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2 de marzo 2026
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OpiniónJuan Manuel Morel PérezJuan Manuel Morel Pérez

El reto del IPES en el fortalecimiento de la educación policial y la consolidación de la reforma

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RESUMEN

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La reforma policial que se impulsa actualmente en República Dominicana representa una oportunidad histórica para transformar de manera profunda la función policial y fortalecer la proximidad ciudadana con las instituciones de seguridad. En este proceso, la educación policial ocupa un lugar central, pues de ella depende la formación ética, técnica y profesional de quienes tendrán la responsabilidad de garantizar el orden y la seguridad publica. En ese marco, el Instituto Policial de Educación (IPES) se erige como un actor estratégico cuyo fortalecimiento resulta indispensable para el éxito sostenido de la reforma.

La reciente designación en la rectoría del IPES del general Juan Hilario Guzmán Baddia, -quien ya había estado en esa función- abre una etapa de afianzar la educación policial, más que un simple relevo administrativo, se trata de una oportunidad para consolidar un modelo académico moderno, riguroso y coherente con los estándares que demanda nuestra nueva Policía Nacional: profesional, democrática y respetuosa de los Derechos Humanos.

El nuevo rector tiene ante sí la misión de encauzar al instituto hacia una cultura académica basada en el mérito, la evaluación objetiva y la integridad institucional,, uno de los principales desafíos consiste en fortalecer los mecanismos de gobernanza académica. La educación policial no puede sustentarse en prácticas de complacencia que debiliten la exigencia formativa, la deshonestidad y el plagio, rompiendo con el modelo que se aupaba desde la rectoria pasada en la escuela de altos estudios policiales. Por el contrario, requiere procesos claros de evaluación, respeto a la autoridad docente y una gestión académica orientada a resultados reales de aprendizaje. Avanzar en esta dirección permitirá formar policias que se certificaran en base al merito, no para acumular cantidad de graduados.

Este reto adquiere una dimensión aún mayor si se observa el liderazgo que actualmente encabeza la Policía Nacional. El Director General de la institución, con una sólida formación y una reconocida trayectoria profesional, encarna una visión moderna de la función policial, donde la preparación rigurosa, la ética y la profesionalización no son negociables y aseguran un compromiso con la excelencia lo que constituye un referente claro para el modelo educativo que debe impulsar el IPES, ya que un liderazgo policial que valora la calidad académica y la formación integral, difícilmente puede coexistir con esquemas educativos permisivos o carentes de rigor. En este sentido, el nuevo rector debe contar con un cuerpo docente dispuesto a promover estándares más altos de exigencia, fortalecer la meritocracia y erradicar prácticas que no se correspondan con una educación superior de calidad, como en su momento lo intentamos y dio al traste a que se nos persiguiera por el rector saliente

Desde una perspectiva propositiva, el camino a seguir implica, revisar los procesos de evaluación, actualizar los programas de estudio y fortalecer la capacitación del cuerpo docente. Asimismo, resulta fundamental promover una cultura institucional donde el esfuerzo intelectual, la honestidad académica y el pensamiento crítico sean valores compartidos por estudiantes, docentes y autoridades. Estos elementos no solo elevan la calidad de la formación, sino que también contribuyen a formar oficiales con mayor capacidad de liderazgo y toma de decisiones.

El nuevo rector del IPES, tiene además, la oportunidad de convertir al instituto en un referente regional en materia de educación policial, alineando sus programas con estándares internacionales y con las mejores prácticas. Esto permitiría que la reforma policial trascienda el ámbito operativo y se consolide como un proceso integral, sustentado en una base académica sólida y legítima.

En definitiva, el reto del nuevo rector no debe entenderse como una tarea de confrontación con el pasado, sino como un compromiso con el futuro. Fortalecer la integridad académica del IPES, elevar los niveles de exigencia y armonizar su gestión con la visión del alto mando policial son pasos indispensables para garantizar una reforma policial sostenible. Una educación policial exigente, transparente y orientada al mérito no solo fortalece a la institución, sino que permite la consolidacion de ls la reforma policial que requiere policías formados con rigor, ética y vocación democrática.


Por Juan Manuel Morel Pérez

Abogado, Magister en Seguridad y Defensa Nacional, Especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional humanitario, doctorando en derecho Administrativo iberoamericano, Coordinador del Observatorio de Seguridad y Defensa-RD.

j.morelperez@gmail.com
Twitter @ElgranMorel

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