EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Dentro de las decenas de Comisiones con las que cuenta la Cámara de Diputados, se encuentra el Consejo de Disciplina, un equipo especial de legisladores que tiene como labor sancionar, aprehender e investigar a los congresistas que se vean envueltos en actos contrarios a su labor como representantes legislativos.
Según el reglamento interino de la Cámara de Diputados, este equipo es un organismo encargado de conocer las faltas cometidas por los diputados en el ejercicio de sus funciones. En caso de que un legislador se vea envuelto en un acto irregular o que vaya en detrimento del mismo Congreso Nacional, el Consejo de Disciplina deberá hacer las indagatorias de lugar y rendir ante el hemiciclo un informe culpando o descargando de culpa al congresista señalado, y aunque la casa legislativa lleva múltiples casos de inconductas y actos irregulares, el equipo disciplinario no ha rendido informes ni resultados.
El más reciente caso de inconducta se produjo en plena sesión ordinaria de los diputados, cuando Pedro Botello y el presidente de la Cámara Baja, Alfredo Pacheco, protagonizaron un fuerte enfrentamiento verbal donde se llamaron uno al otro: corrupto, ‘lambón’, cuatrero, delincuente y pendejo.
Esta acalorada discusión se efectuó porque el proyecto del 30% no fue incluido en la agenda de ese día, lo que generó la furia de Botello que concluyó con el citado enfrentamiento.
Sin embargo, aunque el reglamento de la Cámara de Diputados ordena al Consejo de Disciplina aplicar sanciones en caso de ultraje verbal entre los congresistas, el equipo aún ha discutido este enfrentamiento entre Botello y Pacheco y no ha arrojado ningún resultado.
Asimismo, las protestas que exigen la entrega de un 30% de los fondos de pensiones a los trabajadores han concluido en cuestionados comportamientos. El diputado Botello ha encabezado todas las manifestaciones y aunque no se ha podido confirmar su participación directa en los apedreamientos al Congreso y en el lanzamiento de bombas lacrimógenas, el Consejo de Disciplina tampoco ha arrojado respuestas claras.
De estas manifestaciones, las dos que ocuparon portadas y viralización en las redes sociales ocurrieron en octubre del año pasado y el pasado mes de febrero. En ese entonces, el Consejo de Disciplina abrió una indagatoria para confirmar o descartar la participación directa de Botello, pero a más de seis meses, tampoco se tienen resultados.
Otro caso que el Consejo de Disciplina ha mantenido en el limbo es la supuesta agresión del diputado Sadoky Duarte a una agente policial, un hecho sucedido el pasado mes de diciembre y del que aún el Consejo de Disciplina no ha lanzado una conclusión.
A estos sonados casos se suman otros de más data como los enfrentamientos verbales en plena sesión entre la expresidenta de la Cámara de Diputados, Lucía Medina y el reformista Botello; los disparos en el hemiciclo, los enfrentamientos con vasos de cristal que llevaron al personal de la institución a ofrecer bebidas en vasos desechables y los presuntos involucramientos en narcotráfico de varios diputados a lo largo de las legislaturas.
Pero el reglamento de la Cámara de Diputados no sólo ordena sancionar a los diputados por las referidas inconductas y actos ilícitos, sino que también establece castigos para los diputados que dejen de asistir a las sesiones sin excusas motivadas, acción recurrente entre los legisladores que ha llevado al presidente del órgano a cerrar reuniones por falta de quorum.
Este Consejo de Disciplina está dirigido en la actualidad por el diputado perremeísta Jesús Manuel Sánchez, quien en reiteradas ocasiones ha mostrado su interés en investigar algunos de los actos mencionados en este escrito y ha dicho que recolectó las evidencias necesarias para presentarlas ante el pleno, pero no ha cumplido con esta promesa, dejando así al Consejo de Disciplina como un organismo que no arroja resultados.




