ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
14 de enero 2026
logo
2 min de lectura Internacionales

El premier italiano Arnaldo Forlani dimitió con su gobierno en pleno

Compartir:

EL NUEVO DIARIO, ROMA. – El primer ministro italiano, Arnaldo Forlani, presentó ayer la dimisión en pleno de su gobierno, pero su caída se produjo el lunes, en una jornada protagonizada por el secretario general del Partido Socialista, Bettino Craxi, que Forlani nunca podrá olvidar.

Casi con absoluta unanimidad, la prensa italiana afirma que fue Craxi el que encargó y preparó el féretro donde reposarán los maltrechos restos del gobierno Forlani, el número 40 de la República Italiana.

El fin para Forlani comenzó en la mañana del lunes, cuando Bettino Craxi comunicó por teléfono que no acudiría a la cumbre de jefes de los partidos de la mayoría, convocada urgentemente por el primer ministro para buscar conjuntamente la fórmula de salvación ante la explosiva «crisis de los masones».

Indignado por el abandono de Craxi, Forlani se dirigió al Quirinal, sede la Presidencia de la República, donde encontró al presidente Sandro Pertini.

Resumen diario de noticias

Recibe en tu correo las noticias más importantes del día

Pertini le convenció para que dialogara con Craxi sobre las razones de su negativa, pero Craxi, inexplicablemente, no se encontraba en Roma.

Había subido a la montaña, tal vez para contemplar con mejor óptica y desde lejos el caos del gobierno de Roma.

Sin la presencia de Craxi, la cumbre de los jefes de los partidos integrados en la mayoría gubernamental no tiene sentido y, finalmente, no se celebra.

Abandonado por su aliado imprescindible, la Democracia Cristiana de Forlani no tiene otro remedio que abrir la crisis.

La actual crisis es una consecuencia directa del llamado: «‘escándalo de los masones», desatado hace tres semanas y hecho estallar con ruido la semana pasada, cuando fueron publicadas las listas de los integrantes de la logia “Propaganda -2”, acusada por los jueces de delitos como «espionaje» y asociación para la delincuencia.

En las listas figuraban tres ministros, un secretario general (el del Partido Socialdemócrata, Pietro Longo), decenas de parlamentarios, militares, catedráticos, banqueros y toda una serie de personalidades influyentes en la vida italiana.

El secretario general de la Democracia Cristiana, Elaminio Piccoli, lanzó una «cruzada» (según término usado por el propio Craxi) contra toda la masonería que no gustó a la dirección socialista.

EI secretario general de la Democracia Cristiana, Elaminio Piccoli, lanzó una «cruzada» (según término usado por el propio Craxi) contra toda la masonería que no gustó a la dirección socialista.

Para Democracia Cristiana el problema de la masonería era diferente, ya que existe una incompatibilidad manifiesta entre pertenecer a un partido católico y, al mismo tiempo, ser masón.

El ministro de Justicia, el – democristiano Adolfo Sarti, incluido en las listas, dimitió, pero Craxi dijo a su ministro implicado, Enrico Manca, el socialista que rige el Comercio Exterior, que se mantuviera firme hasta e que las investigaciones judiciales llegaran a una conclusión.

Por Francisco Rubiales

Página 20