RESUMEN
Las tradiciones de la cultura dominicana tienen diversos orígenes, de lugares diversos, las cuales a su vez podrían no ser originarias , sino tomadas (con adaptaciones o no) de otros; o bien de nuestra herencia religiosa. Unas de ellas es el “Día de Acción de Gracias” (o Thanksgiving Day) el Black Friday y el Ciber Monday , dominicanizados como “sanguivin”, “blacfraide” y “cibermonde”.
El Día de Acción de Gracias se origina en las prácticas religiosas, credo y confesión. Su origen data de la lucha por el poder político-religioso en Inglaterra , cuyo resultado fue la creación de la Iglesia Anglicana, en 1534, distinta la Iglesia Católica, pero basada en el mismo cristianismo.
Para diferenciar la Iglesia Anglicana de la Iglesia Católica no se reconocieron como válidas la mayoría de las liturgias católicas romanas, sino un número reducido (de casi 100 en el catolicismo romano, permanecieron unas 30 con el anglicismo protestante); y al mismo tiempo se establecieron varias festividades no relacionadas con la nueva iglesia pero influidas por la fe cristiana protestante, entre ellas el Thanksgiving Day.
Esta fiesta no se estableció como festividad permanente y regular (con día y época asignados), sino como respuesta a eventos favorables los cuales se creía eran fruto de la voluntad y protección de Dios (de la creencia judeo cristiana), por lo que cada vez que ocurriere algo significativo (una buena cosecha, o el fin de una sequía severa, inundación o plaga) había un motivo para darle gracias. Ese día no era un día religioso en esencia. Como al final del otoño generalmente había que celebrar una buena cosecha, con el tiempo el otoño era una época de natural y obligada celebración, marcando la periodicidad.
La tradición inglesa fue llevada a Estados Unidos de América por los colonizadores. Se registra como la primera fiesta de Acción de Gracias la realizada en Plymouth (Massachusetts) en otoño de 1621, cuando los colonos ingleses llegados en 1620 a esta localidad –otros ingleses ya habían llegado antes y se habían asentado en otros lugares– decidieron “dar gracias” por una buena cosecha en un contexto adverso (el año anterior no la había habido y tuvieron que ser auxiliados por tribus nativas durante el invierno pasado). Se unió a la celebración la tribu Wampanoag –aliada estratégica , quien le extendió la mano en el invierno anterior a cambio de apoyo contra una tribu rival–, dando lugar a la simbología de la fraternización y la costumbre de compartir con otros los buenos momentos, especialmente con quienes nos han hecho bien.
Empero, los ingleses colonizadores en Virginia siempre habían reivindicado haber celebrado el Día de Acción de Gracias en 1619, antes que los colonizadores de Plymouth (Massachusetts).
También existen teorías menos socorridas que apuntan a otros orígenes del Día de Acción de Gracias en América. Una de ellas sostiene que habría iniciado con colonizadores ingleses en Canadá, en 1578. Otra, que su origen se remonta a colonizadores españoles en La Florida, en 1565, lo que sugeriría que primero habría llegado a España desde Inglaterra.
George Washington dio carácter de fiesta nacional al Día de Acción de Gracias, en 1789, pero sin celebración regular –y no sin cuestionamientos–, por lo que la segunda celebración fue en 1795. De los presidentes que le sucedieron, unos la promovían y otros la obviaban. Lincoln, en 1863, estableció la tradición de celebrarlo año tras año. En 1941 el congreso estadounidense fijó por ley el feriado y la festividad el cuarto jueves de noviembre.
Debido al constante reclamo de Virginia en el sentido de que la honra de la primera Acción de Gracias le pertenecería, Kennedy, en 1963, declaró que Massachusetts y Virginia eran los “Estados pioneros” de esta celebración en América.
La expansión por el mundo de esta festividad se ha debido a la influencia de la iglesia anglicana (ella misma adoptó el Thanksgiving Day sin carácter de liturgia religiosa) o la colonización de territorios, establecimiento de protectorados u ocupación militar por parte de Inglaterra o Estados Unidos de América.
La observancia del Día de Acción de Gracias llega al país con la ocupación norteamericana (1916-1924), por la práctica de los militares estadounidenses, adoptadas por los nacionales que tenían algún nivel de compenetración con aquellos. En principio esta práctica no tenía trascendencia nacional y durante los años de la Era de Trujillo (1930-1961) había sido abandonada o limitada por el nacionalismo y el dominicanismo.
No obstante, con el Consejo de Estado, en septiembre de 1962 se adoptó formalmente la práctica, y mediante ley No. 6038 quedó declarado el “Día Nacional de Acción de Gracias y Oraciones el 4to. Jueves del mes de noviembre de cada año”. En esta ley se tuvo en consideración que dicha festividad ya existía en “Argentina, Brasil, Cuba, Costa Rica, Estados Unidos de América, Filipinas, Paraguay, Puerto Rico y otras naciones” del globo terráqueo, en las cuales se había “consagrado el último jueves del mes de noviembre de cada año, como Día Oficial de Acción de Gracias a Dios, Supremo Regidor de todos los pueblos y de todos los hombres”. En la actualidad, el Día de Acción de Gracias también se conmemora en Alemania, Suiza, Canadá, Japón, Granada, Australia, Santa Lucía, Israel y Liberia.
Nótese, de inmediato, que el “Día de Acción de Gracias dominicano” tiene fundamento en la religión mayoritariamente practicada en el país: el catolicismo (debido a que, según la ley referida, “nuestra Nación surgió a la vida de la civilización y se constituyó más tarde en pueblo libre y soberano al amparo de la Cruz y del Evangelio” y, asimismo, que “el pueblo dominicano, en su inmensa mayoría, se ha conservado fiel a su fe católica, herencia bendita y salvadora que le legaron sus antepasados”), aunque desde la fundación del Estado dominicano se ha respetado la libertad de religión y cultos.
Esto lo diferencia de las motivaciones inglesas y estadounidenses para establecer el Día de Acción de Gracias, como ya vimos, separado de las fiestas de la religión practicada. Por ello, para su análisis debe examinarse el carácter del Día de Acción de Gracias en cada lugar tomado como referencia para motivar nuestra ley.
Luego, por ley No. 108 de 1967 se estableció que la conmemoración del Día Nacional de Acción de Gracias y Oraciones se celebraría sin suspensión de labores oficiales y particulares, es decir, no es un día feriado, pero se deberían realizar actividades oficiales con actos civiles y religiosos. Por no ser feriado el referido día, no es impactado por la ley No. 139-97 sobre cambio de días feriados.
Debido a la falta o insuficiencia de actividades y promoción desde el Gobierno dominicano y sus instituciones sobre el carácter del “Día Nacional de Acción de Gracias y Oraciones” (ya que se ha de celebrar “en la forma que señale el Poder Ejecutivo”) como uno de los días de regocijo popular destinado a resaltar la fe cristiana y el agradecimiento a Dios, se ha estado imponiendo la idea de que –debido al efecto de una fuerte transculturación– la celebración que se realiza es la adoptada al calco desde los Estados Unidos de América, sin referencia o relación alguna a la religión cristiana, cuyas costumbres estarían siendo asimiladas por unos pocos, pero con fuerte tendencia al constante crecimiento. Entonces, en la mayoría de la población se cree que es obra de la mera transculturación (la adopción de una práctica secular), al desconocerse sobre el origen religioso del mismo. Así, en los Estados Unidos de América tiene un carácter secular, y en República Dominicana un carácter religioso (no de la iglesia), pero secular en la práctica.
En razón de lo anterior, frecuentemente se ve que la publicidad o información sobre este día se refiere a una maravillosa reunión familiar para almorzar o cenar –a veces, invitando a amigos y otros relacionados–, realizar la práctica de intercambio de presentes y regalos, así como el consumo de pavo (sí o sí) como carne emblemática de la ocasión, junto a otros tipos de viandas –con todo el formalismo estadounidense–; y por ningún lugar se hace referencia al carácter religioso con que fue adoptado.
Claro, la ciudadanía puede hacer una cosa y la otra, o no hacer nada; pues la festividad que se establece en la ley no tiene carácter obligatorio –ni es impuesta desde el Estado– por obra del derecho fundamental a la libertad de religión, conciencia y culto (Art. 45 CRD 2024) que a todos nos es reconocido (la observancia o no es cuestión del libre albedrío); solo se impone a las instituciones públicas (aunque haya alguna incomodidad de alguna persona que se encuentre al frente o sea parte de alguna institución pública, pero que no practique ninguna de las religiones derivadas del cristianismo, o no profese credo alguno). No obstante, es más que obvio que desde las instituciones públicas no se puede promover el referido día con características distanciadas a las que por naturaleza le ha conferido la ley.
En República Dominicana, debido a la naturaleza cristiana libertaria, todos aquellos que practican el cristianismo, sin importar la religión particular profesada, pueden conmemorar este día y realizar alguna actividad religiosa, si lo desean; o todos cuantos así lo consideren solo continuar con la práctica de la fraternización. ¡Es un placer compartir con amigos y familiares en este día!
Aunque el “Día Nacional de Acción de Gracias y Oración” no es un día feriado en el país, sí lo es en otros Estados, como en los Estados Unidos de América. Por tanto, por respeto a las festividades y feriados del Estado donde se encuentran, las misiones diplomáticas y consulares dominicanas hoy no laboran en aquellos países donde es feriado (day off) debido a la “Acción de Gracias”.
Una práctica en Estados Unidos de América era la compra de regalos que adornaban los arbolitos a partir del Thanksgiving Day, lo que significaba el inicio de los preparativos de la Navidad. El desplazamiento hacia las tiendas era descomunal y, para facilitar las compras suficientes, se implementaron los descuentos. El término Black Friday se le atribuye su origen a “un viernes fatal para el gerenciamiento del tránsito” que acontecería en 1950 en Filadelfia y como la seguridad de que “la contabilidad de los pequeños negocios pasaba de roja a negra”. Fue el término utilizado por comerciantes para impulsar las compras para Navidad del día siguiente al Thanksgiving Day. El término tuvo carácter nacional a partir de 1975, pasando de ahí a gran parte del mundo, pero no relacionado a la Navidad, ya que –en general– lo que se consume, especialmente por los descuentos, nada tiene que ver con ella. Asimismo, téngase en cuenta que muchos dominicanos inician la navidad desde octubre.
Con el desarrollo del internet y la posibilidad de las compras en línea, en 2005 se estableció la práctica del Ciber Monday, destinado a aquellos que no pudieron o no quisieron sufrir el ajetreo de hacer compras en persona en Black Friday, en interés de impulsar las compras por internet, para lo cual se ofrecía igual atractivo de descuentos, aunque nada impedía aprovechar una y otra ocasión. También el Ciber Monday se ha expandido por el mundo, incluyéndonos.
Es importante saber que el descuento ofrecido en Black Friday y Ciber Monday debe ser real, es decir, las ventas ofrecidas deben ser a precios menores que los regulares. Si no lo es, entonces los comercios estarían timando a los consumidores, requiriéndose la intervención del Estado por la publicidad engañosa.
En 2024, hoy 28 es el “sanguivin”, mañana 29 es el “blacfraide” y el lunes 2 de diciembre el “cibermonde”, donde en la cultura dominicana convergen lo religioso, lo secular y el consumismo.
Se hace necesario que se conozca mejor la idiosincrasia, la cultura, los valores y la civilización dominicanos –inclusive su origen autóctono o adoptado–, se compartan o no (pues como se dice: saber no pesa ni hace daño).
Por Ezer Vidal
