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21 de enero 2026
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OpiniónWinston HernándezWinston Hernández

El oportunismo y la justificación de los que cobran sin trabajar ante el desplome total de los apagones

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RESUMEN

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En medio del caos eléctrico que golpea de nuevo al país, resurgen en las redes sociales los mismos rostros que cada vez que el pueblo se queja aparecen para justificar lo injustificable. Son esos que cobran sin trabajar, los que se han convertido en parásitos del Estado, aferrados a un cheque mensual sin rendir una labor, listos para defender a sus amos con el discurso vacío del “todo está bien”.

Hoy se atreven a decir que los apagones de los últimos cinco años son los mismos que en el pasado, como si la capacidad de generación fuera igual, o peor aún, como si el costo de la energía no se hubiese disparado. Pero el pueblo no es tonto: sabe que hoy la factura eléctrica está cinco veces más cara, mientras los bolsillos de los dominicanos se hunden en la desesperación.

Desde la llegada del PRM, el país ha caminado hacia atrás. La canasta familiar ha subido más de un cien por ciento, los impuestos se han multiplicado, los préstamos han alcanzado niveles récord —los mismos que antes criticaban—, y lo más indignante: el dinero de la salud del pueblo fue robado bajo su propia administración.

Luis Abinader reparte dinero que no es suyo, es del pueblo. Dinero que se entrega a sectores privilegiados, sin que eso se traduzca en bienestar para la gente común. Mientras tanto, los que se llenan la boca hablando de moral y transparencia guardan silencio ante los escándalos que salpican a su entorno. Solo han perseguido judicialmente a los del PLD, pero a los suyos los premian, aun cuando la evidencia los señala.

Este es el mismo gobierno que negó un déficit en SENASA y luego, ante la presión mediática, trató de lavarse las manos. Hablan de honestidad, pero lo que realmente se ve es un país sumido en la miseria, con barrios enteros sin luz ni servicios básicos, hospitales sin medicamentos y un sistema de salud colapsado, pese a los millones que dicen invertir.

El discurso del “cambio” se convirtió en la excusa perfecta para justificar el fracaso. Hoy, los que antes gritaban contra la corrupción se enriquecen sin pudor, mientras el pueblo carga con la factura más alta, la del engaño.

Ya basta de creerse dueños de la verdad. El gobierno del PRM tiene el récord de más funcionarios vinculados al narcotráfico en la historia reciente del país, y eso no es opinión: son condenas firmes.

No defiendo a nadie, simplemente digo las cosas como son. El PLD saqueó la nación, pero este gobierno, que prometió un cambio, ha profundizado la crisis. La pregunta es directa: ¿qué están haciendo ustedes para mejorar la vida de los dominicanos?

 

Por Winston Hernández

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