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8 de febrero 2026
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OpiniónFélix CorreaFélix Correa

El peligro sobre ruedas y la urgencia de la responsabilidad civil exceso

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RESUMEN

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Lo que ocurrió en la autopista 6 de Noviembre, próximo a San Cristóbal, no es simplemente un accidente más. Es una señal estruendosa de que todavía estamos jugando a la ruleta rusa con la seguridad vial y la protección financiera en nuestras carreteras.

Un vehículo pesado, por su tamaño, potencia y capacidad de carga, es en movimiento una bomba rodante. Y cuando esa bomba falla por imprudencia, por fallas mecánicas o por exceso de confianza, el daño que provoca puede ser devastador.

¿Y qué pasa cuando ocurre una tragedia como la que vimos recientemente? Comienza el desfile de lamentos, la indignación colectiva y los titulares de prensa. Pero pocas veces miramos hacia lo que debió haberse previsto: el seguro.

Y no hablo del seguro básico de ley. Hablo de la Responsabilidad Civil Exceso, esa cobertura que, si bien no es obligatoria, se convierte en esencial para todo vehículo pesado que transite por nuestras vías. Porque el límite de un seguro obligatorio no alcanza para cubrir una colisión múltiple, un siniestro con varias víctimas o los daños colaterales que genera un camión descontrolado.

El daño que puede causar un camión o una patana no se mide solo en hierro retorcido o asfalto manchado. Se mide en vidas, en familias destruidas, en negocios paralizados y en costos millonarios que alguien tiene que asumir. Y cuando el seguro no alcanza, el peso cae directamente sobre el bolsillo del propietario, el conductor o, en muchos casos, termina siendo una carga más para el Estado.

¿Por qué entonces no se motiva la contratación de una cobertura de exceso? ¿Por qué seguimos permitiendo que empresas y choferes ignoren esta herramienta que puede marcar la diferencia entre una desgracia y una respuesta responsable?

La solución no es solo más control, más multas o más operativos. La solución está en la conciencia. Que cada dueño de un vehículo pesado entienda que asegurar bien no es un lujo, es una obligación moral. Que las empresas de transporte vean en la Responsabilidad Civil Exceso una inversión, no un gasto. Y que los reguladores promuevan activamente este tipo de cobertura como un elemento crucial en la política de seguridad vial del país.

No esperemos a la próxima tragedia para reaccionar. La cobertura existe. La ley lo permite. El deber lo exige.

Hasta el próximo!

Por Félix Correa 

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