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2 de enero 2026
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OpiniónSamuel Sanchez ESamuel Sanchez E

El desamparo de los dominicanos en el exterior y la agenda legislativa

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Es un secreto a voces que “nueva yol ya no es lo que era” “estamos mejor en RD que allá”, entre otras consideraciones muchas exageradas y otras que calcan la cotidianidad de los barrios pobres en los que vivimos los dominicanos en Estados Unidos.

Sin embargo y a pesar de las dificultades materiales concretas por las que atraviesa un trabajador o trabajadora en los “iunaires”, enfrentando una inflación micro económica que reduce su capacidad de bienestar material frente a necesidades que se suponen superadas, no dejamos de pensar en quienes esperan la mano solidaria a través de las remesas y el envió de cajas de alimentos, ropa etc.

Los “remesadores” priorizan el bienestar inmediato de sus familiares en “el patio” pero descuidan su presente y su futuro en la tierra que los acoge; el salario de los trabajadores y eso incluye a quienes tienen pequeñas empresas, son ingresos de sobrevivencia y las posibilidades reales de tener planes dignos de retiro se aleja cada vez más.

Los mas organizados, llegada la edad de retiro y calculando el alcance de sus ingresos venidos de la administración del seguro social estadounidense, han proyectado a La Florida como el lugar “ideal”, pero este estado se ha encarecido exponencialmente y no es atractivo para la generación baby boomers en los próximos años y se exploran posibilidades como Colombia y Costa Rica por ser destinos con costos asequibles y con cierto grado de seguridad para extranjeros.

Es decir, estamos frente a un cuadro complicado que necesita una respuesta concreta y aquí el gobierno dominicano puede y debe jugar un papel de primer orden frente a quienes han dejado de vivir y organizar su futuro para quitar el fosforo de la mecha de la confrontación social que significaría para el país, la ausencia de las remesas en sus distintas formas.

Pienso que es posible acciones estatales que abran las puertas a quienes desean retirarse en nuestra tierra, dominicanos y otras nacionales que podríamos acoger con beneplácito y aquí algunas propuestas.

Desarrollar un sensato plan de viviendas para dominicanos en el exterior ( en cualquier parte del territorio nacional, no concentrados en una zona específicas, digamos Ciudad Juan Bosch). Seria una ley de vivienda para dominicanos en el exterior, con criterios claros respecto a los aplicantes/beneficiarios ( tiempo viviendo en el exterior, vínculos familiares y algún tipo de responsabilidad social durante su estadía en el exterior) entre otros factores de elegibilidad.

La referida ley, contemplaría que todo proyecto habitacional gestionado por el ministerio de vivienda y/o fideicomisos donde este involucrado el Estado Dominicano, designe un porcentaje (20% por ejemplo) de ese proyecto habitacional para dominicanos en el exterior bajo criterios distinto a los que aplica el mercado inmobiliario y eso incluye tipo de interés, pago de inicial, entre otros, de manera que el proceso sea expedito, fácil y muy práctico.

Por otro lado está la atención de salud, el plan Senasa Larimar es insuficiente tal como se ejecuta en la actualidad, los servicios que reciben los “clientes” están sujeto a los vaivenes de burócratas sin reglas claras respecto a que cubre y que no el susodicho seguro y hoy tienen poca capacidad de respuesta frente a los asegurados del exterior al momento de reclamar cobertura en medicina por ejemplo, frente a una propuesta de este tamaño, el seguro de salud, su eficiencia y transparencia es clave, porque se trata de que quienes han elegido a Republica Dominicana como destino para su retiro, tengan acceso a servicios eficientes, vistos más allá del mercado, es decir, no es solo ver elevar los capitales del seguro de salud, sino ver atendidos a quienes pagan religiosamente un servicio de primer orden como al salud.

Un inteligente, viable y auto financiable plan de retiro a través del cual los dominicanos en el exterior contribuyamos periódicamente y que recibiríamos al momento del retiro en el país, claro esta propuesta seria para quienes aun tienen tiempo para enrolarse en un plan de retiro a mediano y largo plazo, pero que le garantiza un ingreso seguro en República Dominicana que seria complementario al que recibe ya del seguro social estadounidense. Este plan es posible pero requiere de ingeniería financiera, estudios, viabilidad y voluntad política para su alcance.

De avanzar en un proyecto de este tipo, una apreciable cantidad de dominicanos en edad de retiro, verían abrirse una puerta y NO dependerían económicamente de nadie pues definitivamente con sus ingresos de seguro social recibidos allá, otro gallo cantaría.

Una propuesta integral para dominicanos en el exterior, lejos de populismos, politiquería y basado en pilares como regresar la solidaridad recibida por décadas a través de auto y co financiamiento del Estado Dominicano en áreas que tocan nuestras legitimas aspiraciones, seria una forma real, posible y trabajable para empezar a emparejar la carga de quienes, por compromiso familiar, se han olvidado de su propio futuro.

Esta propuesta NO se trata de que el Estado Dominicano regale nada, se trata de que viabilice procesos, proyectos para quienes no podrán quedarse a vivir en los Estados Unidos en los próximos años y que están obligados a buscar donde vivir con tranquilidad y que mejor hacerlo en nuestra tierra.

Samuel Sánchez coordina la Iniciativa Latina para Pequeños Negocios

Por: Samuel Sánchez E.

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