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20 de enero 2026
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OpiniónMiguel ColladoMiguel Collado

El asesinato de las Mirabal como tema en la literatura y en el cine

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RESUMEN

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Las Mirabal en la ficción literaria y en cine

El asesinato vil de las hermanas Mirabal, ocurrido la noche del 25 de noviembre de 1960, comenzó a ser tema en la literatura dominicana dos años después. Lo ha sido, desde entonces, para poetas y para narradores. Tanto en la literatura de ficción como en el cine la lucha heroica librada contra la tiranía trujillista por Las Mariposas ―nombre secreto de Minerva en su clandestinidad política― ha fascinado a los creadores. La bibliografía en este aspecto es extensa. Sin pretender ser exhaustivos, reseñamos a continuación algunos trabajos a manera de muestra bibliográfica.

Quizá la primera de las publicaciones en la que aparece un texto elegíaco rindiendo tributo a la memoria de esas tres mártires es la obra 4 poemas heroicos: un ensayo-discurso (1962), editada bajo el cuidado de Aída Cartagena Portalatín, quien dirigía las Ediciones Brigadas Dominicanas. Marcio Veloz Maggiolo es el autor del texto poético “Salmo heroico a las hermanas Mirabal” recogido en ese volumen. Transcribimos un fragmento:

 

Vedlas. ¿Flotan o no?… Visión de oro,
las Mirabal no han muerto.
Visión de eternidad,
las Mirabal perennes”.

Sonido de la patria,
su nombre es como un himno
que aprendan los niños,

que aprendan los pájaros,
que murmuran los ríos
las rocas polvorientas,
el polvo mismo
”.

 

En 1995 la novelista dominicana Julia Álvarez se inspiró en las Mirabal para escribir su exitosa novela En el tiempo de las mariposas, llevada al cine en 2001 bajo la dirección del director español Mariano Barroso. En la novela La fiesta del Chivo (2000), del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, el asesinato de tres de las cuatro hermanas Mirabal es un referente dentro de la historia contada, desde la perspectiva ficcional, por el brillante narrador y ensayista peruano. En el capítulo IX aparece el personaje Antonio Imbert, uno de los conspiradores contra el tirano, haciendo un recuento de los crímenes cometidos por el régimen, incluyendo el de las Mirabal:

Y, el 25 de noviembre de 1960 ―Imbert sintió aquel aguijón en el pecho, inevitable cada vez que recordaba el lúgubre día―, el asesinato de las tres hermanas, Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, y del chofer que las conducía, en La Cumbre, en lo alto de la cordillera septentrional, cuando regresaban de visitar a los maridos de Minerva y María Teresa, encarcelados en la fortaleza de Puerto Plata” (p. 190).

En 2005 esa novela fue llevada al cine bajo la dirección del también peruano Luis Llosa. En ella actúa el actor dominicano Pericles Mejía, quien desempeña el rol de Joaquín Balaguer, intelectual al servicio de la dictadura trujillista. Otros montajes cinematográficos basados en el asesinato de las Mirabal son: Oriundos de la noche (2007), docu-drama dirigido por el español Javier Balaguer; Crimen (2008), dirigida y escrita por el cineasta dominicano Etzel Báez; y Trópico de cáncer (2009), del director dominicano Juan Deláncer. En esta última película hace de Minerva Mirabal la famosa actriz domínico-estadounidense Michelle Rodríguez.

En 1999 Fiume Gómez Sánchez editó la antología poética Minerva, Patria y María Teresa: Heroínas y mártires (1999). Hay poemas de Aída Cartagena Portalatín (“Elegía sexta”), Grey Coiscou Guzmán (“Carta elegía final”), Abelardo Vicioso (“A las hermanas Mirabal”), Pedro Mir (“Amén de mariposas”), Virgilio Díaz Grullón (“Desde un hosco silencio”), Carmen Natalia Martínez (“Oda heroica a las Mirabal”), Juan Sánchez Lamouth (“Elegía en memoria de las hermanas Mirabal”) y Tomás Castro (“Las trenas de la entereza”), entre otros. “Elegía en memoria de las hermanas Mirabal”.

A continuación, transcribimos la hermosa pieza épica de Sánchez Lamouth, contenida en su libro El pueblo y la sangre (1963):

Cayeron tres estrellas detrás de la montaña
con un ramo de Patria entre las manos,
hoy se abren todos los corazones para sentir la flor de sus recuerdos.
Oh, innumerable forma de la muerte,
mejor hubiera sido en vez de la masacre
que ese antillano mar hubiese hundido este poco de América.
Silencio, escuchemos la sangre como baja tocando
el cuerpo de los muertos,
Minerva, María Teresa y Patria supieron perfumar nuestra bandera.
Llanto y luz a las modernas combatientes,
llanto y luz en las orillas de los ríos,
llanto y luz mirando los tractores que desentierran
mártires bajo las hojas secas.
Veo desde la zona agrícola caer el verde jugo,
veo allende los límites del cielo bajar dolor al semillero
humano del barranco.
¡Oh, vórtice de sacrificio!
¡Oh temblor de la carne que ve fugarse el alma!
¡Que hermoso su holocausto para echarle las bases a la nueva República!
La jornada fue allí y allí la muerte profanó el bienestar cordillerano.
Casi en gigante voz quisiera hablarle al mundo de este crimen,
para que hasta la tierra se pusiera de duelo,
para que el corazón se interesase por ese poco gris de la hora grave,
para que el pájaro y la flor le dolieran más al arte
cuando se empieza a hablar de los sepulcros;
ya pasado el banquete de la sangre, Minerva, María Teresa y Patria
continuaron en espíritu luchando por la Patria verdadera.
Allí está la fogata del pueblo,
ya crecerá el futuro nuevamente perfecto;
el coro de los mártires aún esperan las notas del clarín justiciero;
pregunté muchas veces por sus sueños natales,
pregunté muchas veces cómo verían sus ojos el tiempo de la sangre,
hoy tres ramas de laurel aroman el silencio de las inmolaciones,
tres banderas adornan el baluarte del tiempo,
tres antorchas alumbran el dolor de la Patria.
Avancemos, ellas no se detuvieron cuando los años decían
incendio, sangre, muerte.
Oh, sitio del martirio. Horeb de salvación de nuestra historia.
No cayeron,
ascendieron a las razones blancas del perfume, al solar de los Héroes,
no se puede dudar que en aquel momento,
dolor tuvieron todas las aldeas.
Inmoladas muchachas, dormid en paz,
ya desde su sangre florecerá la patria verdadera,
se encenderá la llama verdadera,
veremos los caminos verdaderos;
¡üh, ignominia y dolor en la República
donde las Mirabal fueron estrellas!
La sangre de la Patria está junto a la sangre de las muchachas-héroes,
frente a los campos, los campanarios, los arco iris y las enredaderas.
¡Qué descuelguen sus trinos los ramajes
y de repente el mar se torne hoguera!
repudiando este crimen que no cabe en la historia
y ha llenado de luto los caminos de América
.

De Aída Cartagena Portalatín, “Elegía VI”, texto contenido en su poema La tierra escrita: elegías (1967):

Era noche de noviembre
Allá arriba en la montaña
Por un camino al abismo
El Tirano de la Muerte
Seguía a las tres hermanas

Junto a dulce claro arroyo
Con olor junco y musgo
Sombras, fantasmas, desvelos

Sin luz en aquel silencio
Fueron inmoladas ellas
Sin socorro, sin defensa
Cayeron las tres hermanas
Para levantarse luego
En un caballo de hierro
Viajó esa noche la muerte
El jinete era el Tirano
¡Música, tambor, bandera!
¡No muere la libertad!
Levantadas para siempre
Cayeron mártires Patria, Minerva, María Teresa!

 

Y del Poeta Nacional de la República Dominicana, Pedro Mir, el emblemático poema “Amén de mariposas”, publicado en 1969:

 

Primer tiempo

1

Cuando supe que habían caído las tres hermanas
Mirabal
me dije:
la sociedad establecida ha muerto.

(Lapislázuli a cuento de todo emblema ruidoso
mentís en A referido a un imperio en agonía
y cuanto ha sido conocido desde entonces
me dije
y cuanto ha sido comprendido desde entonces
me dije
es que la sociedad establecida ha muerto)

Comprendí
que muchas unidades navales alrededor del mundo
inician su naufragio
en medio de la espuma
pensadora
y que grandes ejércitos reconocidos en el planeta
comienzan a derramarse
en el regazo de la duda
pesarosa.

Es que
hay columnas de mármol impetuoso no rendidas al
tiempo
y pirámides absolutas erigidas sobre las civilizaciones
que no pueden resistir la muerte de ciertas mariposas

2

Cuando supe que tres de los espejos de la sociedad
tres respetos del brazo y orgullo de los hombres
tres y entonces madres
y comienzo del día

habían caído
asesinadas
¡oh, asesinadas!

a pesar de sus telares en sonrisa
a pesar de sus abriles en riachuelo
a pesar de sus neblinas en reposo

(y todo el día lleno de grandes ojos abiertos)

roto el cráneo
despedazado el vientre
partida la plegaria
¡oh, asesinadas!

comprendí que el asesinato como bestia incendiada
por la cola

no se detendría ya

ante ninguna puerta de concordia
ante ninguna persiana de ternura
ante ningún dintel ni balaustrada
ni ante paredes
ni ante rendijas
ni ante el paroxismo
de los progenitores iniciales
porque a partir de entonces el plomo perdió su rumbo
y el sentido su rango
y sólo quedaba en pie
la Humanidad
emplazada a durar sobre este punto
escandaloso
de la inmensidad
del Universo

Supe entonces que el asesinato ocupaba el lugar
del pensamiento
que en la luz de la casa
comenzaba a aclimatarse
el puerco cimarrón
y la araña peluda
que la lechuza se instalaba en la escuela
que en los parques infantiles
Se aposentaba el hurón
y el tiburón en las fuentes
y engranaje y puñal
y muñón y muleta
en los copos de la cuna
o que empezaba entonces la época rotunda
del bien y del mal
desnudos
frente a frente
conminados a una sola
implacable definitiva
decidida victoria
muerte a muerte

¡Oh asesinadas!
No era una vez
porque no puedo contar la historia de los hombres
que cayeron en Maimón
y Estero Hondo
a unos pocos disparos de Constanza
en el mismo corazón del año de 1959
puesto que todo el mundo sabe que somos el silencio
aun en horas de infortunio

No era una vez porque no puedo contar la historia
de este viejo país del que brotó la América Latina
puesto que todo el mundo sabe que brotó de sus
vértebras
en una noche metálica denominada
silencio

de una vértebra llamada Esclavitud
de otra vértebra llamada Encomienda
de otra vértebra llamada Ingenio

y que de una gran vértebra dorsal le descendió
completa
la Doctrina de Monroe

No contaré esta historia porque era una vez no
la primera
que los hombres caían como caen los hombres
con un gesto de fecundidad
para dotar de purísima sangre los músculos de la
tierra.

La espada tiene una espiga
La espiga tiene una espera
La espera tiene una sangre
que invade a la verdadera

que invade al cañaveral
litoral y cordillera,
a todos se nos parece
de perfil en la bandera

la espiga tiene una espada
la espada una calavera.

3

Pero un día se supo que tres veces el crepúsculo
veces el equilibrio de la maternidad
tres la continuación de nuestro territorio
sobre la superficie de los niños adyacentes
reconocidas las tres en la movida fiebre
de los regazos y los biberones
protegidas las tres por la andadura
de su maternidad navegadora
navegable
por el espejo de su matrimonio
por la certeza de su vecindario
por la armonía de su crecimiento
y su triple escuela de amparo
habían caído en un mismo silencio asesinadas
y eran las tres hermanas Mirabal
¡oh asesinadas!
entonces se supo que ya no quedaba más
que dentro de los cañones había pavor
que la pólvora tenía miedo
que el estampido sudaba espanto
y el plomo lividez
y que entrábanos de lleno en la agonía de una edad
que esto era el desenlace de La Era
Cristiana

4

¡Oh dormidas!
¡oh delicadas!
qué injuria de meditar.

El mes de noviembre descendía sobre los hombros
como los árboles aún debajo de la noche y aún
dando
sombra.

¡Oh eternas!

El péndulo palpitaba las horas del municipio
y el pequeño reloj destilaba en silencio gota a gota
veinticinco visiones de un día llamado de noviembre.

Pero aún no era el fin
¡oh dormidas! aún no era el fin
aún no era el fin

Segundo tiempo

1

Cuando supe que una pequeña inflamación del suelo
en el Cementerio de Arlington
se cubría de flores y manojos de lágrimas
con insistencia de pabellones y caballos nocturnos
alrededor de un toque de afligida trompeta
cuando todo periódico se abría en esas páginas
cuando se hicieran rojas todas las rosas amarillas
en Dallas
Texas

me dije
cómo era presidencial
el nuevo mes de noviembre

ya millones de acres tocaron lo imposible
ya millones de acres ya millones de estatuas ya
millones
de muros de columnas y de máquinas
comprendieron de súbito
que el asesinato
no ha sido

ni un fragmento de minuto

calculado solamente para las cabezas semicoloniales
y sustantivas
de las tres hermanas Mirabal

sino

que este inédito estilo de la muerte
producto de las manos de los hombres
de manos de hermanos
(para todo el siglo)
muerte sana y artesana
(para todo el mundo)
provista de catálogo
(para todo el tiempo)
de número de serie oserial number
y venida de fuera o made in u.s.a.

fría inalterable desdeñosa desde arriba desde
entonces
esta muerte
esta muerte
esta muerte
asume contenido universal
forzosamente adscrita a la condición
del ser humano
en cuyo espectro solar figuran todas las fórmulas
personales

y todas las instancias puras

del individuo

tal

como va por la calle

como habitante de la ciudad con todo su derecho
como
continuador esencial del índice de población o séase
representante manufacturero indiferente agente de
seguros repartidor de leche asalariado guarda
campestre administrador o sabio o poeta o portador
de una botella de entusiasmo etílico donde están
convocadas todas las palabras

ciclamen platabanda metempsícosis
canícula claudia clavicémbalo
cartulario venático vejiga
trepa caterva mequetrefe
primicia verdulero postulante
palabras todas sustitutivas
palabras pronunciables
en lugar de presuntas actitudes
y todas las maldiciones y protestas
y las posiciones geométricas igual
que la rotura del sentido igual
que la rotura de una biela igual
que el desgarrón de la barriga igual
mente todo desquiciado y rom
pido todo maligno y amargo
todo reducido a sombra
y nadidad y oscuridad
y estadidad
palabras mentirosas llenas
de contenido impronunciable
y desechos del organismo
de cualquier muchacha igual
que de cualquier cachero igual
que el choque de la portezuela
del catafalco igual
fue esta universal investidura de la que no está exento
nadie nadie
ni yo
ni tú
ni nosotros ni ellos ni nadie
podridamente nadie

nadie

desde el mismo momento en que fueron golpeadas
ciertamente
profesionalmente
maquinalmente

tres de las hermanas Mitabal

hasta llegar
en punto
exactamente
al
fin fin fin
de la Era
Cristiana

(Oigamos
oigamos
esto retumba en el
más
absoluto silencio

muchas unidades navales en todos los océanos inician
su hundimiento después
de deglutir los archipiélagos
de miel envenenada
grandes ejércitos destacados en la entrada del mundo
comienzan a reintegrarse
a sus viejos orígenes
de sudor y clamor
en el seno de masas
populares

en el más
en el más categórico y el más
absoluto
silencio)

Porque
hay columnas de mármol impetuoso no rendidas al tiempo
y pirámides absolutas erigidas sobre las civi1izaciones
que no pueden resistir la muerte de ciertas mariposas

y calles enteras de urbes imperiales llenas de
transeúntes
sostenidas desde la base por tirantes y cuerdas de
armonía
de padre a hija de joven a jovenzuela de escultor a
modelo

y artilleros atormentados por la duda bajo el cráneo
cuyas miradas vuelan millares de leguas sobre el
horizonte
para alcanzar un rostro flotante más allá de los mares

y camioneros rubios de grandes ojos azules
obviamente veloces
que son los que dibujan o trazan las grandes
carreteras
y transportan la grasa que engendra las bombas
nucleares

Y portaviones nuevos de planchas adineradas
invencibles
insospechablemente unidos al rumbo del acero y del
petróleo
y gigantes de miedo y fronteras de radar y divisiones
aéreas
y artefactos electrónicos y máquinas infernales
dirigidas
de la tierra hacia el mar y del cielo a la tierra y
viceversa
que no pueden
resistir
la muerte
de ciertas
mariposas

porque la vida entera se sostiene sobre un eje de
sangre
y hay pirámides muertas sobre el suelo que
humillaron
porque el asesinato tiene que respetar si quiere ser
respetado

y las grandes imperios deben medir sus pasos
respetuosos
porque lo necesariamente débil es lo necesariamente
fuerte
cuando la sociedad establecida muere por los cuatro
costados

cuando hay una hora en los relojes antiguos y los
modernos
que anuncia que los más grandes imperios dcl planeta
no pueden resistir la muerte muerte

de ciertas ciertas
debilidades amén
de mariposas

 

En esa antología es reproducido el artículo “Las hermanas Mirabal fueron asesinadas a palos en un cañaveral” de Emma Tavárez Justo, publicado el 25 de noviembre de 1974 en la revista ¡Ahora! Emma, cuñada de Minerva, describe el abominable crimen así: “Atadas, lucharon desesperadamente forcejeando con los hombres sin rostros que las sujetaban. Los golpes caían brutales, acercándolas segundo a segundo a la muerte; sangre tibia y silenciosa corría empapando sus ropas y desprendiéndose lentamente mojaba la tierra del cañaveral. Quedaron inconscientes. Fueron llevadas al jeep y lanzadas al precipicio”.

Textos de narrativa breve cuya temática es el asesinato de las Mirabal son: Un viaje hacia la muerte (2007), de Aglae Echavarría; Las maripositas Mirabal (2007), de Johanna Goede; y Minerva Mirabal. La Mariposa (2010), de Farid Kury. Dos obras dramáticas publicadas en volumen y referidas a ese hecho: ¡Yo soy Minerva! Confesiones más allá´ de la vida y la muerte (2003), de Mu-Kien Sang Ben; y Minerva y Manolo: amor y lucha (2005), de Dinorah Coronado. Ambos dramas fueron representados en 2006.

La pieza teatral Las huellas de las Mariposas fue representada el martes 30 de noviembre de 2010 en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), bajo la producción y dirección del dramaturgo Juan María Almonte como parte del programa de actividades conmemorativas del 50 aniversario de la triste efeméride.

En el 2020 Etzel Báez da a la luz una novedosa historia dramatizada y gráfica (con la técnica del comic) en torno a ese funesto acontecimiento, en el que también la vida el chofer Rufino de la Cruz: El crimen de las hermanas Mirabal y Rufino de la Cruz. La obra está ilustrada por Abel Raimundo y fue publicada con el patrocinio del Archivo General de la Nación. El autor contó con la asesoría de la investigadora Carmen Durán.

 

Las Mirabal en la historiografía

 

A partir de la década de los 70 del siglo XX comienzan a ver la luz pública obras de carácter histórico cuyo tema exclusivo es el del crimen contra las hermanas Mirabal: Las Mirabal (1976), de Ramón Alberto Ferreras; Minerva Mirabal: Historia de una heroína (1982), de William Galván; Tres heroínas y un tirano. La historia verídica de las Hermanas Mirabal y su asesinato por Rafael Leonidas Trujillo (1996), de Miguel Aquino García; Las heroínas de Salcedo en un Ojo de Agua (1997) de Alcibíades Cruz González; y Minerva Mirabal: la revolucionaria (2000), de Roberto Cassá.

Un hecho bibliográfico importante, cerrando ese siglo, es el siguiente: en el año 2000 es editada, bajo el auspicio del Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia, la tesis de grado de Minerva Mirabal: Principio de la irretroactividad de las leyes y la jurisprudencia dominicana. La segunda en edad de las tres hermanas Mirabal asesinadas obtuvo en 1957 el título de Doctora en Derecho por la Universidad de Santo Domingo, graduándose Summa Cum Laude. A esta tesis se refiere el doctor Luis Scheker Ortiz en su artículo “De la reelección y la irretroactividad de las leyes” (Revista [A]hora, 15 de julio de 2002): “Por su contenido, su exposición metodológica, su desarrollo y sus conclusiones, mereció la calificación de sobresaliente, habiendo sido el jurado examinador integrado por tres notables juristas”.

En lo que va del siglo XXI han visto la luz pública ―hasta donde sabemos― los siguientes títulos: Asesinato de las hermanas Mirabal y ajusticiamiento de Trujillo (2003), de Etzel Báez; Heroínas nacionales: María Trinidad Sánchez, Salomé Ureña y Minerva Mirabal (2007), de Roberto Cassá; Vivas en su jardín. Memorias (2009), de Dedé Mirabal, única hermana viva de las heroicas muchachas de Salcedo; Juicio a los asesinos de las hermanas Mirabal (2011, edición de Franklin J. Franco); y Las heroínas no callan (2012), de Wendy Santana.

Ahora bien, de manera episódica o tangencial el tema de las tres hermanas Mirabal asesinadas es tocado ―en libros y en enjundiosos artículos― por diversos investigadores: Franklin J. Franco Pichardo, Juan Daniel Balcácer, Emilio Cordero Michel, Bernardo Vega, Euclides Gutiérrez Félix, José Luis Sáez, Lauro Capdevila, Frank Moya Pons, Juan José Ayuso, Jaime de Jesús Domínguez, Mu-kien Adriana Sang Ben, Víctor Grimaldi y Juan Francisco Martínez Almánzar y otros. El lector interesado en saber el modo en que cada uno de estos autores trata el tema del asesinato de las hermanas Mirabal puede consultar el capítulo “Presencia de las hermanas Mirabal en la bibliografía nacional”, contenido en mi libro En torno a la literatura dominicana: apuntes literarios, bibliográficos y culturales (2013).

 

Finalmente

 

El horrendo crimen del que fueron víctimas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal consternó a la sociedad dominicana de entonces, concitando, a la vez, el repudio internacional y siendo motivo para que, 39 años después, la UNESCO declarara el 25 de noviembre “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, decisión contenida en la Resolución 50-134, de fecha 17 de diciembre de 1999, emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El próximo sábado 25 de noviembre del año en curso, al cumplirse el 63 aniversario de ese abominable acontecimiento del asesinado de las hermanas Mirabal, todos los dominicanos deberíamos rendirle tributo a la memoria de esas tres Heroínas Nacionales y reflexionar sobre lo peligroso y vergonzoso que sería para la nación dominicana el resurgimiento de un régimen que ultrajó, durante 31 años, la dignidad del pueblo dominicano.

 

Por Miguel Collado

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