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2 de enero 2026
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OpiniónJeffrey Medina RivasJeffrey Medina Rivas

El nuevo reto silencioso en las empresas dominicanas

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En República Dominicana, la conversación sobre seguridad y salud en el trabajo ha estado dominada históricamente por los riesgos físicos: caídas, golpes, incendios, fallos eléctricos o exposición a sustancias químicas. Sin embargo, existe un enemigo silencioso que avanza sin hacer ruido, afectando directamente la productividad, la salud y el clima laboral: los riesgos psicosociales.

¿Qué son los factores psicosociales?

Se trata de aquellas condiciones presentes en la organización del trabajo, el contenido de las tareas y el entorno laboral que, de no gestionarse adecuadamente, pueden provocar estrés, ansiedad, agotamiento, depresión e incluso enfermedades cardiovasculares. Entre los más frecuentes encontramos:

  • Sobrecarga de trabajo y plazos poco realistas.
  • Falta de control sobre las tareas o poca autonomía.
  • Liderazgo autoritario o ausente.
  • Ambigüedad de roles y funciones mal definidas.
  • Conflictos interpersonales y acoso laboral (mobbing).
  • Inseguridad laboral o temor a perder el empleo.

Aunque muchas veces invisibles, estos factores tienen consecuencias concretas: bajo desempeño, incremento del ausentismo, rotación de personal y un impacto directo en los costos operativos de las empresas.

La realidad dominicana: cifras que preocupan

El Instituto Dominicano de Prevención y Protección de Riesgos Laborales (Idoppril) registró en 2024 más de 50,000 accidentes y enfermedades laborales, con 249 muertes. Aunque el informe se centra en causas físicas, cada vez más se reconoce que el estrés y los riesgos psicosociales están detrás de muchas incapacidades prolongadas, errores humanos y conflictos laborales.

A esto se suma un mercado laboral marcado por jornadas extensas, falta de conciliación trabajo-familia y alta informalidad, donde el cuidado de la salud mental aún no es prioridad en la mayoría de las empresas.

El marco normativo: del papel a la acción

En nuestro país, el Reglamento 522-06 sobre Seguridad y Salud en el Trabajo establece la obligación de los empleadores de garantizar condiciones seguras y saludables. Además, la ISO 45001:2018 y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconocen los riesgos psicosociales como parte integral de la prevención.

Sin embargo, pocas organizaciones dominicanas han dado el salto de lo reactivo a lo preventivo en este tema. Se continúa invirtiendo en equipos de protección personal, pero se descuida la gestión de aspectos tan críticos como el estrés laboral crónico, la falta de liderazgo saludable y la comunicación deficiente.

El costo empresarial del silencio

Un colaborador agotado mentalmente no solo rinde menos: aumenta la probabilidad de accidentes, errores costosos y conflictos con clientes. Estudios internacionales estiman que los problemas de salud mental pueden representar entre el 3% y el 4% del PIB de un país en pérdidas de productividad. En empresas locales, este impacto se traduce en:

  • Más licencias médicas y ausencias.
  • Mayor rotación y costos de reclutamiento.
  • Deterioro de la reputación corporativa.
  • Pérdida de competitividad frente a empresas que sí priorizan el bienestar.

Las empresas dominicanas deben empezar a tratar los riesgos psicosociales con la misma rigurosidad que un riesgo eléctrico o una máquina sin resguardo. Algunas acciones clave son:

  1. Evaluar periódicamente los factores psicosociales, utilizando encuestas validadas y confidenciales.
  2. Capacitar a líderes y mandos medios en liderazgo positivo, comunicación efectiva y gestión de conflictos.
  3. Promover el balance trabajo–vida, implementando políticas de horarios flexibles o desconexión digital.
  4. Fomentar espacios de escucha activa, donde los colaboradores puedan expresar inquietudes sin temor a represalias.
  5. Integrar programas de bienestar (psicológico, físico y social) como parte del sistema de gestión de SST.
  6. Crear protocolos contra el acoso laboral y mecanismos de denuncia eficaces.

Los riesgos psicosociales son el nuevo reto silencioso en las empresas dominicanas. No generan titulares como un incendio o un accidente múltiple, pero su impacto es profundo y sostenido. Si queremos empresas más productivas, sostenibles y humanas, debemos empezar a hablar del estrés, de la carga mental y del liderazgo empático con la misma seriedad que hablamos de cascos, guantes o extintores.

Porque la prevención no solo protege al cuerpo, también debe proteger la mente. Y en ese terreno, República Dominicana aún tiene mucho camino por recorrer.

Por Jeffrey Medina Rivas

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