RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El carbón representa el 25 por ciento de la energía primaria mundial, será el sucedáneo del petróleo en las dos décadas restantes de esta centuria y es la fuente energética más abundante de que dispondrá la humanidad para satisfacer sus necesidades de energía en los próximos tres siglos.
Los datos los aportó el experto español Antonio del Valle Menéndez Egocheaga, ingeniero de minas, en una disertación que pronunció el pasado viernes en el auditorio de la facultad de Ciencias Médicas de la UASD.
Una noción de que el carbón constituye la más abundante fuente de energía existente en la tierra se deriva del hecho de que en el 1977 la demanda mundial fue de 2,490 mil millones de toneladas que se suplieron con la producción de ese mismo año solamente.
El especialista español demostró un dominio extraordinario de la crisis energética y de sus implicaciones en la economía mundial.
Citó una cantidad de datos verdaderamente impresionantes sobre la producción, explotación, comercialización, extracción y distribución geográfica del carbón Dijo que la República Popular China cuenta con las mayores reservas de carbón, con una cantidad aproximada de 1.438 mil millones de toneladas con una densidad de 653 mil toneladas por kilómetros cuadrado.
Le siguen en riqueza carbonífera la Unión Soviética, los Estados Unidos, Canadá, Australia, Sudáfrica, Polonia, Inglaterra y Alemania. China. la Unión Soviética y los Estados Unidos acumulan el 60 por ciento de la producción mundial.
Menéndez del Valle consideró que la crisis energética es uno de los componentes principales de la actual crisis económica mundial, originada por el paso de una etapa de costos petroleros decrecientes a una de precios crecientes, como la que en estos momentos está creando conflictos económicos tan agudos y preocupantes.
Otros de los resultados de la crisis es la posición energética de los Estados Unidos de Norteamérica «cuyo desequilibrio exige la exploración de otros yacimientos e impulsar otras fuentes, como son las del carbón».
Citó como uno de los pronósticos más exhaustivos que se han hecho del panorama mundial con motivo de la crisis petrolera el que redactó en Londres en 1978 la Comisión Trilateral.
INTERRUPCIÓN BRUSCA
Según las estimaciones hechas en ese documento, en 1983 los países industrializados, con economía de mercado, serían víctimas de una interrupción brusca en las importaciones de petróleo.
La segunda conclusión apunta que hasta 1990 la situación se caracterizaría por una crisis financiera en Occidente que sería la consecuencia de la disminución del crecimiento económico, y la tercera que cerca del año 2.000 los países occidentales se verán amenazados por una subida fulminante en los precios del petróleo.
Para atenuar ese impacto en las economías será necesario ahorrar energía, aumentar la producción de carbón v la expansión de la energía nuclear.
Después será necesario desarrollar las fuentes no convencionales de energía como la geotérmica, la solar y otros productos de aleaciones nucleares.
Dijo que a partir del 1973, cuando se registró el primer aumento sustancial en el aumento del barril de petróleo, se ha desarrollado una actividad sin precedentes para proponer fórmulas, sistemas y políticas que permitieran a la sociedad afrontar la situación cada vez más compleja y en consecuencia muy difícil de entender por el ciudadano común.
«Sin embargo -subrayó- quedaba claro desde el principio que ya no se dispondría de energías abundantes y baratas».
Al final de su exposición, riquísima en datos estadísticos mundiales, Del Valle Menéndez hizo una pormenorizada explicación de la contribución que le está reservada al carbón para satisfacer parte de las necesidades energéticas de la humanidad.
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