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17 de febrero 2026
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OpiniónVíctor Manuel PeñaVíctor Manuel Peña

El juicio político a Trump ante la historia

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

El mundo entiende que el juicio político a Trump terminó muy mal en el Senado del Estado federal.

¿Por qué la Cámara de Representantes decidió acusar a Trump ante el Senado con miras a provocar su destitución por las graves violaciones a la Constitución de ese país cometidas por el presidente?

Antes de entrar en materia hay que subrayar que el presidente de Estados Unidos está “celebrando” su no destitución gracias a la mayoría mecánica que tiene el Partido Republicano en el Senado.

En realidad la base para haber llevado el impeachment ante el Senado por parte de la Cámara de Representantes se localiza en las elecciones presidenciales de Noviembre de 2016 cuando la interferencia rusa en esas elecciones hizo posible la elección del presidente de Estados Unidos.

Un fenómeno muy extraño y raro que la interferencia de una potencia enemiga de Estados Unidos como Rusia decidiera con su intromisión la elección del presidente en la primera potencia del mundo.

Aparte de la interferencia rusa, Trump recibió otro espaldarazo de parte del entonces director del FBI, James Comey, quien públicamente anunció al país, en medio de la campaña presidencial, que había sometido a investigación los correos privados de Hillary Clinton.

Decir públicamente que iba a investigar los famosos correos privados de Hillary cuando era secretaria del Departamento de Estado en medio de la campaña presidencial de 2016 fue una decisión imprudente e insensata de James Comey.

No obstante ese favor, tal vez no calculado ni deseado, que le hizo James Comey a Trump al inclinar la balanza electoral en la dirección de su triunfo, el entonces director del FBI fue destituido por Donald Trump antes del año.

Es en el año 2019 cuando tiene lugar, desde la Casa Blanca, la conversación por teléfono entre Donald Trump y el presidente de Ucrania, en la que el presidente de Estados Unidos le pide al de Ucrania investigar al hijo de Joe Biden, y al mismo Joe Biden, por las inversiones de aquel en Ucrania como condición previa para la Presidencia de Estados Unidos poder entregarle a Ucrania la ayuda militar consignada en el presupuesto federal.

Esa conversación con el presidente de Ucrania Trump la tuvo y desarrolló en presencia de varios testigos, y entre ellos estaba el exasesor de seguridad John Bolton.

Con el quid pro quo planteado por Trump en la conversación con el presidente de Ucrania violó la ley de presupuesto de Estados Unidos, la Constitución y la seguridad de Estados Unidos toda vez que pidió investigar y perseguir a un ciudadano estadounidense.  Indirectamente estaba pidiendo investigar y perseguir a Joe Biden, posible contrincante suyo en las elecciones presidenciales de Noviembre de este año 2020.

Antes de formular la acusación, y para formularla, la Cámara de Representantes procedió a citar testigos y a reunir evidencias con relación a los delitos cometidos por Trump.

En ese proceso de oír a testigos y reunir evidencias, la Cámara de Representantes nunca contó con la colaboración de Trump, sino que por el contrario éste siempre obstruyó al Congreso.

Entonces Donald Trump cometió otro delito: El delito de obstruir al Congreso en su seria tarea de investigarlo a él

Así las cosas, Trump se negó a entregar documentos y evidencias a la Cámara de Representantes y también se negó a que asistieran como testigos funcionarios y asistentes suyos de la Casa Blanca.

Hay que resaltar que la acusación ante el Senado federal por parte de los fiscales de la Cámara de Representantes estuvo bien fundamentada jurídicamente hablando, aunque era deseable pero no fundamental ni necesario, oír más testigos como John Bolton y haber reunido más evidencias. A esto siempre se negaron los abogados de la defensa y la inmensa mayoría de los senadores republicanos.

Si los abogados de la defensa y los senadores republicanos estaban tan convencidos de la inocencia de Trump por qué se negaron radicalmente a oír por lo menos a John Bolton? Porque los testimonios de John Bolton colocarían a los abogados de la defensa y de los senadores republicanos en una encrucijada insalvable e inevadible que destruiría o echaría por la borda la supuesta inocencia de Trump.

Fue risible, superflua y muy politiquera la defensa que hicieron los abogados de la defensa de Trump, puesto que su línea argumentativa careció siempre de una robusta y fuerte sustentación constitucional: Solo se limitaron a señalar, de manera muy general, que los cargos que se le imputaban a Trump no eran suficientes para provocar la destitución de un presidente. Pero ese argumento siempre adoleció de una sólida y fuerte argumentación constitucional.

Es increíble que esos graves delitos cometidos por Donald Trump hayan pesado menos en la conciencia del actual Senado federal estadounidense que el caso Watergate cometido por Richard Nixon, y sin embargo, Richard Nixon tuvo el valor de renunciar a la Presidencia de Estados Unidos en medio del juicio político que se llevaba a cabo en el Senado.

Es totalmente execrable y condenable que los senadores republicanos (con excepción de Mit Romney), que se suponen dominan a plenitud la Constitución, hayan decidido absolver a un presidente culpable solo por razones politiqueras de que Trump goza de más de un 90% de popularidad en las bases del Partido Republicano, y ellos, los senadores, no pueden jugarse su futuro entrando en contradicción con esas bases republicanas.

Pero las bases republicanas no son el pueblo estadounidense, son tan solo una parte del pueblo estadounidense.

Así las cosas, se ve que los senadores republicanos no pensaron en la voluntad y el parecer de la mayoría del pueblo estadounidense que siempre estuvo de acuerdo, más del 50% de conformidad con las encuestas serias que se hicieron, con el impeachment a Trump y con su destitución del cargo de presidente por los delitos cometidos en contra de la Constitución, de las leyes y de la seguridad nacional.

En su peroración de ayer, dicha en la Casa Blanca y calificada ya por la opinión pública como “muy grosera, vengativa y vulgar” por su contenido impropio de un presidente, fue capaz de pedirle disculpa a su familia por el tiempo que le ha robado, pero no fue capaz, ni va a ser capaz nunca ni por asomo, de pedirle perdón al pueblo estadounidense no solo por los execrables delitos cometidos, sino porque ha arrabalizado, degradado y vulgarizado la Presidencia de la República, convirtiendo su desastrosa gestión en una verdadera tragedia y desgracia para el pueblo estadounidense y para el mundo.

En razón de los daños enormes que el Coronavirus le está ocasionando al comercio exterior de China Popular en el mundo, y dada la desenfrenada e irrazonable guerra comercial de Trump, aún no se sabe hasta qué punto podría estar metida la mano larga del imperio del Norte en la era de Trump en la gestación del virus, dada también la guerra bacteriológica que puede tener lugar entre las potencias.

Ante el tribunal del pueblo y el tribunal de la historia Trump ha sido hallado culpable por lo que nunca, jamás, recibirá absolución alguna por los delitos cometidos contra la Constitución, contra las leyes, contra la seguridad nacional y contra los sagrados intereses del pueblo estadounidense.

Y lo que en definitiva cuenta es el mandato del pueblo, fuente nutricia y raíz esencial y determinante de toda democracia, y el mandato de la historia.

AUTOR: DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

 

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