RESUMEN
En los últimos años, los países de la región han observado con suma preocupación el crecimiento sostenido de los suicidios, especialmente entre jóvenes y adultos en edades productivas. Esta acción responde a dinámicas distintas en cada caso, sin embargo, comparte características de forma y de fondo que obligan a los actores institucionales a abordarla con responsabilidad desde una perspectiva integral orientada a la seguridad humana, la prevención y la salud mental. Un sociólogo que he citado durante años en mis procesos de investigación y exposiciones académicas, el prestigioso Dr. Émile Durkheim, quien dedicó una obra a esta problemática que afecta a la humanidad “El suicidio”, lo definió como “Todo caso de muerte que resulta directa o indirectamente de un acto positivo o negativo realizado por la propia víctima, sabiendo ella que debía producir ese resultado”.
En este contexto, el suicidio es un fenómeno multicausal en el que convergen factores psicológicos, sociales, económicos y culturales. Entre los principales detonantes se encuentran los trastornos depresivos no diagnosticados, la ansiedad crónica, el abuso de sustancias narcóticas, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, la violencia intrafamiliar y las crisis económicas personales. A estos factores se suma la creciente desconexión social, el aislamiento emocional y la presión derivada de entornos sociales altamente competitivos.
Nuestra cultura, en muchos casos, estigmatiza a quienes buscan ayuda para mejorar su salud mental, lo que impide que las personas acudan a profesionales a tiempo por miedo al rechazo. Otra debilidad presente en algunos países es la falta de acceso a servicios psicológicos asequibles y la ausencia de redes de apoyo comunitario capaces de identificar y acompañar a ciudadanos con problemas emocionales, los cuales evolucionan silenciosamente hasta convertirse en crisis severas.
Los analistas regionales de seguridad pública, especialmente los investigadores de delitos contra las personas, entienden que el suicidio y el homicidio son fenómenos distintos, aunque comparten características sociales similares. Indican, además, que la mayor exposición de la población se produce en entornos violentos caracterizados por el estrés permanente y los conflictos sociales, factores que inciden negativamente en la salud mental colectiva. También destacan que el acceso ilegal a armas de fuego incrementa tanto la criminalidad como la letalidad de homicidios y suicidios, debido a la disponibilidad inmediata de medios letales en momentos de crisis emocional.
En cuanto a los adolescentes y jóvenes adultos, el suicidio suele estar asociado al bullying escolar, la violencia digital, los conflictos familiares, el consumo de drogas y las expectativas sociales difíciles de alcanzar. El entorno digital introduce nuevas presiones psicológicas, como la comparación constante en redes sociales, el ciberacoso y la exposición a contenidos que normalizan conductas autodestructivas. Estos elementos, combinados con la falta de acompañamiento emocional temprano, incrementan la vulnerabilidad de este grupo poblacional.
Durante el análisis realizado para este artículo tuve acceso a estadísticas regionales que describen con preocupación la magnitud del problema. En la región, más de cien mil personas mueren cada año por suicidio, con una tasa promedio cercana a nueve por cada cien mil habitantes.
Por último, el aumento de los suicidios en diversos países de nuestra revela una realidad preocupante, la seguridad pública no puede analizarse únicamente desde la criminalidad visible, sino también desde la salud mental colectiva. Las políticas de seguridad que combaten la violencia externa, pero ignoran la violencia interna que sufren los ciudadanos, dejan incompleta la efectividad de la prevención en materia de seguridad humana. Prevenir el suicidio implica desarrollar más programas de salud mental, fortalecer la orientación ciudadana y construir comunidades donde las personas encuentren apoyo antes de que la desesperanza se convierta en tragedia.
Artículo de investigación y análisis
Lic. Ysaias J. Tamarez
8 de febrero de 2026
