El carisma en la política

Por Daygorod Fabián Sánchez sábado 27 de agosto, 2022

A menudo se escucha decir que tal o cual líder político es carismático. Usamos este criterio y lo escuchamos en todo tipo de tertulias sin detenernos a pensar, en verdad qué estamos diciendo.

 

Los medios de comunicación han colaborado con el incremento de los efectos de esta característica. Ahora el líder político a través de los medios y las redes sociales tiene la capacidad de llevar sus ideas y su carisma a sus seguidores sin la necesidad de convocarlos físicamente.

 

Recordemos que antes de la proliferación de los medios y redes verle la cara o tener algún contacto con los líderes políticos era muy difícil, quizás una o dos veces durante toda la vida. Hoy en día eso cambió.

 

Los medios han llevado esa cualidad o don natural de atraer las demás personas a nuestra presencia (el carisma) a un nivel de banalización donde la imagen termina valiendo más que lo que se dice. Por eso cuando hay debates políticos televisados el cómo se ve el líder político más lo llano de sus planteamientos termina convenciendo al elector, sin éste profundizar y analizar si existe una base teoría que sustente lo expuesto.

 

De lo dicho anteriormente es que antes de un debate o el planteamiento de una idea, el líder político pasa por un proceso de difusión mediática que a veces cuesta más que la misma campaña, para que finalmente la gente esté lista para oír, leer o ver al exponente.

 

Por este motivo los partidos más que promover la organización, su engranaje y su ideología promueven la imagen de su máximo líder, para potenciar el carisma de éste y no las posibilidades del partido como estructura.

 

Pero para lograr eso, ese líder debe tener un aura excelsa, superior a lo común, para que pueda funcionar la proyección de su imagen.

 

Esa aura debe ser secundada por el colectivo y reconocerla como superior, para que lo puedan seguir.

 

Por Daygorod Fabian Sánchez

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