En los últimos tiempos, con la crisis económica, las exportaciones se han convertido en diversos países, entre ellos República Dominicana, en un generador de crecimiento económico y empleo. Para combatir la crisis se ha abogado por reforzar la prioridad en la política exterior de los objetivos económicos y comerciales, lo que significa potenciar la diplomacia comercial.
Varios motivos se pueden mencionar para justificar la necesidad de una mayor internacionalización de las empresas de un país. Las empresas exportadoras producen más y tienen un mayor tamaño que si sólo operan en el mercado nacional. Ello les brinda la oportunidad de aprovechar economías de escala. Igualmente, un mayor tamaño proporciona más capacidad financiera, que puede a su vez facilitar mayores inversiones en investigación y desarrollo. Las empresas que exportan son más resistentes al ciclo económico, en la medida en que pueden compensar la caída de ventas en un mercado con mayores ventas en otros.
En la República Dominicana existen algunos sectores económicos sensibles, pero me voy a referir solo a los sectores de turismo y sector agrícola, el primero por tratarse de flujo de personas a distintos destinos en el mundo afectado por la pandemia del COVID-19, y el segundo, por las restricciones fitosanitarias que deben ser sometidos luego de lograr acuerdos en los mercados internacionales.
La RD no acaba de dar los pasos necesarios para aprovechar todo su potencial en el marco del tratado, y blindar a sus sectores productivos ante los inminentes embates de la apertura, como han hecho los competidores regionales.
Quiero recordar que el primer funcionario que se designó en los Estados Unidos, para la mayoría de los países centroamericanos, fue un agregado agrícola. RD creo que no tiene un agregado agrícola y si lo tiene no está haciendo el trabajo. Se necesita a alguien que esté visitando todas esas agencias que tienen que ver con la FDA, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para poder hacer, agilizar que llegue mucha de esa permisología que necesitan los productos dominicanos.
A falta de lo anterior sería imperante la promoción comercial, o el marketing de los productos y la imagen del país a través del encargado comercial de cada misión diplomática de la República Dominicana en otros países y organismos donde se designan las actividades desarrolladas, fundamentalmente por agencias de promoción de exportaciones (en el caso de RD, el CIE-RD que organizan o subvencionan actividades dirigidas a promover las exportaciones de empresas en los mercados internacionales, como participación en ferias, misiones directas a otros países, misiones inversas, es decir, misiones formadas por empresarios extranjeros que son invitados a visitar el propio país), seminarios y foros de inversión. Igualmente, en este apartado se podrían encuadrar también las actividades de promoción, como seminarios, cuyo objetivo es la captación de inversiones extranjeras.
Hay que ver qué fue la República Dominicana sin DR-CAFTA, y qué es hoy. Sin el acuerdo muchas de las inversiones que tú estás viendo en el sector zonas francas, en el sector turístico, muchas de las inversiones que han llegado y muchas de las exportaciones nuevas que se han generado, han sido gracias al tratado. O sea, el DR-CAFTA ha sido sumamente beneficioso para la RD, y todas esas transformaciones que tú ves en transparencia de compras gubernamentales, en portabilidad numérica, en muchísimos aspectos; ahora tú vas al supermercado y ves productos de todas partes del mundo, de todas las variedades; eso es seguridad jurídica. Antes tú abrías el periódico y te topabas con que Aduanas había impuesto una medida, que si una comisión cambiaria, ya tú no ves nada de eso, y eso es gracias a las normas del DR-CAFTA. Y también tienes el comercio de servicios, porque también se exportan servicios, hay muchas prestaciones de servicios de todo tipo desde República Dominicana. El problema ha estado en la implementación del acuerdo.
¿Cuáles sectores son más sensibles a la competencia externa y cómo protegerlos?
En mi opinión el sector más sensitivo ahora bajo el DR-CAFTA es el de alimentos y bebidas producidos en la República Dominicana. Ese sector lo componen 59 subsectores, y es un alto porcentaje de nuestra producción. ¿Por qué es sensitivo? Primero, porque cuando se desgrave el arancel del arroz totalmente, en los próximos años, cuando se desgrave el de la pasta de tomate, el de las habichuelas, de la leche en polvo, el del pollo -que muchas de esas partidas ya están desgravadas, el del jarabe de maíz, que va a competir con el azúcar; cuando se desgrave todo eso y tenga que competir el producto dominicano de tú a tú con un producto norteamericano, que probablemente venga también con un nivel de subvención del Estado, pues probablemente esos sectores no van a poder competir.
República Dominicana tiene cuotas recíprocas en los Estados Unidos, en muchos productos de los que no ha podido exportar ni uno. ¿Por qué? Porque no cumplimos la parte fitosanitaria. Entonces tenemos que trabajar paralelamente en el cumplimiento de esas normas fitosanitarias, armonizar esas normas, dar reconocimiento mutuo a laboratorios dominicanos, que sean reconocidos en los Estados Unidos, y mejorar nuestros estándares. Ahora mismo en las cadenas de los Estados Unidos no compran productos alimenticios que no tengan instaurados planes HACCP, que es un plan para puntos críticos de seguridad alimentaria, una certificación parecida a la ISO, y eso hay que trabajar fuertemente, porque una cadena o cualquier supermercado grande de Estados Unidos no compra alimentos que no tengan eso. Entonces pasa que el producto dominicano no cumple en materia fitosanitaria en los Estados Unidos; ni nuestros helados, ni nuestros quesos, ni nuestras carnes, ni nuestros cerdos podrán entrar a ese mercado.
Queda claro que los productos norteamericanos sí cumplen aquí. Los productos dominicanos no cumplen en Centroamérica, pero los productos centroamericanos sí cumplen las normas fitosanitarias aquí, y eso va a crear un problema arancelario, que el mercado a esos sectores se les constriña. Entonces las pocas protecciones que tiene el acuerdo, que tiene por ejemplo unas salvaguardas automáticas, cuando cae el calendario de desgravación ya las salvaguardas desaparecen. O sea, que esos productos van a quedarse sin protección de salvaguarda tampoco. Cuando esas automáticas caigan y caiga el arancel, no sé qué va a hacer la RD con el sector productivo.
¿Es así de complejo el panorama?
Para que se entienda, el arancel en el sector comercial e industrial ya está todo en cero. Solo quedan los productos sensibles, que es a 20 años, ahí están el arroz, la habichuela, el pollo. Pero todo lo del sector comercial que tú traigas de los Estados Unidos está en cero. Por eso es que tú ves que Estados Unidos, que exportaba (a la RD) US$4 mil, US$5 mil millones, está exportando US$7 mil millones. Sin embargo, nosotros nos hemos mantenido con los mismos cuatro mil y pico de millones (de dólares). Y si tú ves como México, Canadá, como ellos en diez años pudieron duplicar sus exportaciones. Centroamérica ha aumentado. Y contrario a lo que la gente piensa, en el año 2004 República Dominicana era el quinto socio comercial de Estados Unidos en la región; exportaba más que Chile, más que Argentina, y si tú le quitabas los hidrocarburos a Venezuela, exportaba más que Venezuela. O sea, la potencia era República Dominicana, exportábamos más que todos los países de Centroamérica. Ahora Costa Rica exporta más que nosotros.
¿Carece la República Dominicana de esa “diplomacia comercial”?
Totalmente, aquí hay un fracaso en eso. Aquí tú tienes un agregado comercial que no sabe lo que es una regla, ni una materia fitosanitaria, ni a qué va a un Ministerio. O sea, por lo general, tú ves aquí que el agregado comercial de Estados Unidos o hasta el de Honduras, de cualquier país pequeño, mantiene una relación estrecha con su Ministerio y los empresarios. Pero aquí ningún empresario conoce un agregado comercial de República Dominicana que le haya hecho un buen negocio. Eso no existe. Segundo, te domina el mercado, qué se está exportando, cuáles son las cualidades, cuáles son los gustos en el mercado, y eso se traduce en sus países. Aquí debe hacerse una revolución en materia de diplomacia comercial, y yo entiendo que se deben nombrar y capacitar en inteligencia comercial para una buena efectiva gestión que se mida por resultados al país, y que esos funcionarios deben depender de Cancillería. Y debe haber una interrelación más cercana entre las instituciones. Aquí hay una descoordinación económica entre el CEI-RD, Industria y Comercio, el Consejo Nacional de Zonas Francas, Competitividad y Relaciones Exteriores. Eso no puede ser. La principal arma que tiene un país es su diplomacia comercial, sus agregados comerciales. Tampoco los tienen en entrenamiento, los mandan por una posición política, porque es hijo, primo de fulano.
La tendencia actual es hacia un reforzamiento del papel de la diplomacia comercial en la comunidad internacional. Por un lado, la globalización impone la necesidad de internacionalizarse para las empresas. Por otra parte, con la crisis económica la exportación se ha convertido en numerosos países en el principal elemento generador de crecimiento y empleo. Se acepta de forma generalizada, finalmente, que los gobiernos deben intervenir en apoyo de sus empresas con el fin de ayudarlas a vencer las barreras internas y externas a su internacionalización.
La diplomacia comercial como he explicado en este texto, es la política de internacionalización de los gobiernos aplicada a través de las representaciones diplomáticas. Cómo organizar y estructurar la diplomacia comercial abre diversas cuestiones a la discusión y el debate. En este artículo hemos comentado algunas de las más importantes, como la conveniencia de la funcionarización y la especialización de los diplomáticos comerciales.
El autor es Lic. en Mercadeo y Administración de Empresas, con especialidad en Diplomacia Comercial (Inesdyc) y social media de la universidad de Chile, Maestría en administración de empresas, Doctorado en Administración Gerencial de la Universidad Benito Juárez (México). Ha sido asesor para marcas privadas e instituciones públicas nacionales como internacionales, conferencistas y catedrático en Universidades. Autor de varios artículos.
Autor: Luis García
