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31 de enero 2026
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OpiniónMAVELIN RAMIREZMAVELIN RAMIREZ

El emprendimiento en RD: ¿Moda pasajera o necesidad imperante?

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RESUMEN

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En cada esquina de la República Dominicana parece surgir un nuevo negocio. Desde jóvenes vendiendo postres en redes sociales hasta startups que buscan digitalizar procesos tradicionales, el emprendimiento ha tomado una presencia protagónica en la vida de muchos dominicanos. Este fenómeno plantea una cuestión esencial: ¿los jóvenes dominicanos emprenden por verdadera pasión o como respuesta a la escasez de oportunidades laborales tradicionales?

La realidad es más compleja de lo que parece. Para una gran parte de nuestra juventud, el emprendimiento no es una elección romántica ni una “moda” pasajera influenciada por TikTok o frases motivacionales en Instagram. Es, muchas veces, la única vía para sobrevivir en un mercado laboral que no ofrece suficiente espacio ni oportunidades para todos.

Según el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), en 2024, el 64.4% de las empresas formales con al menos un accionista joven en el país eran microempresas, lo que refleja la inclinación de la juventud hacia iniciativas emprendedoras ante un mercado laboral limitado.

El problema no es la falta de ideas, es la falta de apoyo.

A nivel latinoamericano, la República Dominicana se destaca entre los tres países con mayor número de jóvenes emprendedores. Sin embargo, este espíritu emprendedor enfrenta retos significativos, pues, aunque la mayoría de nuestros jóvenes tiene iniciativa, creatividad y voluntad, lo que falta es acceso a mentorías, espacios de incubación, educación financiera real desde la escuela, y mecanismos ágiles de crédito que no pidan garantías imposibles.

También se necesita menos burocracia, más digitalización de procesos y un entorno fiscal que no asfixie a quien apenas comienza.

De manera que, para apoyar de manera efectiva a los emprendedores locales, es esencial:

Ampliar el acceso a financiamiento: Iniciativas como el “Programa Regional de Capital Semilla” ofrecen recursos no reembolsables para iniciar y consolidar emprendimientos. Es crucial que más jóvenes conozcan y accedan a estas oportunidades. En este mismo aspecto, la disposición de incentivos económicos que sirvan como plataforma para la puesta en marcha de iniciativas viables y potencialmente sostenibles.

Fomentar la educación emprendedora: Proyectos como “Actívate para emprender… ¡Tú puedes!” del MICM y PROMIPYME brindan capacitación semipresencial en habilidades empresariales. Sumado a esto, el país cuenta con instituciones como el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), programas de formación que sin dudas apoyarían en ese proceso de transmisión de conocimientos y fortalecimiento de competencias administrativas a este sector, y que, dicho sea de paso, no le seria demandado a los participantes ningún pago. Ampliar y promover estos programas marcaria una diferencia importante.

Promover la formalización de negocios: Facilitar el proceso de registro y ofrecer incentivos a la formalización permitirá a los emprendedores acceder a beneficios fiscales y programas de apoyo gubernamentales. Esto implica, además, educar a esta población en los temas vinculados a la tributación, ya que representa en la mayoría de los casos la razón principal por la que deciden no formalizarse.

Impulsar la innovación y digitalización: Capacitar a los jóvenes en el uso de tecnologías emergentes y estrategias digitales potenciará la competitividad de sus negocios en un mercado globalizado.

El emprendimiento juvenil en la República Dominicana no es una simple moda, sino una respuesta a las aspiraciones, sueños y desafíos que enfrentan nuestros jóvenes. Es responsabilidad de todos, esto es: gobierno, sector privado y sociedad civil, crear un entorno propicio que transforme estas iniciativas en motores sostenibles de desarrollo económico y social. Al apoyar y fortalecer el ecosistema emprendedor, no solo invertimos en el futuro de nuestros jóvenes, sino en el porvenir de toda la nación.

¿Qué podemos hacer como sociedad?

Primero, cambiar el discurso: dejar de ver al emprendedor como “aquel que no consiguió trabajo” y reconocerlo como motor de innovación y crecimiento. Segundo, exigir a las instituciones públicas y privadas que apuesten por el emprendimiento como política de desarrollo nacional, no como simple narrativa decorativa. Y tercero, fomentar una cultura de colaboración entre emprendedores, universidades, empresas y el Estado.

La pregunta ya no es si emprender está de moda o no. La verdadera pregunta es: ¿ qué estamos haciendo como país para que emprender sea una oportunidad real, y no una salida forzada?

El momento de actuar es ahora. Y no es tarea solo del gobierno: es responsabilidad de todos.

POR MAVELIN RAMÍREZ

*La autora es Project Manager, Especialista en Gestión Humana, Desarrollo Organizacional y Direccionamiento Estratégico en la Gestión Empresarial, Docente Universitaria, Comunicadora.

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