El Caribe, nuevamente en la frontera imperial

Por José Pérez Méndez miércoles 8 de abril, 2020

Los hechos que están ocurriendo actualmente en el Caribe nos dicen que esta desdichada región amenaza con convertirse nuevamente en la Frontera de las grandes potencias económicas y militares del mundo.

Por un lado, China Continental parece dispuesta a dar la batalla para conquistar esta región para los fines de destino de productos finales y fuentes de materias primas baratas para su creciente industria, mientras que Estados Unidos de Norteamérica parece no estar dispuesto a permitir que se le despoje de lo que ellos mismos han denominado como su Patio Trasero.

Los países de esta región son muy pequeños y débiles para poder resistir la tentación y la presión de estas potencias, y solamente una respuesta como bloque podría permitirle sobrevivir a esta turbulencia sin mayores traumas.

La región luce muy complicada por la diversidad de los sistemas políticos existentes y esto a su vez dificulta que haya una efectiva integración en un bloque como lo requieren las circunstancias.

El mosaico de gobiernos de Izquierda, de centro y de derecha, con la consecuente falta de un liderazgo regional fuerte, hace cada día más difícil que esta región pueda integrarse para contener y resistir la embestida de estas grandes potencias en su afán de lucharse de las ventajas comparativas que posee esta región.

Le corresponde a la CELAC asumir el rol unificador y defensor de esta región, pero repito hace falta liderazgo en la región.

Además de China y de USA, hay que agregar el interés de Rusia en inmiscuirse en esta estratégica región del caribe como parte de sus esfuerzos expansionistas.

Los Estados Unidos enfilan sus cañones hacia Venezuela y amenazan con derrocar el actual gobierno de corte socialista mientras que tratan de desestabilizar a otros de centro derecha de la misma región.

El escándalo ODEBRECH, cuyo epicentro se ubica en USA, provocó una gran sacudida del árbol político de esta región que se llevó de paso a muchos líderes de la misma, dejando vacíos de liderazgos.

En realidad, lo que importa no es la orientación ideológica de quienes gobiernan sino a quién le compran y a quién le cogen prestado.

Si estos países estuvieran bien integrados y tuvieran liderazgos fuertes pudieran capitalizar para su beneficio el interés de las potencias, pero como ya sucedió antes en la Era de la Conquista y luego en la Era Imperial, serán las potencias las que se beneficiarán de ellos.

El Caribe vuelve a ser la frontera donde se enfrentan las grandes potencias y son estos pobres países los que pagarán con su inestabilidad, su sangre y su sacrificio, las ansias de lucro de las grandes potencias, repartiéndose los territorios de la misma manera que ya lo hicieron antes.

Por  José Pérez Méndez

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