vehículos llevamos a alguien que necesita ver a un doctor o cuando nos urge llegar a tiempo a una entrevista o a nuestras labores o nuestros hijos a sus escuelas, las consecuencias de este descontrol son alarmantes y requieren atención efectiva.

Todo sucede por la ausencia de una visión global del problema y la falta de regulación del crecimiento urbano y a final pretender resolver el problema con erradas decisiones o con disposiciones de corto plazo que no resuelven nada porque no abordan las necesidades actuales ni mucho menos las futuras, el caso se vuelve complejo, contratan especialistas, incurren en gastos exorbitantes y las medidas no redundan en beneficios de la circulación vial, empezamos con un carril para bicicletas en un país donde no existe la costumbre de usar ese medio de transporte, entre otras cosas, por el clima y por la inseguridad, se gastaron grandes sumas de dinero en señalización en las vías y en postes que cubrió todo el Gran Santo Domingo, lo peor fue que disminuyeron los carriles de circulación vehicular para destinarlo al uso bicicletas, conclusión nadie los usó y esa inversión millonaria ¿cómo se recupera? y nadie habla de ello, luego el incremento de los agentes de tránsito y vemos que en cada semáforo dos o tres, puestos ahí para entorpecer la circulación, y recientemente nuevas modalidades de los giros a la izquierda que lo que han hecho es agravar la situación, Estas decisiones, lejos de contribuir a la fluidez, lo que han logrado es entorpecer el ya complicado flujo vehicular, generando cuellos de botella y aumentando los tiempos de espera, y me pregunto ¿se disminuye la congestión aumentando el trayecto al impedir el giro a la izquierda o el resultado es lo contrario? Como vemos a lo largo de los últimos años las autoridades han implementado diversas estrategias en busca de erradicar el caos en el tránsito que van desde, la reestructuración de rutas de transporte público, la señalización y cambio de dirección, al final seguimos navegando en mar revuelto sin brújula ni orientación.

La alta concentración de la población en el Gran Santo Domingo ocurre debido a que ofrece mayores oportunidades para los ciudadanos, como empleos, educación, salud o actividades sociales; y servicios, esto es un problema capital que amerita atención en el entendido que la rápida expansión de las ciudades a menudo supera la capacidad de la infraestructura existente ejerciendo una fuerte presión sobre los servicios. Esta situación debe desplegar una alerta y entender que el impacto de esta migración en el planeamiento urbano debe ser examinado para que los migrantes y las ciudades puedan desarrollarse y prosperar. y entender que es absolutamente necesario e impostergable, darles apoyo a las zonas rurales para la lograr la desconcentración de la ciudad y crear una cadena de valor integrada, que incluya desde la producción agropecuaria hasta servicios y turismo, pero para lograrlo tenemos que diversificar las oportunidades económicas y fomentar un impulso integrado que beneficie a todo el territorio, promoviendo detonantes de desarrollo focalizados en cada localidad.

Al presente, se estima que se mantienen circulando por toda la zona metropolitana del Gran Santo Domingo unos 3.5 millones de personas por día, alrededor de un millón lo hacen en vehículos privados y 2.5 millones se movilizan a través del transporte público urbano, representando un 36%, de los cuales un 9% corresponde al sistema del metro, 14% a “conchos” y 13% a guaguas y buses. A futuro esta situación se vuelve más compleja debido a proyecciones de crecimiento demográfico y económico de la República Dominicana que demandaran nuevas urbanizaciones, nuevas infraestructuras y nuevas vías de accesos y por ende un aumento del parque vehicular y si actualmente con casi cuatro millones de personas viviendo en la zona metropolitana, la ciudad se ha vuelto inviable, imaginemos como será esta situación dentro de un par de años y si no se toman decisiones pertinentes a tiempo.

Conforme a planteamientos del Banco Mundial, «la motorización es una parte clave del proceso de desarrollo de un país y, de hecho, es inevitable».  Las estimaciones sugieren que para 2050, el 68% de la población mundial será urbana, y alrededor del 85% para el año 2100. Estas estadísticas nos conducen a una realidad inmutable de que necesariamente los medios de transporte deberán ser colectivos. La circulación vehicular de un país es fundamental para su desarrollo y crecimiento porque es el único medio que posibilita el transporte de las personas y las cargas a su destino, por lo que el desarrollo de infraestructura de Metro, Teleféricos, monorrieles y terminales de Autobuses (terminales y carriles exclusivos), mejora el acceso y la calidad del transporte público y su impacto se traduce en una reducción de los tiempos de traslado y por ende un ahorro en los costos económicos.

En nuestro país al igual que la mayoría de los países en vía de desarrollo, hay una fuerte resistencia a utilizar estos medios de transporte, muchos son los motivos, entre ellos, la delincuencia, la percepción de inseguridad, tiempos de desplazamientos desde las paradas del metro al lugar de destino, y sin olvidar que la tenencia de un automóvil no solo se trata de la necesidad de transporte, sino de un símbolo de status ya que es un indicador de mejoría social, no obstante para establecer normas sociales pro-sostenibilidad, las alternativas de uso de transporte masivo requieren abordar la voluntad de cambio de las personas y un cambio de cultura. Sobre esos aspectos es necesario concientizar sobre el uso del transporte público en lugar del privado, destacar su impacto positivo en el medio ambiente, en la economía y en la calidad de vida, en adición de menos tiempo perdido en el tráfico y el estacionamiento. Se requiere para fomentar el cambio de habito no solo campañas de concienciación, sino que esto va a la par de la mejora en los servicios de transporte público que para lograrlo es necesario tener las infraestructuras que se requieren y en nuestro país estamos lejos de conseguirlo, porque en el periodo actual no tenemos avances de desarrollo de alternativas de transporte masivos.

Abordado en sentido general el problema del desplazamiento vehicular urbano en la ciudad, queremos detenernos a tocar un tema que de no resolverse continuaremos empantanados sin alternativas ni soluciones viables y estamos hablando de la intervención de los agentes de la DIGESETT ¿Qué sentido tiene que un agente de la Dirección General de Seguridad, Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) esté dirigiendo el tránsito en intersecciones donde al mismo tiempo funcionan los semáforos? Qué sentido tiene esa disposición si los semáforos son sistemas automatizados que controlan el flujo de manera eficiente y consistente, y la intervención de agentes es innecesaria, costosa y puede causar mayor confusión y demoras. El uso de agentes se justifica en situaciones puntuales como en emergencias (ambulancias, accidentes), o para observar desde puntos estratégicos el cumplimiento de las normas de tránsito e intervenir cuando los conductores no las estén cumpliendo, o para dirigir el tráfico en eventos especiales donde se han dispuestos cambios temporales en las vías de circulación, o para dirigir el tránsito en caso de accidentes, en casos de apagones general del suministro de energía eléctrica, pero no es recomendable para un uso habitual en las intersecciones. El gasto que representa para el país tener a estos agentes controlando el transito es mayor gasto que invertir en un cambio de semáforos hacia la nueva tecnología.

Para agilizar el tráfico urbano y el flujo vehicular necesariamente tenemos que abocarnos a implementar soluciones enfocadas en el uso de la tecnología inteligentes como la IA, esto permite optimizar los semáforos y predecir patrones de congestión, esto se logra al conectar semáforos, vehículos y otros elementos a la nube para compartir datos y optimizar la movilidad.

Los semáforos inteligentes son sistemas de control de tránsito que a partir de sensores y algoritmos mejoran el flujo vehicular en tiempo real. Esos sensores son instalados en las aceras y detectan la congestión y el volumen de vehículo circulante a la vez que mandan los cambios de luces conforme a la congestión de las vías. Consiste en un sistema inteligente que maneja datos en tiempo real y se ajusta a las necesidades reales del tráfico en la ciudad a través de la sincronización automática. El propósito principal de los semáforos inteligentes es reducir la cantidad de colisiones al eliminar los errores humanos asociados con la gestión manual del tráfico. Los semáforos inalámbricos representan una solución moderna para la gestión del tráfico. Utilizan protocolos de comunicación avanzados, como Wi-Fi, Bluetooth o redes celulares, para transmitir datos.

Santo Domingo vive una de las encrucijadas más complejas de su historia contemporánea, la mayoría de la población sufre un deterioro de su calidad de vida y la expectativa de un futuro mejor se ve amenazada por el estancamiento y desgaste de la economía, las instituciones, el bienestar social, la práctica de la política y el medio ambiente. La situación apunta a la urgencia de transformaciones estructurales que rompan con esta trayectoria, y que encaminen al país en una senda de desarrollo sostenible que traiga prosperidad a la población. La gravedad de los problemas y la baja efectividad de las soluciones que se han tomado en los últimos años deben dar lugar hoy a una estrategia diferente, que ataque los problemas de raíz, y ofrezca resultados palpables a la población que permitan recuperar la confianza.

El incremento de la población urbana genera una situación exigente para la gestión de la movilidad, pero al mismo tiempo las posibilidades de éxito radican en el reconocimiento cabal del problema de los que toman las decisiones respecto de las amenazas al crecimiento económico y a la calidad de vida de los ciudadanos. Dichas medidas deben inducir una forma de desarrollo urbano que permita la llegada de nuevas tecnologías e ir en esa dirección.


Por Jacoba Hasbun

Comenta