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31 de diciembre 2025
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OpiniónJimmy Rosario BernardJimmy Rosario Bernard

El salto cuántico del dinero

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Cómo la banca mundial se reprograma rumbo a 2030

En Wall Street, donde la rapidez lo es todo y un milisegundo puede hacerte ganar una fortuna, el dinero está dando un cambio radical que está transformando las finanzas mundiales: un salto cuántico. Lo que antes parecía ciencia ficción máquinas que pueden hacer cálculos que tomarían más tiempo que la edad del universo ahora es parte de la base de la banca mundial. La computación cuántica ya no es solo un experimento: es la base sobre la que se está reconstruyendo la confianza en las finanzas. Hay ejemplos claros.

En febrero de 2025, el Banco de Montreal fue el primer banco canadiense en unirse a la Red Cuántica de IBM, lo que indicó el inicio de una nueva fase en la gestión de riesgos. Google, con su chip Willow de 105 cúbits, hizo en cinco minutos un cálculo que a la supercomputadora más rápida le habría llevado 10 septillones de años. HSBC, junto con Quantinuum, está trabajando en criptografía cuántica y en detectar fraudes, mientras que Yapı Kredi, en Turquía, hizo en solo siete segundos un análisis de riesgo que normalmente habría tardado años. Cada caso muestra cómo el dinero digital se está volviendo más rápido, seguro y exacto.

Ahora tenemos números reales, no solo palabras. McKinsey dice que el mercado cuántico podría llegar a los 97 mil millones de dólares en 2035, y la banca sería de las más beneficiadas. Para 2030, los algoritmos cuántico-clásicos podrían bajar un 15% del dinero parado en reservas, ahorrar entre 10 y 15 mil millones de dólares al año en pérdidas por fraude y mejorar carteras al instante con una precisión que los sistemas de siempre no pueden igualar. Esto ya no son cuentos: son cálculos reales que afectarán a los números de los bancos. Además, la cosa se pone seria a nivel mundial.

Estados Unidos está metiendo miles de millones de dólares en esto con el CHIPS & Science Act; la Unión Europea metió lo cuántico en su plan Digital Decade 2030 como algo importante para ser independientes en tecnología; y China tiene un plan nacional que conecta esta tecnología con la seguridad de su sistema financiero. La computación cuántica no solo va a ser buena para la economía, sino también algo estratégico que dirá quién manda en las finanzas a nivel mundial.

Además de los bancos grandes, la cuántica también podría ayudar mucho a la gente. Hoy en día, más de 1,700 millones de personas adultas no tienen acceso a servicios financieros. Pero si se pudieran analizar historiales incompletos y crear microcréditos en segundos, muchas personas que siempre han estado fuera del sistema podrían tener la oportunidad de participar.

Dar acceso al crédito a más gente podría ser uno de los mayores logros de la cuántica, algo parecido a lo que pasó cuando la banca se digitalizó en los noventa. Claro que hay problemas. No hay suficientes expertos, lo que hace más lento que se adopte esta tecnología, y todavía estamos trabajando en tener reglas de seguridad globales. También preocupa que alguien guarde hoy muchos datos encriptados para después descifrarlos con computadoras cuánticas. Pero ya se está trabajando en soluciones. En 2024, el NIST publicó las primeras reglas para proteger la información después de la cuántica, y el Banco de Pagos Internacionales está impulsando proyectos como Project Leap para que todos los países trabajen juntos. La idea es prepararse antes de que haya problemas, creando leyes y reglas de seguridad sólidas.

Para 2030, la onda cuántica estará a todo lo que da. Los bancos que se pongan las pilas con la criptografía a prueba de hackers cuánticos, metan algoritmos raros en sus movidas de riesgo y carteras, y capaciten a su gente, estarán más seguros, ganarán más y serán más accesibles. Los demás se quedarán en el pasado, y eso ya no funcionará. En pocas palabras: el dinero está cambiando por completo. Ya no es solo digital, sino que está entrando en una onda donde la física le da otra vuelta a la seguridad. Este brinco cuántico del dinero separará a los bancos que dominarán la economía del siglo XXI de los que se quedarán atrás.

En 2030, lo más difícil de hallar no será el dinero, sino la visión para adelantarse a los hechos. Y en esta carrera, la computación cuántica no es algo extra: es el futuro de la confianza en las finanzas mundiales.

Por Jimmy Rosario Bernard

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