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31 de marzo 2026
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OpiniónDaniel García SantanaDaniel García Santana

El consumo es atacado por el conflicto

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RESUMEN

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Aunque no debemos dejarnos arropar por el pesimismo, sí es necesario empezar a ser cautos en la adquisición de bienes, como un nuevo vehículo u otros artículos, ante los nubarrones que se ciernen sobre la economía debido al conflicto en el Medio Oriente.

La economía global está a punto de ser golpeada por el desequilibrio en los precios del petróleo, a lo que podrían sumarse otros insumos primarios si se extiende la guerra, marcada por intereses particulares entre Estados Unidos, Irán e Israel.

Frente a este panorama incierto, es preciso realizar compras inteligentes e incluso priorizar el ahorro, para estar más holgados en el “tiempo de las vacas flacas”, que esperamos no llegue con fuerza a los bolsillos de los dominicanos.

No es momento de aumentar el consumismo en bienes secundarios como vehículos, casas o ropa, sino de priorizar lo esencial para enfrentar una posible inflación importada con mayor tranquilidad.

En tiempos como este, ahorrar por lo menos el 10% de los ingresos, ya sea por salario u otras fuentes, deja de ser una recomendación para convertirse en una necesidad.

También es momento de adaptar el consumo alimenticio, optando por productos de gama media o baja, para evitar que en el futuro satisfacer las necesidades básicas se convierta en una misión imposible debido al alza en los precios.

Reducir los gastos en diversión de fin de semana debe estar en la mente de todos. Hoy puede parecer un sacrificio menor, pero mañana podría marcar la diferencia entre estabilidad y dificultad económica.

Ahora más que nunca conviene “usar una lupa” para vigilar los llamados gastos hormiga, esos pequeños desembolsos diarios que muchas veces pasan desapercibidos, pero afectan significativamente el presupuesto.

Se debe vivir el presente con plenitud. Sin embargo, es prudente actuar con cautela para que el futuro inmediato no nos encuentre “asando batata” para cubrir necesidades básicas ante una posible carestía de productos y servicios si el conflicto bélico se prolonga.


Por Daniel García Santana

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