RESUMEN
Con frecuencia algunos asegurados desean “parar” su póliza de vehículo cuando planean dejar el carro estacionado por uno o dos meses. La razón parece lógica: ahorrar la prima de ese período. Sin embargo, esta decisión, además de imprudente, puede convertirse en un costo mayor.
Para comenzar, las pólizas de vehículos no tienen período de receso. Si el cliente pide detenerla, la única opción es cancelarla por completo y luego emitir una nueva cuando la necesite otra vez. El supuesto ahorro comienza a desvanecerse desde ese punto.
El riesgo no se queda quieto, aunque tu vehículo sí
Muchos piensan que los riesgos aparecen únicamente cuando se transita por las calles. Nada más lejos de la realidad. Un vehículo estacionado también puede sufrir daños amparados por el seguro, como:
Ciclones e inundaciones
Incendio
Temblor o terremoto
Motín, huelga o daños maliciosos
Robo
Estos eventos no piden permiso ni distinguen si el vehículo está en movimiento o guardado en un parqueo “seguro”. De hecho, en los últimos años se han registrado varios incendios de vehículos dentro de estacionamientos privados, residenciales y comerciales, donde unidades completamente detenidas resultaron destruidas. El caso más reciente ocurrió el 3 de octubre de este año, cuando un vehículo se incendió mientras permanecía estacionado, afectando además a otras unidades cercanas. Esto demuestra que ni siquiera un parqueo cerrado garantiza ausencia de riesgo.
Por eso, viajar, someterse a un procedimiento médico o simplemente dejar el carro guardado por un tiempo no son motivos razonables para dejarlo sin protección. La exposición al riesgo sigue ahí, aunque el vehículo no se mueva.
El falso ahorro que termina costando más
Cancelar una póliza para emitir otra luego no solo te deja desprotegido en el proceso, sino que implica un costo mayor: la prima de la póliza nueva siempre será más alta que la que ya tenías. Al final, lo que parecía un ahorro se convierte en una pérdida.
¿Y si voy a vender el vehículo?
Otra práctica común es cambiar el plan de seguro full por un seguro de ley porque “el carro está en venta”. Craso error. Mantener un seguro que cubra daños propios no impide vender el vehículo. Al contrario, te da opciones:
Puedes trasladar las coberturas al próximo vehículo que compres.
O puedes cancelar la póliza una vez vendido el vehículo y recibir la devolución de la prima no consumida.
Pero si reduces la póliza a un simple seguro de ley y ocurre una colisión, tendrás que buscar dinero para reparar antes de vender. Matemática pura: en vez de ganar, pierdes.
Conclusión
El seguro del vehículo no es un gasto que se pueda apagar y encender a conveniencia. Es una protección continua ante riesgos reales, aunque el vehículo esté estacionado. Cancelar la póliza para ahorrar unos días no solo te deja vulnerable, sino que termina costando más. Y si el vehículo está en venta, mantener un seguro full es la decisión más inteligente.
En seguros, como en la vida, las decisiones rápidas para “ahorrar” suelen salir más caras.
