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20 de marzo 2026
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OpiniónAnna HernándezAnna Hernández

El efecto dominó en las políticas ambientales y arancelarias de EE.UU. en la transición sostenible RD

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RESUMEN

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La reciente decisión de Estados Unidos de retirarse nuevamente del Acuerdo de París plantea un desafío significativo para los esfuerzos internacionales en la lucha contra el cambio climático. Esta medida, junto con cambios en políticas energéticas y comerciales, genera un contexto en el que la cooperación global es más necesaria que nunca para avanzar hacia un futuro sostenible.

¿Qué es el Acuerdo de París y por qué Estados Unidos se retira nuevamente?

El Acuerdo de París es un tratado internacional adoptado en 2015 dentro del marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Su principal objetivo es limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2°C con respecto a los niveles preindustriales, impulsando esfuerzos para no superar los 1.5°C. Cada país firmante se compromete a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero mediante planes nacionales de acción climática (NDCs, por sus siglas en inglés).

Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, se retiró del acuerdo por primera vez en 2020, argumentando que imponía cargas económicas injustas a su economía. Tras la llegada de Joe Biden a la presidencia de los Estados Unidos, el país se reincorporó en 2021. Sin embargo, en su nuevo mandato presidencial, Trump ha decidido nuevamente desvincularse, alegando motivos económicos y de soberanía nacional. Esta decisión, que será efectiva en enero de 2026, genera incertidumbre sobre el futuro de los compromisos climáticos globales y supone un desafío para el liderazgo internacional en sostenibilidad.

El Acuerdo de París representa un esfuerzo colectivo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar los efectos del cambio climático. La salida de una de las economías más influyentes puede presentar obstáculos en el camino hacia estos objetivos, pero también refuerza la importancia de la colaboración entre naciones, sectores privados y organismos internacionales para continuar con el progreso alcanzado hasta ahora.

En el ámbito energético, la flexibilización de regulaciones ambientales y la promoción de fuentes de energía tradicionales abren un debate sobre cómo balancear el crecimiento económico con la sostenibilidad ambiental. Estos cambios resaltan la importancia de seguir impulsando soluciones innovadoras y diversificadas en la transición hacia fuentes de energía más limpias.

 

Impacto en la República Dominicana

La República Dominicana es particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático, con una exposición considerable a fenómenos meteorológicos extremos como huracanes, sequías y la elevación del nivel del mar. Por ello, cualquier variación en las tendencias globales de emisiones tiene un impacto en su resiliencia climática y desarrollo sostenible.

En adición del retroceso en compromisos climáticos, la actual administración de Estados Unidos ha implementado políticas comerciales proteccionistas, incluyendo el aumento de aranceles a diversas importaciones. No obstante, cabe destacar que no es la primera vez que Estados Unidos aplica aranceles a tecnologías verdes, especialmente aquellas provenientes de China. En el pasado, estas medidas han generado un encarecimiento en los costos de productos esenciales para la transición energética, como paneles solares y baterías de litio, lo que podría repetirse bajo la actual administración.

Es así que, aunque la República Dominicana no se vería directamente afectado por aranceles de Estados Unidos a productos importados de terceros, si estos aranceles fueran implementados en un contexto de tensiones comerciales globales, los costos de ciertos productos (por ejemplo, los paneles solares y vehículos eléctricos provenientes de Asia o la Unión Europea) podrían aumentar en todos los mercados globales, incluidos los de la República Dominicana. De ser así, las tecnologías renovables o de movilidad sostenible se harían menos accesibles o costosas para los consumidores y las empresas locales.

Frente a este escenario, la República Dominicana debe fortalecer su estrategia de sostenibilidad y diversificación comercial para mitigar el impacto de estos cambios globales. Algunas acciones clave incluyen:

  1. Diversificación de proveedores: Explorar acuerdos comerciales con países no afectados por los aranceles estadounidenses para garantizar el acceso a tecnología verde a precios competitivos.
  2. Incentivos fiscales y financiamiento verde: Fomentar aún más las políticas de exención de impuestos y financiamiento a bajas tasas para la adquisición de energías renovables y movilidad eléctrica.
  3. Producción local de soluciones sostenibles: Incentivar la manufactura nacional de equipos de energía limpia para reducir la dependencia de importaciones.
  4. Cooperación internacional: Reforzar lazos con organismos multilaterales y programas de financiamiento climático para acceder a recursos que faciliten la adaptación al cambio climático.
  5. Fortalecimiento de políticas ambientales: Asegurar la efectiva implementación de regulaciones que fomenten la eficiencia energética y el desarrollo de infraestructura resiliente.

La comunidad internacional tiene la oportunidad de jugar un rol trascendental al fortalecer sus lazos en la lucha contra el cambio climático, impulsando la innovación y la cooperación en la transición energética global. La diplomacia climática, a través de la negociación y el establecimiento de acuerdos multilaterales, puede facilitar el acceso a financiamiento verde, tecnología limpia y mecanismos de adaptación. A pesar de los desafíos, el compromiso colectivo sigue siendo la clave para avanzar hacia un futuro sostenible y resiliente para todos.

 

Por: Anna Cristina Hernández R., Directora General de AHECO Consulting

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