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20 de enero 2026
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OpiniónMiguel ColladoMiguel Collado

El curioso decálogo elaborado por Rengifo Llagaria

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RESUMEN

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La carta recibida de Rengifo Llagaria

Rengifo Llagaria es un personaje de ficción. Aparece en uno de los cuentos de mi libro Lecturas para viajeros. Ocurre que aprovechando mi distracción –causada por las fiestas navideñas—, salió de dicha obra narrativa, encarnando en un personaje real, asumiendo el rol de escritor satírico, con cierto espíritu crítico. Me llevé una gran sorpresa al recibir de él una carta en la que me considera su Creador, como si acaso fuera yo el Dios creador de Adán y Eva:

«Mi querido Creador, he escapado de tu cuento movido por la curiosidad de saber cómo es el mundo literario en la República Dominicana y ha sido tan decepcionante mi experiencia que mis impresiones he preferido resumirlas en 10 puntos, los cuales conforman un curioso decálogo. 

El mundo literario dominicano es un campo minado, en el que disentir es pecado o emitir juicios de valor en torno a la obra literaria de un autor determinado, por ejemplo, puede generar en otro autor —o en otros autores— reacciones tan adversas, tan inmaduras, que, de repente, se convierten en la génesis de los denominados enemigos gratuitos, los que sin motivo te odian y se ponen en tu contra,* aunque en algún momento de su trayectoria literaria lo hayas favorecido o apoyado.

Soy de opinión, mi querido Creador, que todo aquel que, por algún problema de tipo psicológico traído de la niñez, desee tener enemigos gratuitos o cierta tasa de rechazo en el mundo literario dominicano, especialmente en la Isla, solo tiene que guiarse por ese catálogo. De seguro que me lo agradecerá».

Anexo a la carta de Rengifo había un sobre. Impaciente, aguijoneado por la curiosidad, abrí aquel sobre en formato 8.5 x 11, de color amarillo. Había dentro de él un texto cuyos 10 párrafos reflexivos, cuidadosamente numerados, me hicieron recordar los 10 mandamientos entregados por Dios a Moisés, escritos en dos tablas, para que los buenos cristianos guiaran su vida dándoles cumplimiento. A continuación, transcribo el curioso decálogo elaborado por Rengifo Llagaria:

Decálogo para tener «enemigos gratuitos» en la literatura dominicana

  1. SER TÚ MISMO, ES DECIR, TENER LUZ PROPIA. Esto te ganará enemigos gratuitos producto de la envidia o de la impotencia, pues algunos querrán ser como tú o hacer lo tú haces, pero no pueden.
  2. HACER ALGO QUE NADIE ANTES SE HABÍA ATREVIDO A HACER, A PESAR DE QUE CON ELLO HAYAS APORTADO A LAS LETRAS DOMINICANAS.  También te ganará enemigos envidiosos, quienes buscarán la manera de desacreditarte y restarle valor a tu obra.
  3. NO EMITIR JUICIOS COMPLACIENTES, ELOGIOSAMENTE EXAGERADOS, AL CRITICAR UN LIBRO DE UN AUTOR VIVO. Los que jamás toleran las críticas adversas, que no aceptan la disidencia, son candidatos a ser enemigos gratuitos cuando eso ocurre.
  4. NO ALABAR COMO SUELEN HACERLOLOS LAMBONES (ADULADORES, ZALAMEROS). Los que, punzados por la vanidad, esperan que su ego sea alimentado con alabanzas son los enemigos gratuitos que encajan aquí.
  5. NO SER BUFÓN DE NADIE, ES DECIR, NO SER CHUPAMEDIAS O SERVIL. Igual al caso 4.
  6. DISENTIR DE LA OPINIÓN DESACERTADA EXPRESADA POR ALGUIEN CON PODER CULTURAL. Esto da origen a enemigos gratuitos prepotentes: usan su poder para enfrentar o dañar a quien no lo ha favorecido con su opinión. Se relaciona con el caso 4 igualmente. 
  7. NO FELICITAR A UN ESCRITOR QUE OBTUVO UNA PREMIACIÓN CON TRUCOS, TRÁFICO DE INFLUENCIAS Y MAÑAS. Motiva la aparición de enemigos gratuitos que te observan con pérfidas miradas, asumiendo la crítica del silencio ante cualquier logro obtenido por ti.
  8. NO PRESTARSE PARA SER CÓMPLICE EN ACTOS DE CORRUPCIÓN: INVOLUCRARSE EN CONCURSOS Y PROYECTOS EDITORIALES MANIPULADOS, POR EJEMPLO. Los hombres honestos corren el riesgo de ser calumniados y desacreditados por ser piedras en el camino de los corruptos.  
  9. DEJAR FUERA DE UNA SELECCIÓN LITERARIA, DE UNA ANTOLOGÍA, A UN ESCRITOR MEDIOCRE, PERO CON PODER CULTURAL O CON INFLUENCIA POLÍTICA O CON CIERTO POSICIONAMIENTO SOCIAL. Aquel que —impulsado por una autovaloración exagerada o por una cuestión de ego inflado— se considera injustamente excluido, automáticamente será un enemigo gratuito del antólogo denostando la labor de selección por cualquier medio.
  10. NEGARSE A PROMOVER A UN AUTOR CUYA OBRA LITERARIA RESULTA SER ALTAMENTE MEDIOCRE, DEFICIENTE. Varias de las explicaciones anteriores podrían aplicar aquí: la 7 y la 9, por ejemplo.

Al final de su carta

Al final de su carta Rengifo Llagaria se refiere a las numerosas islas de poder integradas por escritores cuyos motivos para congregarse son muy distintos a los que impulsaron, en los años 60 del siglo XX, a aquellos escritores que conformaron los ya históricos grupos literarios «Arte y Liberación» (1962), «Frente Cultural» (1965), «El Puño» (1966), «La Isla» (1967), «La Antorcha» (1967) y «La Máscara» (1968). Estos escritores sesentistas fueron impulsados por principios básicamente ideológicos, no personales, y su accionar en el mundo literario-cultural estaba orientado a la consecución del bienestar colectivo, no individualista. ¡Pensaban en plural! «Actualmente los escritores se mueven de una isla de poder hacia otra en función de conveniencias casi siempre extraliterarias», señala Rengifo en su misiva. 

En un próximo artículo posiblemente toque ese odioso tema de las islas de poder, pero, por ahora, me limito a compartir con mis lectores los dos párrafos siguientes de la carta-documento de Rengifo Llagaria:

«Geográficamente un archipiélago es definido como una serie de islas agrupadas en un espacio marítico de cierta extensión. Estableciendo un símil con la realidad cultural dominicana, hemos identificado las islas de poder que conforman el ARCHIPIÉLAGO CULTURAL DOMINICANO, cuyo centro se encuentra en la ciudad capital de Santo Domingo. Son varias las razones que explican la integración de cada una de esas islas: razones políticas, razones económicas, nombradía socio-literaria o todas esas razones combinadas. En ese archipiélago, algunos escritores suelen tener influencia (o participación) en más de un grupo o isla. Son verdaderas salamandras: “cambian de color al sesgo de sus intereses”, como bien escribió Freddy Prestol Castillo en el prefacio de su novela El Masacre se pasa a pie.

Algunas de las islas de poder están enquistadas en instituciones (en el sector privado y en el sector público) o son simplemente grupos o teams, aparentemente desvinculados del poder cultural oficial, pero en la práctica no es así, porque inevitablemente el tráfico de influencia en ese plano casi siempre se da, lo cual ya es parte de la cultura política dominicana. Son como organizaciones políticas y los escritores que los integran se comportan como políticos tradicionales». 

Rengifo nos cuenta de las reacciones sobre su catálogo

En su carta Rengifo también me cuenta que antes de enviarme su curioso catálogo, resultado de sus agudas observaciones en torno a la vida literaria en la República Dominicana, el mismo le fue enviado a varios de los escritores que aparecen en mi directorio de whatsapp (¡cuánta osadía!) y que recibió opiniones favorables. Cito algunas de esas opiniones, con las que él manifiesta en su misiva estar muy complacido: 

  1. «El texto que compartes expone una realidad compleja del ámbito literario dominicano, donde el ego, la envidia y la incapacidad de manejar críticas constructivas pueden generar conflictos y enemistades gratuitas. Ante este panorama, cuidar nuestra salud emocional es esencial para preservar el equilibrio y seguir adelante con nuestros proyectos creativos. […] Finalmente, como sugiere el texto de Llagaria, ser auténtico y honesto inevitablemente genera tanto admiración como rechazo. Pero perseverar, priorizando tu paz interior y tu amor por las letras, es el mejor camino para enfrentar este “campo minado” literario sin perder tu esencia ni tu salud emocional».
  2. «Estoy totalmente de acuerdo con las palabras introductorias del autor de ese decálogo y su contenido. Produce risa, pero risa de dolor, de pena, de asco, el verse juzgado, etiquetado y excluido todo aquel que se salga de los cánones de la mediocridad y la envidia. Me he identificado con ese decálogo: en carne propia».
  3. «Uno se ríe, pero es verdad. Mantener a la vista y ceñirse a este curioso decálogo nos pone en riesgo de caer en el ostracismo, pero al mismo tiempo, paradójicamente, nos protege. Es fundamental hacer uso de esos límites para cuidar nuestra obra y nuestro quehacer».
  4. «Ese decálogo viene siendo un análisis psicosocial aplicado al mundo literario dominicano en la Isla. Merece ponerle atención de manera objetiva, pues refleja males que afectan muy negativamente el quehacer literario en nuestro país y, sobre todo, las relaciones entre los escritores».
  5. «¡Este decálogo es un excelente regalo navideño! ¿Habrá algún país en el mundo donde no sea así?»

Conclusiones

a) El enemigo gratuito se mueve como fantasma; no puedes verlo porque se oculta tras la falsa máscara de un amigo verdadero: es un enemigo con ojos felinos en la oscuridad; se mueve como un espía, como detective encubierto, siempre indagando sobre ti. Identificarlo sin que él lo sepa es de gran utilidad, pues de seguro que detrás de él otros se ocultan: los enemigos gratuitos forman red, no actúan solos.

b) La verdadera amistad, que es la extensión de la familia, no es cuestión de cantidad. Si poseo 3 ó 4 amigos auténticos poco me importará tener miles de enemigos gratuitos. Estos, a resumidas cuenta, son enemigos de sí mismos, pues, por ser enfermos espiritual y emocionalmente, sufren; y por ser víctimas de la envidia y de la impotencia viven sumidos en un infierno que los quema por dentro.____ 

 *Ver: “Salmo” 38: 19-20, en la «Biblia».

Autor: Miguel Collado.

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