RESUMEN
El Coronavirus hizo su aparición y su estreno destructor en el teatro de la humanidad en la lejana provincia china de Wuhan.
Los estruendosos ruidos destructores de este virus se han propagado y difundido por el mundo a la velocidad de un relámpago.
Ese virus comenzó siendo un problema chino pero ya es un problema del mundo al alcanzar la categoría de pandemia de acuerdo a la OMS.
Todo parece indicar que este letal virus no ha surgido por generación espontánea, por lo que no ha sido fortuita su aparición sobre la faz de la tierra y de los humanos.
Se trata de un virus creado en laboratorio en el contexto de la guerra comercial.
¿Quién lo creó y para qué? Rusia ha responsabilizado a Estados Unidos, en la era de Trump, de haber inventado este diabólico virus.
Se dice que se inventó en Estados Unidos y que se fueron a probarlo en la lejanísima provincia de Wuhan.
Lo que nunca calcularon los progenitores de este virus es que causaría daños letales a la humanidad y a la economía mundial al propagarse y difundirse con una furia fuera de serie por todo el planeta Tierra.
En principio se dice que se le quería hacer daño a China Popular en el contexto de la guerra comercial, es decir, lo que no se pudo lograr por el camino sinuoso de la guerra comercial frente a China Continental, se trató de lograr por el lado de este mortífero y destructor virus.
Pero como paradoja de la historia mientras en China Popular la intensidad del virus, en cuanto a su velocidad de propagación y difusión, ha comenzado a disminuir, ahora es que esa intensidad ha comenzado a aumentar en el resto de los países del mundo.
Al lado de la triste historia de este virus se habla de que se inventó este virus para hacer billonarias a determinadas multinacionales de la industria farmacéutica en el mundo, sobre todo, de Estados Unidos y de la misma China Popular.
El hecho cierto es que los que inventaron el virus y los que no están sufriendo las terribles consecuencias y efectos que se derivan de la circulación de este virus por el escenario del mundo y de la humanidad.
La globalización como proceso, no obstante sus grandes debilidades, pecados y defectos intrínsecos como el agudísimo problema de la desigualdad en todos los ámbitos, tiene aspectos positivos como el libre comercio y los procesos de desarrollo científico-tecnológicos y de innovación de las tecnologías.
Ciertamente el Coronavirus se ha estado comportando en el mundo como un terremoto por encima de 10 en la escala de Richter.
El crecimiento real de la economía mundial estaba proyectado por el FMI entre 0.1 y 0.2 para este año 2020.
De seguir el Coronavirus horadando la economía mundial a tanta profundidad y calado, el camino de la economía mundial podría ser el de la recesión.
El crecimiento real de la economía de China Popular se estaba moviendo en los últimos años entre 5 y 7%.
Ahora, producto del impacto demoledor del Coronavirus, el crecimiento real de la economía china tal vez se sitúe entre 1 y 2%.
Las expectativas de crecimiento para la economía estadounidense no son halagadoras aún cuando las tasas de interés han sido reducidas vía la reducción de la tasa de interés de política monetaria de la Reserva Federal, aparte de la desaceleración del crecimiento que estaba viviendo la economía estadounidense.
Más que de demanda, el Coronavirus es y representa en el plano de la economía un verdadero problema de oferta: creación y desarrollo de la vacuna para conjurar el Coronavirus
El turismo, el comercio internacional, las bolsas de valores y los commodities como el petróleo se han estado desplomando y contrayendo como consecuencia de los impactos demoledores del Coronavirus en el mundo. Pero también el Coronavirus está representando un duro golpe para la aviación civil.
Producto del pánico que ha generado en la población la propagación del Coronavirus la gente está acudiendo en masa, sobre todo la clase media y la clase alta, a abastecerse de alimentos y de medicamentos. Pero este efecto positivo del virus sobre la industria alimentaria y la agropecuaria no compensa, jamás, los efectos negativos del Coronavirus sobre la inmensa mayoría de los sectores de la economía.
Una economía desarrollada o no resiste por dos o tres meses que su gente esté permanentemente encerrada en las cuatro paredes de sus viviendas, que nadie pueda entrar al país y que nadie pueda salir del país y que solamente estén abiertos los supermercados, las farmacias y las estaciones de expendio de combustibles.
En un contexto así no hay manera de que ninguna economía en el mundo pueda crecer. Pero no es solo que una economía no puede crecer, es que es muy difícil, por no decir imposible, que una economía sobreviva a una situación de parálisis casi total.
Las extremas medidas que ha tomado Italia tal vez son buenas para contrarrestar o detener la difusión del virus, pero actúan o se mueven en la dirección contraria de la ruta del crecimiento económico y del desarrollo económico y social.
El problema crucial que se le presenta a las naciones, a los Estados, a los gobiernos y a la humanidad es cómo conciliar los objetivos de detener la propagación y la difusión del Coronavirus con los objetivos del crecimiento económico y del desarrollo económico y social.
El Coronavirus como pandemia no solo representa una inevitable amenaza a la salud de la población, sobre todo a los envejecientes y a los diabéticos e hipertensos, sino que puede sentar las bases para socavar la estabilidad social y política y la paz al golpear seriamente las economías en el mundo y los procesos de crecimiento y de desarrollo económico y social.
Y el síndrome tan envolvente del Coronavirus nos invita a reflexionar y plantear que la ciencia no debe estar al servicio, jamás, del comercio ni de la guerra, sino que siempre debe estar al servicio del desarrollo sano y multidimensional de la humanidad y también de su progreso y de su bienestar.
Ningún científico en pleno ejercicio de sus facultades mentales pudo haber creado en laboratorio este virus que constituye per se una verdadera desgracia para la humanidad.
AUTOR: VÍCTOR MANUEL PEÑA
