RESUMEN
“Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama”
-Aristóteles
El estatus social en vez de mirarse como un lujo debe ser considerado más bien como un activo, ya que es un medio efectivo para la consecución de metas, por consiguiente, es apropiado cultivarlo para sacarle el mejor de los provechos.
Si bien es cierto que también el estatus social y profesional es un lujo, no menos cierto que como tal puede dar beneficios a tu vida, siempre que lo manejes adecuadamente, por medio de realidades que lo justifiquen y no que se construya sobre la base de cortinas de humo y meras apariencias sociales.
Si el estatus social no lo sustentas como un activo, por medio del trabajo y logros sustanciales que sirvan de referentes claros y sólidos, puede que con el paso del tiempo lo pierdas como consecuencia del uso inapropiado de ese bien que puede abrirte muchas puertas, pero que al mismo tiempo puede ser tu perdición.
El estatus social duradero es aquel que proyecta y demuestra la utilidad que tienen las personas en los ámbitos en los que se desenvuelven.
Pero hay que tener en cuenta que si llega muy de repente puede desequilibrar y llevarte a consecuencias económicas, familiares y sociales nefastas.
En cambio, si decides ver el estatus social como un activo, es decir, ver el estatus como algo que ayuda a entrar dinero a tu bolcillo, aprenderás a cuidarlo y cultivarlo, para que crezca y te acompañe el resto de tu vida, siendo utilizado por ti como un abridor de puertas, dada la confianza que tu accionar inspira.
Muchos caen en la tentación de buscar el estatus social con el mero fin de exhibirlo y enrostrarle su éxito a los demás a los fines de que todo el mundo sepa su importancia y hasta que le rindan pleitesías.
El que así actúa suele ser victima de sí mismo y del estatus que cree ostentar, ya que que su ego lo vuelve arrogante y vanidoso, llevándolo a una vida que sobrepasa sus posibilidades, al punto de endeuda con el fin de mantener su estilo de vida insostenible.
Hay muchos tipos de prestigios y estatus pues cada área de la vida tiene niveles importantes de jerarquía.
Para mencionar algunos están el profesional, el social, familiar, político, económico y hasta espiritual, esto último pudiera ser una contradicción porque el estatus es una oda a la vanidad, y la vanidad y lo espiritual son como el agua y el aceite, ya que uno exalta el ego mientras que el otro llama a la sublime humildad.
Sin embargo, y volviendo al tema, todas esas áreas más arriba mencionadas están jerarquizadas y por vía de consecuencia en su estructura mientras más alto se escala, mayor es el estatus y prestigio que se obtiene, por vía de consecuencia, pudiera pensarse que mientras más arriba se esté, mejor vida y desempeño se tendría, sin reparar que ello también conlleva deberes y responsabilidades.
De modo que, si no se percibe el estatus como un activo, la misma vida puede complicarse en niveles desbordantes trayendo consigo una inestabilidad que da al traste con el principal propósito que tiene todo ser humano que es perseguir su felicidad.
¿Ahora bien cómo se logra ver como el estatus como activo?
Se logra ver el estatus como activo cuando se entiende que tal como el mismo dinero, el prestigio y el estatus son herramientas, vehículos para la consecución de metas.
Es por ello que debemos tener metas claras que nos ayuden a lograr con mayor celeridad el crecimiento y en ese interin construir el buen nombre por medio del trabajo, esfuerzo sostenido y persistencia, y cuando sea necesario defenderlo a toda costa pues como dice la palabra de Dios, más que le oro y la plata, vale el buen nombre.
Pero no nos olvidemos que ese prestigio debe construirse con un fin ulterior que sea más grande que nosotros mismos pues tu grandeza se mide no en función de tus logros personales, sino en cómo estos logros impactan la vida de quienes te rodean.
Y ello es así porque los logros son abstractos o materiales, lo que supone que para que lo abstracto tenga sentido, debe mejorar y ayudar vidas, generando en ti plenitud, mientras que lo material, como objeto inanimado, va perdiendo valor conforme pasa el tiempo luego que se obtiene, a menos que también ello impacte positivamente vidas, entonces se traduce en satisfacción.
De manera que compartir nuestros logros, hace que alcanzarlos tenga sentido porque representen una permanente satisfacción.
En resumen, puedo decir que el estatus social puede verse como un bien o activo ya que permite la consecución de objetivos, de manera que cultivarlo y cuidarlo, es oportuno, siempre que se tenga un propósito que edifique a uno mismo y a los que son impactados con tu vida.
Por Alfredo García
@alfreditogaricapr
