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18 de enero 2026
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3 min de lectura Internacionales

El Papa es vigilado por una junta de médicos

El papa Juan Pablo II.
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RESUMEN

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EL NUEVO DIARIO, ROMA. – A última hora de la noche del miércoles, mientras el Papa Juan Pablo II entraba en el delicado período postoperatorio, la policía italiana seguía interrogando al autor del atentado, el turco Mehemet Alí Agaca.

En el hospital policlínico «Agostino Gemelli» de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, horas después de terminarse la operación, el Papa estaba sometido a intensa vigilancia y tratamiento postoperatorio por parte de un numeroso equipo de médicos, anestesistas, reanimadores, cardiólogos e internistas.

El largo parte médico publicado por los cirujanos que llevaron a cabo la larguísima operación, de cerca de seis horas de duración, y el médico personal del Pontífice, detrás de las herméticas palabras técnicas, dejaba ver una honda preocupación.

Además del «pronóstico reservado”, hay que destacar «colostomía excluyente temporánea”, es decir, que se le ha puesto al paciente una salida artificial del intestino, debido no sólo al peligro de infección peritoneal, por las lesiones en el retroperitoneo, sino también a las múltiples lesiones que afectan al intestino delga-do, que ha sido preciso cortar.

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Se espera un tercer parte médico para última hora de la mañana de hoy, mientras sigue la avalancha de testimonios de pesar y solidaridad enviados desde casi todos los países, tanto al Vaticano como al mismo hospital «Gemelli» con unánime repulsa ante el atentado.

Como símbolo de la emoción de toda Italia, el presidente de la República, Sandro Pertini, quien ya había acudido al hospital poco después de la llegada del Papa, volvió a última hora de la noche y visitó brevemente al Pontífice en el reparto de reanimación y terapia intensiva.

Juan Pablo II reconoció al Presidente y agradeció su interés y afecto con un leve movimiento de la cabeza, pero sin poder pronunciar palabra alguna, y Pertini decidió pasar la noche en una habitación del hospital, cerca de su amigo Wojtyla.

En la «Questura» sede central de la Policía romana, se siguió interrogando al terrorista turco y se intentó reconstituir tanto el atentado de la plaza San Pedro como los pasos de Agaca durante las últimas semanas, todo ello en presencia de altos funcionarios del gobierno.

Se averiguó que, bajo la falsa identidad de Faruk Azgun, el turco, escapado de la cárcel de Estambul desde hace dos años, llegó a Roma el 5 de abril último, y que en la noche del día 8 del mismo mes se presentó en un hotel de Perusa, para matricularse el día siguiente en la universidad italiana para extranjeros de la misma ciudad, ubicada a 250 kilómetros al norte de la capital italiana.

En la noche del día 10, el supuesto Azgun pagó la cuenta del hotel y desapareció, habiendo asistido a clase un solo día, sin dejar más huellas.

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