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16 de febrero 2026
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OpiniónPablo ValdezPablo Valdez

El presidente, la ley y la universidad

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RESUMEN

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• Porque la universidad es otra cosa

La firme posición del presidente de la República frente al proselitismo a destiempo por parte de aspirantes a la principal posición electoral del Estado merece una reflexión, especialmente desde una perspectiva universitaria.

Por un lado, el licenciado Luis Abinader Corona ha reaccionado con visible molestia ante la posible violación de la ley electoral, al señalar las campañas presidenciales anticipadas, en especial cuando involucran a funcionarios de su propio gobierno. Sin embargo, esta práctica es compartida por casi todos los aspirantes de los distintos partidos, reproduciendo una conducta históricamente irrespetuosa del marco legal que regula el sistema de partidos en nuestro país.

Considero saludable la postura del presidente. Primero, porque toda ley debe ser observada y respetada por todos los ciudadanos, sin distinción de clase, ideología ni posición económica o política. Segundo, porque su pronunciamiento, al manifestar su inconformidad con la pérdida de visión de ciertos actores políticos, debe llamar la atención del ámbito académico. En especial, la Universidad Primada de América está llamada a ser pionera en la formación de una conducta ética y moral, y bien podría legislar internamente para que, en sus propios procesos electorales, se prohíba el proselitismo, en consonancia con sus normativas institucionales.

La universidad más antigua del Nuevo Mundo debe —y tiene que— ser ejemplo, tanto en la forma como en el fondo de su proceder. No puede continuar relegando su misión académica a un segundo plano por aspiraciones y procesos electorales internos, donde la actividad política suele imponerse al quehacer educativo.

Ojalá que el oportuno y reflexivo discurso del presidente sea asumido por todos los aspirantes, no solo por quienes actualmente ostentan funciones públicas. Y que la Universidad Autónoma de Santo Domingo, tan imitada como imitadora del sistema de partidos políticos, rectifique el rumbo. Urge frenar el desbordado proselitismo que tanto perjudica la esencia académica que, por su historia y compromiso con el país, está llamada a defender y preservar.

Si bien hay personas comprometidas con el respeto a la institucionalidad que, en sus aspiraciones, se han visto forzadas a adoptar las prácticas vigentes, ello obedece a que no se puede competir de espaldas a unas violaciones que, lamentablemente, se han convertido en costumbre dentro del proceso electoral universitario.

Ojalá podamos asumir institucionalmente el mensaje del Ejecutivo del Estado dominicano.

Por Pablo Valdez

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