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10 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

El sentido común

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RESUMEN

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Observando el panorama de Las Américas Hispanoparlantes nos damos cuenta de la falta de sentido común para enfrentar los problemas más acuciantes de la población en sentido general. Esta situación es el producto de una educación, de una familia y de una comunidad poco critica, con actitud poco integral, sumidas una práctica que conduce al individualismo y el hedonismo.
Desde esa situación, cada familia y cada nación andan por su lado, repitiendo los mismos errores siglos tras siglo y ahondando la división entre los pueblos, olvidando la propuesta de unidad de propósitos, para buscar la grandeza del desarrollo y el crecimiento integral que auspiciaron los libertadores.

Por igual andan los habitantes del Sur de Norteamérica, creyéndose la fábula de que son supra poderosos como lo fueron decenas de años después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se convirtieron en el primer super Estado de la modernidad. Siguen igual de arrogantes, mirándose asimismo como América y autoproclamándose los únicos americanos. Ojalá se den cuenta a tiempo, de que su única salvación se encuentra en manos de sus vecinos, a quienes ellos miran por encima de los hombros.

También tiene que ver con su escuela, que forma a sus ciudadanos y con la inducción no formal que se irradia desde las agencias de inteligencia bajo los auspicios de la Casa Blanca y del Senado. Es la ficción de una escuela de los invencibles que no ganan batallas, sino que aplastan a los más débiles con su maquinaria bélica y la versión del cine, en donde unos “Rambos” generalizados se imponen con la justicia tuerta de la fuerza, esa que trae luto y dolor a las familias que entierran a sus hijos y nietos.

La escuela para la paz y la prosperidad del sueño americano es una falacia, se trata de esa forma de razonar no valida, que conduce a lo incorrecto aparentando todo lo contrario.

Si ellos fueran más humildes y menos arrogantes, buscarían acercase a sus vecinos para asociarse, y de esa forma desarrollar el mercado consumidor de los americanos de habla española, francesa, holandesa e inglesa. Solo así podrían desacelerar el avance de los chinos sobre las necesidades de estas naciones llenas de calamidades y angustiadas por el irrespeto que les agrede desde las entrañas de las ideas de Monroe.

Pero, lamentablemente eso no sucederá, debido al contenido de la formación académica, de hogar y comunal de esa sureña porción de tierra del norte de América.

Los estadounidenses del sur de América del Norte, debieran entender al sentido común, como lo que es, una capacidad que conduce a la valoración de situaciones de la vida cotidiana, para tomar decisiones acertadas acerca de nuestro futuro (porque aunque muchos no lo crean), el futuro de ellos es el futuro de nosotros.

Todos los que usurpamos este territorio arrebatado a los verdaderos dueños hace más de quinientos años, debiéramos asumir al sentido común como un constructo de conocimiento, mesura, prudencia y habilidad para ponderar, para responder ante una eventualidad.
Lo advierto, porque el sentido común es en verdad, la ahora necesaria capacidad para razonar sobre el futuro de todas las Américas.

Rescatemos el sentido común, él es inteligencia de vida.

Para tranquilidad de algunos teóricos, sabemos, que el sentido común es entendido como sabiduría popular, y que este choca en ocasiones con la ciencia, y que, además, aunque parezca utopía, creemos que, al formar creencias en detalles, requiere que las personas desarrollen la observación y el análisis, en una medida que el hombre no posee de forma natural.

Sé que suena ridículo, pero, Newton como precursor de la ciencia moderna, creía en la alquimia.
Apelo al sentido común, porque es una sencilla y abundante capacidad que posee la gente para juzgar situaciones y de esa forma alcanzar a comprenderlas como normalidades de la cotidianidad de la vida. El sentido común no requiere de reflexiones profundas o de un análisis complejos, es una acción cognitiva práctica, producto de la experiencia acumulada a través de la observación y el aprendizaje informal que conduce a la sabiduría.

El sentido común no necesita del lastre de una formación escolar fallida, es solo razonamiento simple de supervivencia.

Por: Francisco Cruz Pascual.

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