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4 de enero 2026
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OpiniónArturo López ValerioArturo López Valerio

El declive del desempeño en Innovación en la República Dominicana

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En los últimos años, el desempeño de la República Dominicana en el Índice Global de Innovación (GII) ha experimentado un preocupante declive. En 2022, el país obtuvo una puntuación de 22.7, la más baja registrada desde al menos 2012, cayendo al puesto 97 de 133 economías evaluadas en el informe de 2024. La caída de seis puestos representa la mayor en la última década.

Aunque nuestro país muestra fortalezas en áreas como instituciones e infraestructura, la falta de atención a factores clave como el capital humano y la investigación ha resultado en un ecosistema desequilibrado, marcado por una creciente fuga de talentos.

Este panorama nos lleva a cuestionar si, como país, estamos priorizando las inversiones correctas y qué podemos hacer para revertir la certeza de las decisiones de la política pública de los últimos cuatro años.

Prioridades erradas y su impacto

Las medidas relacionadas a la innovación en la República Dominicana resaltadas por el Índice Global de Innovación 2024 han puesto un énfasis desmedido en las inversiones tangibles, como habilitación de infraestructura física, dejando de lado los aspectos intangibles que son esenciales para la innovación, como el desarrollo de habilidades y capacidades.

Este desbalance no solo limita la capacidad del país para competir a nivel global, sino que también impide que nuestras inversiones generen resultados sostenibles en términos de innovación.

El análisis de datos revela estas contradicciones. Mientras el país se desempeña bien en indicadores como «formación bruta de capital» y «crecimiento de la productividad laboral», muestra debilidades significativas en áreas críticas como la producción de artículos científicos, patentes y gasto en software.

Solo para muestra un botón, la inversión proyectada de Inteligencia Artificial en el país solo alcanzará los US$10 millones de dólares, una cifra ínfima si la contrastamos con el esfuerzo comunicacional y estratégico alrededor de dicho tema. El país habla sobre la inteligencia artificial pero no está invirtiendo en la misma.

Estas carencias reflejan una desconexión entre lo que se invierte y lo que realmente se necesita para fomentar la innovación.

La fuga de cerebros: una pérdida de potencial

Uno de los mayores desafíos derivados de este enfoque desequilibrado es la fuga de cerebros. La semana pasada, la vicepresidenta de la República Dominicana, Raquel Peña deploró que el país supera a la región en término fuga de cerebros.

En su alocución ante un público extensamente académico, expuso que la «fuga de cerebros» se producen por los «salarios bajos y por una oferta limitada de empleos de alto nivel». Peña es una voz autorizada desde la academia y por su rol actual, también en el gobierno.

Hemos abordado múltiples veces el tema, muchos jóvenes dominicanos altamente capacitados, incluidos aquellos que han recibido becas para estudiar en el extranjero, regresan al país para encontrar un ecosistema que no les permite aplicar su conocimiento. Otra categoría que olvidó señalar son los «invisibles», el talento que sale virtualmente del país, pero que nunca abandona físicamente nuestro mercado.

Este estancamiento obliga a muchos de ellos a buscar mejores oportunidades fuera de nuestras fronteras.

En 2018, el Banco Mundial reportó que el 6.8% de los jóvenes dominicanos capacitados emigraron, superando el promedio regional. Este éxodo de talento no solo priva al país de habilidades críticas, sino que también limita nuestra capacidad para construir un futuro competitivo y sostenible.

Perspectivas contrapuestas sobre el panorama de innovación en República Dominicana

A lo largo de cuatro artículos, desde 2020 hasta 2024, he analizado el desempeño de la innovación en la República Dominicana.

Aunque ciertos temas se mantienen constantes, también he ajustado el enfoque para abordar los cambios y desafíos emergentes en nuestro ecosistema de innovación.

En todos los artículos, critico de manera consistente la asignación errada de recursos en el país, que favorece activos tangibles como la infraestructura sobre el desarrollo del capital humano y una economía basada en el conocimiento.

Esta tendencia se evidencia en el contraste entre el buen desempeño en indicadores como «PIB por unidad de uso de energía» y «formación bruta de capital, % del PIB», frente al débil desempeño en áreas como «artículos científicos y técnicos por mil millones de PPP$ PIB» y «patentes de origen por mil millones de PPP$ PIB».

Identifico esta mala asignación como una de las principales causas de la «fuga de cerebros», fenómeno donde profesionales capacitados buscan mejores oportunidades en el extranjero debido a la falta de empleos de alto nivel y salarios competitivos en el país.

Cronología

En 2020, centré mi análisis en la disparidad entre los insumos y los resultados de innovación, señalando que el país no estaba logrando convertir sus inversiones en resultados tangibles. Abogué por un enfoque sistémico para la innovación, que priorice el desarrollo sostenible y equilibre las inversiones en todas las áreas del ecosistema.

Luego, para 2022 y 2024, amplié la discusión hacia las brechas de datos y la necesidad urgente de mejorar la recolección y análisis de información. Este cambio busca reflejar cómo estas fallas sistémicas obstaculizan la asignación efectiva de recursos en áreas clave del ecosistema de innovación.

Destaco el papel de las alianzas público-privadas en la creación de oportunidades educativas y el desarrollo de la fuerza laboral. También señalo la importancia de realizar inversiones estratégicas en sectores con alto potencial, como las industrias creativas, tomando como ejemplo el éxito de la Estrategia Nacional de Exportación de Servicios Modernos.

Soluciones para un ecosistema de innovación balanceado

Para cambiar esta realidad, es necesario replantear nuestras políticas de innovación con un enfoque más estratégico y sostenible. Propongo las siguientes acciones clave:

  1. Enfocar las inversiones en las personas y comunidades: Debemos priorizar el desarrollo del capital humano sin caer en el populismo, creando programas abiertos y oportunidades que fortalezcan las habilidades necesarias para innovar.
  2. Diseño sistémico para el desarrollo sostenible: Es crucial diseñar un ecosistema de innovación democratizado que fomente mercados, facilite la colaboración entre sectores y promueva el desarrollo sostenible.
  3. Equilibrar el ecosistema de innovación: Las inversiones en infraestructura deben complementarse proporcionalmente con recursos dirigidos a investigación, desarrollo y activos intangibles que impulsen resultados tangibles.
  4. Mejorar la recolección y análisis de datos: Sin datos precisos y actualizados, no podemos tomar decisiones informadas ni medir el impacto de nuestras políticas de innovación. La liberación de datos abiertos es la punta de lanza para la innovación conectada con el Estado.

Cómo enfrentar la fuga de cerebros

Abordar la fuga de talentos requiere acciones concretas que retengan y atraigan a los profesionales capacitados:

  • Creación de empleos de alto nivel: Fomentar sectores económicos que generen empleos desafiantes y bien remunerados, como Ingenieros de Instrucciones, Científicos de Datos y especialistas en Ciberseguridad.
  • Aumento de salarios: Mejorar los niveles salariales para hacer del país un lugar más atractivo para trabajar. Hemos propuesto un round-robin nacional para lograr un equilibro salarial multisectorial para los tecnólogos.
  • Alianzas público-privadas democratizadas: Colaborar con el sector privado abierto para crear programas de desarrollo profesional y apoyo a la innovación.

Un llamado a un movimiento de innovación holística y adaptativa

En todos mis análisis, abogo por un enfoque más holístico y adaptativo en las políticas de innovación de la República Dominicana. Necesitamos alejarnos de inversiones cortoplacistas enfocadas exclusivamente en lo tangible y adoptar una estrategia a largo plazo que priorice el desarrollo del capital humano, la toma de decisiones basadas en datos y las inversiones estratégicas en sectores con alto potencial de crecimiento.

El panorama de la innovación es dinámico, y nuestra capacidad para competir en la economía global dependerá de nuestra disposición para evaluar, adaptar y evolucionar continuamente nuestras estrategias.

Nuestro país tiene un enorme potencial para convertirse en un líder regional en innovación, pero para lograrlo, necesitamos replantear nuestras prioridades. Invertir en las personas, fomentar un ecosistema equilibrado y generar oportunidades significativas son pasos esenciales para detener la fuga de cerebros y revitalizar nuestra capacidad de innovación.

Las soluciones están al alcance, pero requieren un compromiso conjunto del gobierno, las empresas y la sociedad. Solo con una visión estratégica y sostenible podremos aprovechar el verdadero potencial de nuestro país y construir un futuro más próspero para todos.

El autor es analista de tecnología y consultor en digitalización de ec

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