RESUMEN
Los seres humanos, a pesar de alcanzar un buen nivel intelectual y status profesional, pueden caer en desprestigio y falta de credibilidad si asumen la mediocridad y el resentimiento como patrón de conducta.
En el “conflicto” que se generó en la Federación Dominicana de Esgrima, una excusa que busca la salida del presidente de esa entidad Luis Ciprián, está motivado por el odio y el rencor.
El jurista, académico y teniente coronel del Ejército Gilberto Soriano, quien, además, fue atleta de esgrima, ha dejado que sus deseos de venganza en contra de Ciprián opaquen sus virtudes profesionales y personales, todo por no aceptar que su tiempo en esa federación ya terminó y quiere mantenerse ejerciendo poder detrás del trono.
Lo peor de todo, por demás lamentable, es que arrastra a una minoría de asociaciones y dirigentes con ambiciones desbordadas, en contubernio con ejecutivos del Comité Olímpico Dominicano, para tratar en medios del supuesto conflicto, colarse como los salvadores de Fedomes… el nuevo invento es montar una farsa de elecciones sin ninguna facultad estatutaria.
Por lo que Ciprián, en su condición de presidente, reaccionó de inmediato, amparado en la mayoría, desconoció el llamado a una asamblea general eleccionaria, a celebrarse el día 28 de febrero de 2026, en el club Los Prados, que hizo una supuesta comisión electoral.
Según establece el artículo 25 de los Estatutos de la referida organización deportiva, la persona con calidad para convocar y presidir tanto las reuniones del Comité Ejecutivo como las Asambleas de esa federación es el presidente.
Pero en medio de todo el despropósito que articula Soriano, sobresale la figura y la imagen del ex presidente de esa entidad Junior Arias Noboa, que si se llena de sensatez, inteligencia y valor, podría casarse con la gloria y pasar a la historia como el dirigente que salvó a su federación de caer al abismo por las ambiciones desmedidas de dirigentes que ya no tienen nada que aportarle a la esgrima y solo apuestan al caos.
Arias Noboa, un hombre de un acervo basto gracias a su voraz hábito de lectura y estudio constante, sabe bien, como lo resumió Albert Einstein en una de sus frases más famosas: «El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad».
Al concluir, recuerdo al Príncipe Nicolás Maquiavelo, quien sostuvo que “las minorías no tienen sitio cuando la mayoría tiene donde apoyarse”.
