RESUMEN
Tal vez se pensará que con este planteamiento intentamos faltar el respeto a la figura ya desfigurada del presidente Donald Trump, pero realmente no es la intención.
Las proyecciones que desde siempre se han visto de su personalidad todo el camino desde su primer mandato hasta la fecha, indican una consistencia total, con las características que definen primero es necesidad imperiosa de ser el centro del universo y mas luego, en este su segundo mandato, el imponer por encima de todo mecanismo jurídico y acuerdos internacionales, reglas unilaterales afectando el desempeño económico del planeta.
Mas ahora, con las decisiones que internacionalmente no pueden ser plausibles desde el punto de vista del derecho, el secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, la posición de convertirse en el nuevo pirata del Caribe, y atacante de embarcaciones fuera de sus aguas territoriales, forzar a presidentes títeres y genoflexos de la región a rendirle pleitesías y firmar acuerdos que comprometen el interés nacional de los países mal representados y ahora finalmente, el inicio de una guerra contra Irán, sin otra pretensión que no sea, el adueñarse de su petróleo, así como al parecer ya lo ha hecho con Venezuela.
Pero no solo ha sabido violentar todo el orden del derecho internacional, y ha hecho levantar las voces de parlamentos en países que se respetan, sino que hasta en la misma ONU ha quedado claro, que sus conductas, las comentadas en este escrito, son violatorias a las soberanías de los pueblos y violan acuerdos internacionales consignados en las convenciones y resoluciones de la ONU y de la misma OEA.
La utilización del poder económico y militar de los Estados Unidos, para imponer todas estas decisiones y medidas que han alterado la paz mundial, no son propias de una persona con sentido realmente democrático y que propugna por la paz, sino todo lo contrario, es representativa de una persona que su codicia, a cruzado la línea de la cordura, para ubicarse en una persona con características antisociales, y muy propias de un Sicópata Integrado, con altísimo potencial de peligro para toda la humanidad, por lo tanto, Donald Trump se ha convertido en la mayor amenaza del planeta y el peligro público mundial por excelencia.
Tristemente, más que respeto, ha unificado los corazones de mucha gente, que si fuera por el sentimiento compartido, ya hubiese sido despedido del planeta este chiflado de la política internacional.
El pueblo norteamericano no está en guerra, Donald Trump está en guerra, y muy pronto las mismas fuerzas armadas y demás organismos especializados de ese país, se encargaran de dar un finiquito a su gestión, casi con certeza, no por un camino institucional, sino por una dimisión forzada.
Sé que nuevamente me arriesgo a que mi amigo del alma vuelva a decirme: te volviste loco Wilfrido. Pero si poder establecer lo que pienso de las locuras que se observan y que afectan a toda la humanidad implica, no pisar jamás la tierra de Lincoln, Lutter King y Kennedy, pues que así sea.
Cuando el liderazgo no se basa en principios, o se trata de personas que no lo han hecho, la predictibilidad de las conductas que se exhiben puede ser atípica. ¿Qué puede esperarse de un personaje que aun habiendo sido condenado varias veces, aun así llega a la presidencia de la república de los Estados Unidos?. ¿Qué puede esperarse de un liderazgo que no puede fundamentarse en principios, pues para poder contar esa historia de justicia aplicada, debieron violentarse muchos de ellos?
No puede esperarse ni ética, ni moral, ni respeto al derecho ajeno, por una persona, que no solo ya tiene un prontuario en su contra, sino que además se hace acompañar por características muy marcadas en su personalidad no solo narcisista, sino de un sicópata integrado.
Claro, todavía pueden esperarse situaciones sorpresivas. Lo primero que se verá necesariamente es el no reconocimiento de que se ha estado en un error, el justificar todo lo que se ha hecho, el hablar de paz mientras se profundiza la guerra, el hablar de aliados cuando nadie le puede respetar, pues el respeto es algo que se merece no que se impone. Claro, con la excepción de los lacayos arrodillados, que no tienen de otra, so pena de también ser llamados en extradición.
La tercera guerra mundial está a la puerta, gracias a cualquier resabio que decida tener el pirata rubio. Si los Estados Unidos de América, no asumen el poder soberano de su pueblo, que no está en guerra, y se empodera para terminar el mandato de este peligro de lesa humanidad que le gobierna, la hecatombe mundial podría sobre venir y alcanzar magnitudes insospechadas.
Ojala que los dedicados a lamer las botas del amante rubio, y ubicados en corrientes novedosas de las ideologías que buscan restaurar lo ya perdido, que casi siempre coinciden con el fanatismo que defiende con anteojeras cualquier masacre anti humana que haga el falso Israel, pues no es el Israel espiritual, ojala que estos también fanáticos de una fe que dicen profesar pero que la niegan cada día con sus inconductas y con la defensa de la maldad, al menos sepan observar y no ser militantes ante una nueva guerra mundial.
Por Julián Padilla
