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20 de enero 2026
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OpiniónAlfredo GarcíaAlfredo García

El trabajo en equipo

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RESUMEN

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El trabajo en equipo es fundamental en aras de conseguir los objetivos trazados por toda organización en su visión estratégica de desarrollo.
En el argot deportivo, en especial del basquetbol, siempre se dice que los grandes jugadores ganan partidos, pero que los campeonatos son ganados por los equipos. Por cuanto, un líder puede medirse por la capacidad que tenga para cohesionar al grupo como una unidad, con el fin de que cada miembro empuje hacia una misma dirección.

Pero para trabajar en equipo no sólo se necesita contar con grandes talentos, ni con miembros altamente calificados y capacitados, sino con la inspiración y voluntad de cada eslabón para encadenarse con la visión colectiva, entendiendo que su parte, por pequeña que pudiera parecer, es fundamental para la consecución del objetivo.

Calidad humana de los miembros del equipo

El éxito de una organización y la sostenibilidad de dicho éxito en el tiempo depende en gran medida de LA CALIDAD HUMANA de quienes la conforman.

Por ello se hace perentorio que la SOLIDARIDAD profesional se convierta en un rasgo de la cultura organizacional en el que cumplir solamente con mi parte no sea suficiente, sino que también pueda ayudar con mi trabajo a hacer mejor a mis compañeros, en un ejercicio claro de EMPATÍA laboral.

Cabe destacar que es inevitable que entre compañeros surjan competencias, lo cual, bien manejado, pudiera resultar provechoso para el equipo. Sin embargo, ello no deja de ser un reto para el líder, a razón de que la competencia sin solidaridad pudiera devenir en debilitamiento o quiebre de algunos eslabones esenciales, dando al traste con la fortaleza del equipo como unidad.

La química laboral

Es por ello que la QUÍMICA entre compañeros debe estar presente como una condición sine qua non, dado que la misma propicia que haya solidaridad, empatía y respeto entre todos, actuando así, como un lubricante que engrasa el encadenamiento de todos hacia una dirección.
De modo que el líder debe emplearse a fondo con técnicas de comunicación interna efectivas y asertivas, que compacten al equipo, toda vez que inspira a los miembros a sentirse parte, aumentando el sentido de pertenencia y posibilitando que hagan suya la visión conjunta del colectivo.
Por cuanto cada compañero debe ver a su par, no como un competidor, sino más bien como un ayudador oportuno que impulsa al equipo hacia la meta que todos desean alcanzar.

Claridad de metas

Pero para alcanzar la cohesión del equipo es muy importante tener clara la meta de hacia dónde se va, así como la forma de cómo se debe alcanzar.
La meta clara ayuda a que cada quien defina su rol en la estructura y de esa manera sepa cuál es su aporte, y sepa además cómo el hacer bien su parte impacta positivamente en el trabajo del o los compañeros.
De igual manera, definida la forma de cómo hacer las cosas, se tiene un marco ético claro de cómo lograr los objetivos a corto plazo, que son los pasos concretos que acercan al objetivo macro de largo alcance.

Aspirar a una cultura organizacional saludable

En ese sentido, cuando se tiene una cultura organizacional -la forma como interactúan los miembros del equipo- bien establecida, y un manual de ética arraigado, el resultado va a trascender lo material, construyendo así una mística que va a distinguir, no sólo a la organización como tal, sino a cada miembro que la compone, siendo objeto de inspiración y respecto dentro de la sociedad de la que hace parte.

Y es que cuando se logra la química, la solidaridad, las metas claras del equipo, así como la definición del marco ético de cómo hacer las cosas y de cómo actuar, se puede construir una cultura organizacional basada en un sistema de procesos que guie a cada miembro hacia la cohesión estratégica, sin que haya distracciones, dispersiones, contiendas o luchas internas que dividan los esfuerzos, evitando así que se apueste al fracaso de todos como forma de boicotear el éxito de la organización porque ello supone, en una coyuntura específica, el reconocimiento de un compañero.

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