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16 de febrero 2026
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OpiniónVíctor Manuel PeñaVíctor Manuel Peña

El PRM aún no está preparado para gobernar

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RESUMEN

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A casi dos años de haber asumido el poder, el PRM sigue demostrando hasta la saciedad que aún no está preparado para ejercer el muy enrevesado, intrincado y muy complejo arte de gobernar.

Gobernar es muy diferente al simple ejercicio del poder: hasta los dictadores y los tiranos ejercen el poder

Así como la política es ciencia y arte al mismo tiempo, la excelsa tarea de gobernar no puede estar desligada de la ciencia y del arte.

La alta misión de gobernar está encaminada a lograr y mantener la cohesión, la estabilidad y la paz en la sociedad, pero también tiene que estar encaminada a enrumbar la sociedad y el pueblo hacia estadios y metas superiores de desarrollo en todos los campos, sectores y áreas.

Pero también la alta misión de gobernar tiene que estar encaminada a lograr una permanente situación de seguridad pública y ciudadana y de seguridad jurídica.

La alta misión de gobernar tiene que garantizar la permanente vigencia de un estado de derecho.

Y los efectos en la sociedad del buen arte de gobernar tienen que reflejarse en una mejora continua de los índices que miden el desarrollo, el progreso y el bienestar.

La alta misión de gobernar es incompatible con la improvisación.

Y esa alta misión de gobernar no se logra solo con buenas intenciones, porque como dice el refrán “de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”.

La improvisación ha estado ocupando el lugar de la ciencia en el gobierno del PRM.

La improvisación es una negación rotunda de la alta misión de gobernar.

El fideicomiso sobre Punta Catalina es hijo de la improvisación y donde se pone de manifiesto, además, un total desconocimiento de ese instrumento como figura legal y financiera.

Otra improvisación es crear un fideicomiso para llevar a cabo el pretendido proceso de “transformación, profesionalización e institucionalización de la Policía Nacional”, figura financiera en la que el sector privado tiene preeminencia.

La Policía Nacional es una institución totalmente estatal o pública, razón por la cual el sector privado no debe tener preeminencia en ese proceso que se pretende llevar a cabo a nivel de esa institución.

Con la política monetaria aplicada el gobierno no ha podido garantizar la estabilidad de precios en la economía, de modo que la inflación ha estado fuera de control en nuestra economía por el exceso de liquidez que ha sido provocado por la política monetaria expansiva.

La política fiscal, con la pesada carga del déficit fiscal y de la deuda pública, ha jugado su rol en la motorización de las corrientes inflacionarias en nuestra economía.

Y esa inflación galopante se ha manifestado en un alza permanente de los precios de los alimentos de la canasta familiar.

La seguridad alimentaria de las familias dominicanas, sobre todo, de los pobres y los muy pobres no ha estado garantizada.

En materia de seguridad pública y ciudadana se ha estado improvisando también.

En Educación y en Salud Pública, donde se supone que hay que guiarse por lo que indica la ciencia en circunstancias excepcionales como la de esta pandemia del coronavirus, ha habido mucha improvisación.

En el Ministerio de Educación se han estado dando palos a ciegas con los concursos y donde aún no se domina plenamente cuándo aplicar la enseñanza virtual y cuándo aplicar la docencia presencial.

Todavía no se han definido programas para aumentar de manera sostenida la formación de los maestros con miras a aumentar de manera sostenida la calidad de la pobre educación dominicana.

Parece que se aprendió poco o nada de la enseñanza virtual por un año.

En el Ministerio de Salud Pública se ha estado improvisando también con las medidas a tomar para administrar la pandemia y para aumentar la capacidad y la eficiencia hospitalaria.

Ante el recrudecimiento de la pandemia en el mundo y en el país ha habido una inconcebible insensibilidad del gobierno frente a tan gravísimo problema de salud.

En enero, cinco meses después de la toma de posesión, ya el gobierno estaba improvisando cuando sustituyó al primer ministro de Salud del gobierno del PRM.

En el mercado de los combustibles hay un alboroto permanente y ahí no ha sido posible lograr la estabilidad: la fórmula de Ito se carbonizó y él se calló para siempre

La continua alza en los precios de los combustibles es otro vehículo que ha estado incentivando las corrientes inflacionarias en la economía dominicana.

A propósito, ¿cuál es la especialidad del ministro de Industria, Comercio y MIPYMES?

Yo creo que ni él mismo sabe cuál es su especialidad en el área del conocimiento.

La improvisación siguió su agitado curso cuando se comenzó a eliminar el subsidio a la tarifa eléctrica en medio de esta situación tan catastrófica desde el punto de vista social.

En medio de la pandemia era inevitable que el gobierno se endeudara, ¿pero el gobierno ha seguido un plan en materia de endeudamiento público o se endeuda de manera antojadiza y caprichosa?

En materia de endeudamiento público hay que seguir un plan racional, en eso no se debe estar improvisando.

Producto de que el gobierno está envuelto en una órbita reeleccionista, en cada municipio y en cada provincia se viven anunciando obras por encima de los 20 mil y 30 mil millones de pesos.

¿Tiene el gobierno tanto dinero o hay tanto dinero en el presupuesto para cumplir con esas promesas de obras en todas las provincias y en todos los municipios?

Obviamente que no hay dinero para financiar tantas obras en un año calendario, por lo que el gobierno en esa materia de prometer villas y castillos está improvisando.

Todo parece indicar que la improvisación no tiene límites ni fronteras.

¡Ojalá que no se eclipse el proceso de lucha contra la corrupción, porque los casos de corrupción que ha habido en este gobierno no están siendo procesados: el caso del exdirector del Correo y el caso de la exministra de la Juventud!

Todo indica, casi dos años después, que el PRM aún no está preparado para hacer honor a la alta misión de gobernar el Estado, la nación y el pueblo.

POR EL DOCTOR VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista, abogado y miembro de la dirección central de la Fuerza del Pueblo (FP).

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