RESUMEN
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”
Mateo 11:28-30
En el libro El Valor de la Atención del escritor Jahann Hari, se aborda el tema del descanso y su profunda relación con los niveles de productividad estableciendo una relación de cómo los niveles programados y apropiados de descanso, aumentan la productividad y eficiencia de las personas.
En dicho texto entendí que el principal descanso es el mental y que lograrlo se hace cada vez más complejo pues estamos viviendo en una sociedad tan tecnológica que nos hemos sumergido en una adicción a los dispositivos electrónicos y a la excesiva atención a nuestro perfil digital y al de los demás, impidiendo que nuestra mente descanse y se recree, al tiempo que nos alejamos cada vez más de la naturaleza y la belleza de las artes hechas de forma orgánica.
En ese orden el autor extrapola esta metodología al ámbito corporativo evidenciando cómo las empresas que han implementado estrategias contemplando el descanso de su personal, han visto aumentar significativamente la productividad.
Citaba casos de Japón y Nueva Zelanda, donde habían hecho pruebas con el personal de trabajo para que sólo laboraran cuatro días de la semana en lugar de cinco, y al medir los resultados en un periodo de tres meses se dieron cuenta de la conveniencia de la medida tras ver como la productividad se elevaba significativamente.
Según estudios el hecho de tener que cumplir en cuatro días el trabajo que estaba estipulado en cinco, hizo que los trabajadores se mantuvieran más concentrados y por ende más productivos pues en las empresas citadas se trabaja cuatro días a la semana.
Asimismo, el libro en cuestión informa que ese impacto en la producción además de ser un factor que mejora la concentración, también incide en la forma fresca en que los trabajadores llegaban a sus puestos laborales, luego de tres días de descanso en lugar de dos.
Es así como se invita de igual manera a llevar a nuestra vida diaria ese método en lo personal, toda vez que se busque la manera de alcanzar un descanso óptimo cuando pueda y las circunstancias lo permitan, para buscar la manera de desconectarnos.
Se dice que en países como República Dominicana, donde la jornada laboral es cinco días y medio a la semana, no es factible pensar en lograr que se trabaje cuatro días sin que medie tiempos de lucha laboral y de reivindicación.
Sin embargo, en lo personal siento que podemos enfocarnos más en la importancia del descanso como forma de lograr un mejor rendimiento, mayor concentración en nuestros quehaceres y mejor estado de ánimo durante el día, siempre que nos dispongamos a tomar en serio el tema de nuestro descanso como una parte intrínseca del trabajo.
En ese orden debemos propiciar un descanso físico, pero más que físico, mental, alejándonos de los dispositivos electrónicos que son un desencadenante de episodios de estrés, ansiedad, insomnio y preocupación casi permanentes y tal vez el principal impedimento para lograr un descanso óptimo que regenere nuestro integralmente cuerpo y cerebro.
Es por ello que debemos admitir que el uso abusivo de los dispositivos electrónicos ciertamente está pasando factura a nuestra salud de muchas formas, desde lo biológico hasta lo psicológico, mental y emocional, por cuanto se hace imperativo hacer cambios en nuestra forma de vivir con el fin de alcanzar una calidad de vida superior y por vía de consecuencia mayor productividad.
Bajo el esquema actual se hace difícil que convivan en un mismo estilo de vida la eficiencia y calidad de vida desde una óptica de equilibrio emocional y mental.
Y es que en la actualidad se mide la calidad de vida en función de los bienes materiales y el consumismo que se tenga, sin reparar en el hecho de que la buena vida no está sustentada en lo material, sino en el balance integral de cuerpo, alma, mente y espíritu.
Sin embargo, si prestamos atención al tema del descanso y aprendemos a desconectarnos del trabajo una vez salgamos de la oficina, sin revisar ni responder nuestros dispositivos electrónicos, podremos ir construyendo una cultura personal que los demás van a respetar, porque redundará en un equilibrio emocional más duradero, lo cual se verá reflejado en nuestro comportamiento cotidiano.
Por Alfredo García
