RESUMEN
El PRD y el posible acuerdo. 1/2
Hay una frase lapidaria utilizada por el pueblo que reza de la siguiente manera: «si no puedes con el enemigo únete a él». Y definitivamente, y sin temor a equivocarme, la sabiduría del pueblo es infinita, porque, » más sabe el diablo por viejo, que por sabio». Pero ¿será tan malo esto de unirse al enemigo? Pues yo pienso que no, y más aun cuando se trata de alcanzar los objetivos que tienes trazados; porque para alcanzar estos no se debe escatimar esfuerzos, mientras sea bajo lo racionalmente aceptable.
El PRD al parecer, ha optado por esta filosofía, ante un escenario que no aparenta nada alentador, para los que están fuera del poder, y debemos tener claro que competir en desigualdad de condición no es nada inteligente. Pero si hay algo que le preocupa al ciudadano no es la unión, sino, que dos rivales de tradición, hoy presentan la posibilidad de lograr un acuerdo con la finalidad de consensuar el poder político. Pero debemos aclarar algunos puntos para poder comprender el porqué de este tipo de cosas.
Lo primero que debemos despejar es el significado de un partido, y esto para poder conceptualizar y dejar las pasiones a un lado (como tanto he insistido). Según Alan Ware «los partidos son instituciones que pretenden representar a más de un único y limitado interés social», y partiendo de esto debemos comprender que estas entidades tienen un compromiso con la sociedad en sí, y con esos diversos sectores que lo apoyan, por entender que se identifican con ellos; y así también lo significa Ware, cuando dice que son «agrupaciones de personas que tienen creencias, actitudes y valores similares.
Un partido que de los últimos 30 años ha gobernado sólo 4, no puede cumplir a cabalidad con su responsabilidad social y con esos sectores que representa, por lo que llegan momentos en los que debe cambiar estrategias y dejar un poco de lado aquellas posiciones ideologías importantes, pero que no son suficientes para alcanzar el cometido; más en un país que las exigencias políticas y el aumento de la poblaciones han ido desplazando las ideologías a las que tan acostumbrada estaba la sociedad, hacen varias décadas.
Alcanzar un acuerdo en el que un partido pueda jugar en el rol del Estado no está mal, siempre y cuando, este sepa negociar conscientemente en un ambiente en el que se le acepten sus condiciones e ideales, de manera que este pueda garantizarle al pueblo y seguidores, que la filosofía seguirá siendo la misma, y que sobre toda las cosas, podrán participar de las tomas de decisiones directas desde el Estado. Porque las dos principales funciones de un partido son, ejercer presión cuando está en la oposición en favor de la sociedad, y gobernar cuando ha llegado al Estado; por lo que un partido que ha permanecido tantos años fuera de las tomas de decisiones y de las soluciones, y que ha sufrido estocadas casi mortales, debe reorientar la estrategia para de esta manera poder actuar a favor del pueblo de una forma más directa y con respuestas reales, porque debemos tener claro que los problemas colectivos de las sociedades, solo se pueden solucionar desde el poder; y si para lograr ese objetivo hay que unirse al enemigo, entonces para adelante hasta que el cuerpo aguante…
Daniel E. Guillén Gómez
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