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13 de febrero 2026
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OpiniónFlorentino Paredes ReyesFlorentino Paredes Reyes

El caso Senasa y los organismos de control que fallaron

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RESUMEN

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En República Dominicana la corrupción no es nueva, es tan vieja como las mañas que sociológicamente nos definen. Sin embargo, en búsqueda de atajarla, controlarla o mantenerla a raya, se han creado un conjunto de instituciones que, en la medida que han sido burladas, han dado paso a otras con funciones similares, pero igual de inoperantes.

El caso más reciente de insolvencia de los organismos anticorrupción, lo constituye el SeNaSa. Aquí no sólo fallaron los sobornados, sino quienes debieron velar por que tal desfalco, no se produjera.

La primera denuncia pública de lo que estaba pasando en Senasa, vino de un medio de comunicación, motivada por las constantes indignaciones de los contribuyentes, ante la falta de servicios y los consumos injustificados, cuando acudían a los centros de salud. El pueblo acude a los medios, cuando ha agotados los mecanismos de rigor sin respuesta satisfactoria y, como forma de desahogo, expresa su inconformidad públicamente.

¿Por qué los organismos de control no detectaron el problema a tiempo?

El Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS), que tiene entre sus objetivos garantizar protección social y oportuna contra los riesgos de vejez, discapacidad, sobrevivencia, enfermedad y riesgos laborales, no investigó los cientos de quejas de los afiliados que fueron a sus oficinas. Enfangados en una burocracia estéril, hicieron caso omiso a las denuncias, toda vez que las mismas afectaban a un hombre cercano al presidente. Un compañero de partido como el Dr. Hazim.

La Super Intendencia de Salud y Riesgos laborales (Sisalril) tampoco despertó de su letargo ante la gran cantidad de procesos médicos que se estaban llevando a cabo de manera ficticia, quien a su vez debió alertar a los demás organismos del Estado para tomar medidas. Mientras Senasa cerró el año 2024 con un déficit presupuestario de más de 8 mil millones de pesos, ni el Ejecutivo ni el Legislativo, que son quienes discuten y aprueban las partidas presupuestarias de cada año, inclusive el ministro de Salud, se percataron de la hemorragia económica que tenía esa dependencia.

La Dirección General de Contrataciones Públicas (DGCP), dependencia del Ministerio de Hacienda, encargada de diseñar y recomendar las políticas, normas y procedimientos que rigen el sistema de compras y contrataciones de bienes y servicios, no encontró nada extraño en los contratos de Senasa que, pagaba por unos servicios que no recibía, en perjuicio del Estado Dominicano. Tampoco validaron las licitaciones donde empresas ganaron unos concursos multimillonarios, sin que se sepa contra quienes resultaron vencedores.

El ministerio de Hacienda órgano responsable de elaborar, ejecutar y evaluar la política fiscal, que comprende los ingresos, los gastos y el financiamiento del sector público y asegura su sostenibilidad en el marco de la política económica del Gobierno, tampoco reaccionó ante el descuadre económico que presentó Senasa bajo la administración del Dr. Hazim.

El Departamento Nacional de Inteligencia (DNI), órgano que debe vigilar las andanzas de cualquier dominicano, sin importar su estatus social o económico, no vigiló al Dr. Hazím cuando recibió dinero en efectivo por unos mil millones de pesos en villas y restaurantes. Un hombre así, cercano al presidente, debió estar vigilado permanentemente, ya que pudo poner en riesgo la integridad del primer mandatario, como lo ha hecho ahora a nivel de imagen.

El patrimonio de Senasa

 

, la entidad que otorga seguro de salud a millones de afiliados experimentó un deterioro en solo un año, pasando de un positivo superior a RD$2,900 millones, en 2023, a un patrimonio negativo de RD$14,538 millones en el 2024, sin que nadie se diera cuenta. ¿Complicidad o verdadero desliz de los organismos de control?

Siendo menos ingenuos, pudiéramos pensar que en tal anomalía financiera está envuelto medio gobierno de Luis Abinader, que esos cuartos fueron empleados en la campaña del 2024 y que el Dr. Hazim no actuó por cuenta propia. No es posible que, con la meticulosidad con que se maneja Compras y Contrataciones (por poner un caso) se hayan autorizado y ejecutado tales contratos.

Podemos inferir que aquí hay gente cobrando por una función que no cumplen y, les puedo poner como ejemplo el caso Senasa y los organismos de control que fallaron.

Por: Florentino Paredes Reyes.

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