RESUMEN
Durante décadas, el sur fue sinónimo de promesas incumplidas y abandono. Era el “sur profundo”, no por su riqueza, sino por lo lejos que estaba del presupuesto y la atención estatal. Hoy, eso cambia. El sur se transforma con hechos. Ya no hablamos del sur profundo. Hablamos del nuevo sur fecundo.
La señal más visible de este cambio será la inauguración de la Circunvalación de Baní: 19 km de vía moderna pensados para descongestionar el tránsito pesado y activar el comercio regional. Una obra largamente prometida, hoy una realidad que abre una nueva etapa para toda la región.
Pero Baní es solo la puerta. El sur vive una transformación integral, provincia a provincia:
En Pedernales, el proyecto Cabo Rojo dejó de ser anuncio: ya se construyen hoteles, se amplía el aeropuerto, se levantó un muelle para cruceros y surgen empleos directos.
En Barahona, se reconstruye el muelle comercial, se rehabilitan tramos vitales (Los Patos–Paraíso–Enriquillo) y se refuerza el corredor costero hacia la frontera. En Azua, la circunvalación ya opera y ha mejorado sustancialmente la movilidad regional.
En San Juan, la transformación es visible y sostenida: se inauguró la carretera San Juan–Las Matas de Farfán, una vía reclamada por más de 20 años y de alto valor comercial y agrícola. También se puso en marcha la primera zona franca de la provincia, se construye el Aeropuerto El Granero del Sur, y la presa de Monte Grande ya es una realidad, beneficiando a más de 400,000 personas con agua para riego, consumo y control de inundaciones.
A todo esto, se suma el Plan San Juan, un programa estratégico que busca transformar la matriz productiva del valle, con énfasis en la tecnificación del riego, el saneamiento de deudas agrícolas, la capacitación de productores y el fortalecimiento de cadenas de valor agroindustrial.
En Las Matas de Farfán, mi tierra, también se siente el cambio. Ya se entregaron 57 viviendas a familias vulnerables (más de RD$96 millones), se construye el nuevo mercado municipal (RD$164 millones), se asfaltan calles y se refuerzan los servicios básicos.
En Elías Piña, a principios de este año fue inaugurada la carretera Comendador–Guaroa–Macasías: 31 km construidos, RD$1,120 millones en inversión, con impacto directo para más de 60,000 personas.
Nada de esto es casual. Es visión, voluntad política y planificación con justicia territorial.
Entre 2005 y 2020, el sur recibió en promedio RD$5,000 millones por cuatrienio. Entre 2020 y 2024, el actual gobierno ha invertido más de RD$60,000 millones en la región. En cuatro años, se ha hecho más que en quince.
Esto no es maquillaje. Es transformación estructural. Es dignidad. Es respeto.
Desde Baní hasta Pedernales, desde San Juan hasta Elías Piña, lo que vemos hoy son obras, inversión, compromiso y resultados.
Cuando se corte la cinta de la Circunvalación de Baní, no será una ceremonia más.
Será la certificación de que el sur ha dejado de ser postergado.
El sur exige, produce y, por fin, recibe.
Este ya no es el sur profundo.
Es el nuevo sur fecundo.
Y está en marcha.
El autor es especialista en marketing y gestión de proyectos públicos.
Por Miguel Cano
