RESUMEN
Cada día diversos países actualizan su diplomacia sobre el Metaverso. Ciertamente, el Metaverso supone un punto de inflexión en la vida humana. Y la diplomacia, como disciplina que cultiva las relaciones entre Estados, deberá jugar un rol dinámicamente activo. Específicamente por igualar en competencias teóricas y prácticas a aquellos Estados más aventajados en el tema.
El coronel español, Pedro Baños, en su obra La Encrucijada Mundial conceptualiza que: “el metaverso es una interfaz de acceso a información, productos, relaciones y ocio, en la que todos los elementos existentes son de carácter digital, virtual en un entorno tridimensional igualmente virtual”. Es prácticamente una mudanza sin acarreo de la humanidad hacia el mundo virtual.
De ese modo, será altamente relevante conseguir conocimientos previos para el diseño e innovación que mejore la calidad de vida de los ciudadanos. También, instrumentalizar un marco normativo internacional sobre esta herramienta virtual sin que entorpezcan ni obvien el desempeño natural de instituciones globales.
¿Cómo se vincula la diplomacia con el Metaverso? ¿cuáles serán los riesgos de no atender a tiempo esta ola? y, no menos importante ¿está la diplomacia dominicana orientada hacia ese nuevo paradigma?
Existen varias formas para entrelazar la diplomacia con las nuevas tecnologías. Para eso, nuestras embajadas a través de las secciones comerciales deberán colocar como prioridad el acercamiento e interacción con gigantes tecnológicos. Asimismo, con institutos estatales de países avanzados para realizar esfuerzos por obtener cooperación técnica, científica y práctica.
Indiscutiblemente, el Metaverso es el inicio de una transformación digital sin precedentes. allí, se encontrarán prácticamente todos los escenarios que constituyen la vida como la conocemos: lo social, político, cultural, económico y geopolítico. Por eso, se concibe el intercambio de bienes y servicios, las monedas virtuales y, por supuesto, el traspaso de instituciones gubernamentales dentro del Metaverso.
De modo que el riesgo de no adiestrar a nuestra diplomacia sobre estos temas será tan alto como la no consecución de políticas públicas que nos impulsen a la investigación, creación y desarrollo de nuevas tecnologías. Sería una vorágine quedarnos afuera de un nuevo mundo que aspira a automatizar y eficientizar aún más las experiencias existenciales de la humanidad.
Para el Foro Económico Mundial, la desinformación, ha sido seleccionado como uno de los mayores riesgos globales. Eso supone, que a medida que se intensifique la transformación digital que resulta del Metaverso, el flujo de información a disposición estará sujeto a una espiral de distorsión de superior magnitud. Por esa razón, fue el Metaverso uno de los temas centrales de la cumbre sobre economía y desarrollo. Eso en sí, es motivo considerable para que la diplomacia actúe proactivamente.
Algunos países han estado a la vanguardia del contexto actual. Sin importar la capacidad de incidencia mundial, poderío económico o nivel de desarrollo. El Salvador, con la implementación del Bitcoin como moneda de curso legal; Reino Unido en la invención piloto de academias científicas (Metaverse School) para formar alumnos sobre el Metaverso; China con la creación del Sistema de Crédito Social y, la República de Barbados con la apertura de la primera misión diplomática dentro del Metaverso son varios ejemplos de la envergadura de este mundo paralelo
En definitiva, si nuestra diplomacia es incapaz de entrar en este nuevo mundo virtual a tiempo, asumirá la enorme peligrosidad de quedar desvinculado hasta del mundo real. Y eso sencillamente sería inaceptable.
El Metaverso ya está dentro de la diplomacia; por consiguiente, la diplomacia dominicana deberá estar en el Metaverso.
Por: Nelson J. Medina
