La Fuerza del Pueblo acaba de finalizar su congreso de elección, cuyo éxito nadie pone en duda; sin embargo, algunas voces se han dejado oír cuestionando la autoridad de su presidente, quien, haciendo uso de un poder discrecional que tiene, ha sugerido a los órganos de dirección colocar en su matrícula a connotados ciudadanos que, por su relevancia intelectual, social y académica, serían de mucha importancia para el partido, no solamente para el presente proceso, sino para el futuro.
El crecimiento de la Fuerza del Pueblo, así como su incidencia en la sociedad dominicana, puede considerarse como un fenómeno sociocultural y político, lo que, en primer lugar, se debe a la visión plural, incluyente y democrática de un líder político como el doctor Leonel Fernández, cuyos éxitos precisamente se basan en la integración y no en la exclusión. Así que no tengo dudas de que esas voces que se han levantado se perderán en las arenas del desolado desacierto.
Me cuesta creer que dentro de la Fuerza del Pueblo se critique al doctor Fernández, en vez de reconocerle su noble esfuerzo que, una vez más, pone a disposición de la sociedad dominicana. Pero confío en su capacidad, liderazgo y resiliencia para que pueda digerir el eco de esas voces que hoy buscan deslucir la gran carroza verde de la victoria.
La Fuerza del Pueblo ha logrado en poco tiempo lo que, en la historia dominicana, ningún otro partido ha conseguido; pero ese éxito, sin desconocer el trabajo de otros, tiene nombre y apellido: Leonel Fernández. Entonces, si es así, ¿por qué ahora cuestionar la autoridad del comandante en jefe? Es algo que no debería suceder, primero porque el momento pasó, y segundo, porque no es oportuno distraerse en nimiedades, ya que las mismas muy bien podrían ser usadas por los enemigos del expresidente, ya que es a él a quien desean derrotar.
El presidente Fernández es un líder modesto, humilde y extremadamente sencillo; pero eso no debe confundirse con debilidad, ya que —y eso lo saben quienes están elevando sus voces—, cuando ha tenido que tomar las decisiones correctas no lo ha pensado dos veces. Por lo que estoy seguro de que, si tiene que hacerlo otra vez, lo hará si es necesario, mucho más en un momento tan estelar de la historia como el que vive la nación dominicana, debido a la incapacidad de un gobierno irresponsable como el de Luis Abinader.
El presidente Fernández está demasiado ocupado como jefe de la oposición; por eso, esas exigencias son inoportunas y se deben parar ya. Hay que cerrar filas detrás del líder, ya que no es el momento para gritos infantiles. Pero, además, me pregunto si esas voces que se han alzado hoy no tuvieron el momento para hablarle a la base de la Fuerza del Pueblo sobre sus pretensiones. Y, si fue así, ¿por qué no recibieron el aval de ella? En ese sentido, pienso que lo más importante es someterse a una autoevaluación, ya que estoy seguro de que, de hacerse, le dejaría muchos beneficios para un próximo congreso.
Esos militantes que reclaman hoy lo que no consiguieron con el sudor del esfuerzo deben meditar sobre lo siguiente: primero, las personas a quienes cuestionan puede que no tengan en la base del partido la fuerza suficiente para llegar a un cargo de mando; pero también deben entender que un partido político no se puede limitar solamente a su militancia inscrita, ya que nunca será suficiente para ganar unas elecciones, que es la tarea inmediata del líder. Y, basado en eso, es por lo que ha mirado después de la curva, incorporando a destacadas figuras nacionales, consciente de que serán de mucho valor para volver al Palacio Nacional. Pero, además, deben pensar que, por decisiones como esas y otras de igual calibre, es por lo que ha sido tres veces presidente de la República Dominicana.
Por Jesús María Hernández
